Las adicciones comportamentales motivan conductas desadaptadas o mórbidas. Se les ha denominado comúnmente drogas sin droga. Lo que mueve a los seres humanos a realizar este tipo de actos es la búsqueda de placer (incentivo), o al menos la compensación de los sufrimientos. Su presencia sugiere la existencia de un autocontrol deficiente de la conducta. Los rasgos típicos son: pérdida del control sobre la actividad, continuación de la conducta a pesar de sus consecuencias adversas, dependencia psíquica, síndrome de abstinencia si no puede realizarse y pérdida de interés por otras conductas previamente satisfactorias.Entre las conductas socioculturales destacan principalmente: adicción al trabajo, a las compras, coleccionismo, a la televisión, a hacer zapping, a los videojuegos, a la radio, al teléfono, a internet, a la lectura, a actividades artísticas. . . . Las posibilidades de tratamiento y prevención son diversas, pero todas ellas pasan por una correcta identificación del problema, una consideración adecuada del mismo y la derivación de los casos a los dispositivos especializados en su manejo y su tratamiento. Los métodos han de ser siempre plurales, incluyendo medidas psicológicas, medidas farmacológicas y cambios o adaptaciones sociales.