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Última actualización web: 29/01/2022

Adicciones comportamentales. Conductas socioculturales.

Autor/autores: Olga Sobrino Cabra
Fecha Publicación: 01/03/2006
Área temática: Adicciones .
Tipo de trabajo:  Conferencia

RESUMEN

Las adicciones comportamentales motivan conductas desadaptadas o mórbidas. Se les ha denominado comúnmente "drogas sin droga". Lo que mueve a los seres humanos a realizar este tipo de actos es la búsqueda de placer (incentivo), o al menos la compensación de los sufrimientos. Su presencia sugiere la existencia de un autocontrol deficiente de la conducta. Los rasgos típicos son: pérdida del control sobre la actividad, continuación de la conducta a pesar de sus consecuencias adversas, dependencia psíquica, síndrome de abstinencia si no puede realizarse y pérdida de interés por otras conductas previamente satisfactorias.

Entre las conductas socioculturales destacan principalmente: adicción al trabajo, a las compras, coleccionismo, a la televisión, a hacer zapping, a los videojuegos, a la radio, al teléfono, a internet, a la lectura, a actividades artísticas. . . . Las posibilidades de tratamiento y prevención son diversas, pero todas ellas pasan por una correcta identificación del problema, una consideración adecuada del mismo y la derivación de los casos a los dispositivos especializados en su manejo y su tratamiento. Los métodos han de ser siempre plurales, incluyendo medidas psicológicas, medidas farmacológicas y cambios o adaptaciones sociales.

Palabras clave: Adicciones

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Adicciones comportamentales. Conductas socioculturales.

Olga Sobrino Cabra; Ana de Cos Milas; Vanesa Gómez Macías; Cristina García Blanco; Regina Sala Cassola; María Ballesteros García.

Hospital de Móstoles. Madrid.

Resumen

Las adicciones comportamentales motivan conductas desadaptadas o mórbidas. Se les ha denominado comúnmente "drogas sin droga". Lo que mueve a los seres humanos a realizar este tipo de actos es la búsqueda de placer (incentivo), o al menos la compensación de los sufrimientos. Su presencia sugiere la existencia de un autocontrol deficiente de la conducta. Los rasgos típicos son: pérdida del control sobre la actividad, continuación de la conducta a pesar de sus consecuencias adversas, dependencia psíquica, síndrome de abstinencia si no puede realizarse y pérdida de interés por otras conductas previamente satisfactorias. Entre las conductas socioculturales destacan principalmente: adicción al trabajo, a las compras, coleccionismo, a la televisión, a hacer zapping, a los videojuegos, a la radio, al teléfono, a internet, a la lectura, a actividades artísticas. . . . Las posibilidades de tratamiento y prevención son diversas, pero todas ellas pasan por una correcta identificación del problema, una consideración adecuada del mismo y la derivación de los casos a los dispositivos especializados en su manejo y su tratamiento. Los métodos han de ser siempre plurales, incluyendo medidas psicológicas, medidas farmacológicas y cambios o adaptaciones sociales.



Es propio de la naturaleza humana “ser dependiente”. La historia de las adicciones va unida a la historia del hombre. Fumar cigarrillos, hojas de coca, esnifar preparados psicoactivos, beber pócimas, etc, son ejemplos de algunas de las sustancias que el hombre ha utilizado a lo largo de la historia y sigue utilizando. Junto a éstas, destacan, las nuevas adicciones, unas derivadas de sustancias, como es el caso de las drogas de diseño, y otras adicciones del comportamiento, resultado de nuestra sociedad tecnológica, como la adicción a Internet, a juegos de azar, teléfono móvil, sexo, compras…y una gran variedad de conductas adictivas .

Podemos clasificar las dependencias, en líneas generales, en tres tipos:

a) de las cosas (por ejemplo, objetos, o bien las llamadas sustancias psicoactivas)
b) de otros seres (humanos o animales)
c) de sí mismo (por ejemplo, costumbres, hábitos, manías)

Las primeras son conductas muy extendidas. El ser humano se siente mejor si posee ciertas cosas y las incorpora a su propia persona, sintiéndose más seguro. Solamente de ese modo, podremos entender que la especie humana sea la más coleccionista de todas las existentes, que guarde todo, y que tal costumbre pueda llegar a ser un hábito imprescindible para la vida.

Con respecto a la dependencia de sustancias psicoactivas, hoy en día es indudable que la disponibilidad de éstas es enorme. Si tuviéramos que hablar de diferencias entre las adicciones del pasado y las actuales, consideramos que hay tres diferencias fundamentales entre unas y otras. Éstas son:

1) la disponibilidad y comercialización (sea de tipo legal o ilegal) 
2) la pérdida del sentido simbólico y del valor cultural que tenían en el pasado.
3) El cambio social que facilita el individualismo, la búsqueda del placer inmediato, facilitando con ello caer en las adicciones.

En cuanto a la dependencia de los demás, podemos decir, que se trata de modos de ser o de sentirse y comportarse que pueden llegar a ser verdaderas adicciones, y que motivan conductas desadaptadas o mórbidas. Muchas de ellas vienen a ser como “cordones umbilicales” que nos atan a los demás hasta hacernos perder nuestra propia capacidad de decisión o de actuación.  

