Los Trastornos de Conducta se componen de un conglomerado de categorías diagnósticas que se inician durante la niñez y la adolescencia y que comparten la presencia de conductas perturbadoras dentro de uno o varios ámbitos de convivencia de las personas afectadas. En algunos casos, la severidad de estas conductas, a menudo concomitantes, hacen difícil, sino imposible su manejo desde los niveles de atención primaria y secundaria. El tratamiento residencial se erige como una alternativa eficaz en el abordaje de estos desórdenes. El carácter poliédrico de estos trastornos , junto con las altas tasas de comorbilidad frecuentemente asociadas, requieren de un tratamiento de carácter interdisciplinar.Además, teniendo en cuenta el periodo evolutivo en el que se manifiestan estas problemáticas, esta modalidad de tratamiento debe estar dotada de una especial flexibilidad y sensibilidad a la hora de no excluír a la persona afectada de la comunidad de referencia (famili a, comunidad educativa, grupo de iguales?) En el presente trabajo presentamos la experiencia llevada a cabo en el Instituto de Trastornos Alimentarios (ITA) con adolescentes con Trastornos de conducta. La escasa literatura que clarifique las características de un tratamiento residencial justifica el ensayo de una definición operacional de esta opción terapéutica. Se expondrán los algoritmos de evaluación e indicación de tratamiento, las funciones propias de cada una de las especialidades que trabajan bajo el paraguas del equipo interdisciplinar, sin olvidar las técnicas y programas de intervención que conforman este modelo.