Las últimas son, sin duda alguna, las más frecuentes, puesto que el ser humano es un animal de costumbres, y lo que más ama son las suyas propias, hasta el punto de que practicarlas de forma reiterativa y con insistencia, puede convertirlas en un verdadero hábito, persistiendo irracionalmente en su uso, a pesar de los inconvenientes que esto pueda acarrear, y sufriendo por no poder practicarlas. Estas costumbres han sido denominadas técnicamente con el nombre de adicciones comportamentales y se las conoce vulgarmente con el nombre de “drogas sin droga”. Lo que en verdad importa es el mecanismo mediante el cual se desarrolla y perpetúa una conducta determinada, que llega a ser insana, perjudicial y peligrosa para el individuo que la lleva a cabo y para los demás. 1.

La cuestión puede parecer valadí, pero no lo es. En realidad, lo que mueve a los seres humanos a llevar a cabo este tipo de actos es la búsqueda de placer ( incentivo ). Hull, uno de los psicólogos más influyentes en el terreno del aprendizaje y de la motivación,  
fue quien introdujo el incentivo como elemento importante en las adicciones. Si tenemos un ser humano con deseos y costumbres y le aplicamos algún incentivo, repetirá su conducta, se comportará como un “loro de repetición” cayendo en la dependencia, la adicción o el hábito.

Este panorama de aparente “desastre comportamental” es todo un filón de cuestiones sin resolver. No sabemos por qué el ser humano es tan reiterativo, o por qué se empeña una y otra vez en cometer siempre los mismos errores. Estas conductas pueden interpretarse como dependencias, trastornos de los impulsos o simplemente vicios. Sin embargo, quizás la mejor forma de considerarlas sea la de “imprudencias”, esto es, formas de conducción y conductas humanas en principio normales, pero que si se practican de forma reiterativa, con insistencia, cuando se les dedica más energía de lo apropiado, o cuando producen más perjuicios que beneficios pueden convertirse en conductas anómalas, inadaptadas o mórbidas.

El mecanismo que subyace sin duda alguna a las adicciones es la pérdida de control. La persona no tiene control sobre esa conducta. Echeburúa señala como características principales de las conductas adictivas la pérdida de control, la pérdida de interés por otras actividades gratificantes y la interferencia grave en la vida del individuo.

Para entender mejor este proceso se diferencian las siguientes fases:

Fase apetitiva
Fase ejecutiva
Fase de saciedad
Fase de abstinencia
Fase de adaptación

Se consideran factores favorecedores de este tipo de conductas la existencia de una personalidad inmadura con elevada impulsividad, baja autoestima, intolerancia a las frustraciones y búsqueda exagerada de sensaciones, y la concurrencia de ciertos valores de la sociedad actual, como la tendencia al consumo, el valor de la imagen, etc.
Los modelos explicativos han variado desde los puramente morales hasta los basados en teorías psicológicas o biológicas complejas.

Los modelos psicoanalíticos entendieron las adicciones como sustitutos de una conducta compulsiva de masturbación, considerada como la adicción original, a partir de la cual se originarían las demás.
Los modelos biológicos explican la adicción comportamental en función de deficiencias en el nivel de sustancias cerebrales semejantes a los opiáceos (endorfinas), o alteraciones en los sistemas de neurotransmisión (sistema serotoninérgico), que predispondrían a estos sujetos a la práctica de actividades que incrementen la activación cerebral y mejoren el estado de ánimo. 2.

Los modelos de personalidad se basan en la relación entre algunos rasgos de carácter o temperamento y ciertas conductas.


Los modelos de aprendizaje han tratado de explicar la adiccion en función del reforzamiento de una conducta determinada.

La perspectiva cognitiva supone que es determinante la forma en que se perciben, interpretan y valoran los distintos elementos de la vida. Algunas de las distorsiones cognitivas más típicas serían:

- negación del problema.
- Minimización del problema y de los efectos negativos sobre la vida del individuo.
- pensamiento absolutista y dicotómico.
- abstracción selectiva, centrándose en los detalles de la conducta de minimizar los riesgos.
- pensamiento supersticioso: ilusión o percepción de control del azar basándose en estrategias supersticiosas o en la creencia de un conocimiento suficiente del proceso como para poder controlarlo.
- percepción sesgada de los resultados de la conducta.
- Magnificación del valor de la imagen corporal.

Se han descrito, por otro lado, cinco dimensiones predisponentes de las adicciones comportamentales:

1. predisposición o vulnerabilidad biológica
2. Fracaso en la socialización: deficiente adquisión de habilidades relacionales y desarrollo de actitudes y conductas competitivas en lugar de colaboradoras.
3. Contacto con situaciones o eventos estresantes durante las primeras etapas de la vida.
4. Ciertos rasgos de personalidad y posibles trastornos de la misma.
5. Contacto reciente con situaciones estresantes.


Tratamiento de una conducta adictiva. modelo general. 3

1. Demanda de tratamiento.

Objetivo básico: analizar la demanda y retener al paciente en tratamiento.

Elementos a considerar: motivación para el cambio, estadios de cambio, recursos del medio, tratamientos previos, conocimientos de los tratamientos disponibles, tratar de analizar quién está implicado en la demanda, por qué, etc.

Procedimientos técnicos: entrevista motivacional, estadios de cambio.

2. Evaluación y análisis funcional.

Objetivo básico: conocer las áreas donde es necesario y más inmediato realizar cambios, áreas donde hay que realizar cambios a medio plazo, conocer las áreas donde puede llevar a cabo el tratamiento y la reinserción social.

Elementos a considerar: evaluación individual, familiar, social, etc.

Procedimientos técnicos: entrevista clínica, autoinformes, cuestionarios, etc…

3. tratamiento.

- fase I. desintoxicación o mantenimiento.

Objetivo básico: desintoxicación física de la sustancia.

Elementos a considerar, tipo de desintoxicación en función de su petición, recursos, etc,

Procedimientos técnicos: intervención médica frente a tratamiento hospitalario para la desintoxicación sin sufrir los síntomas del síndrome de abstinencia.

- fase II. deshabituación psicológica o consecución de la abstinencia de la sustancia o de la conducta.

Objetivo básico: lograr la completa deshabituación psicológica de la sustancia o de la conducta adictiva.

Elementos a considerar: adherencia al tratamiento, fase del tratamiento, si acepta el tratamiento propuesto…

Procedimientos técnicos: técnicas cognitivas y conductuales, exposición con prevención de la respuesta, control de estímulos, estrategias de afrontamiento de estrés, relajación, reestructuración cognitiva, etc. Se utilizará terapia familiar.

- fase III. Normalización, cambio del estilo de vida anterior.

Objetivo básico: normalización en el sentido de ir adquiriendo más responsabilidades en los estudios, en la familia, con los amigos, con la pareja, etc; pago de las deudas, etc…

Elementos a considerar: grado de deterioro, si tiene enfermedades físicas, etc.

Procedimientos técnicos: planificación de metas y objetivos, entrenamiento en asertividad, programa psicoeducativo, etc…

- fase IV. prevención de recaídas

Objetivo básico: entrenamiento en técnicas de prevención de recaídas.

Elementos a considerar: superación de las fases anteriores

Procedimientos técnicos: técnicas de prevención de recaídas ( por ejemplo entrenamiento en solución de problemas, etc…)


- fase V. Programa de mantenimiento o programa de apoyo a corto, medio o largo plazo.

Objetivo básico: entrenamiento en estrategias de mantenimiento de la abstinencia y entrenamiento en la mejora de su calidad de vida.

Elementos a considerar: apoyo familiar, visitas de seguimiento a largo plazo, autoayuda, etc…

Procedimientos técnicos: entrenamiento en relajación, programación de actividades, manejo de estrés, etc.

- fase VI. Cuando sea necesario: programa de reducción de daños, programa de juego patológico, etc. .

Elementos a considerar: grado de deterioro de la persona, falta de adherencia al tratamiento psicológico, problemas psiquiátricos asociados.

Procedimientos técnicos: intervención mínima, programa psicoeducativo, prácticas de seguridad ante la transmisión de enfermedades, etc; educación sobre el juego y las leyes de la probabilidad, etc…

4. Seguimiento

Objetivo básico: conocer la evolución de la persona después del alta terapéutica.

Elementos a considerar: modo de realizarlo (personalmente, en su casa, teléfono)

Procedimientos técnicos: entrevista, autoinforme, etc…


Conductas socioculturales que pueden generar adicción. 4

Trabajo.

En este caso el objeto adictivo no conlleva un placer o bienestar directo o inmediato. Sin embargo, de forma indirecta sí que resulta gratificante por sus implicaciones sociales y económicas.

Las personas afectadas se dedican “en cuerpo y alma” al trabajo, y lo perciben como una necesidad vital a costa de reducir o eliminar la vida familiar, social o personal. Cuando se encuentran fuera del trabajo sufren un verdadero síndrome de abstinencia, con irritabilidad, sentimientos de vacío, aburrimiento, ansiedad, percepción enlentecida del tiempo, insomnio, y su campo mental está invadido continuamente por preocupaciones repetitivas sobre temas laborales.

Uno de los terrenos más afectados es el familiar. Son factores de riesgo los rasgos de competitividad y ambición, aunque en otros casos predomina la autoestima baja, inseguridad y tendencia a la culpabilidad. Por otra parte, es frecuente que se asocie un consumo abusivo de alcohol, estimulantes o ansiolíticos.

Compras.

Se habla de adicción a las compras cuando se tiene una necesidad irresistible de comprar objetos innecesarios, incluso a un precio elevado, lo cual puede producir problemas económicos en un alto porcentaje de los casos. La fase preparatoria consiste en visualizar escaparates o listas de productos en los supermercados hasta que se ejecuta la fase propia de la compra, asociada a gran sensación de placer. Posteriormente, aparecen autorreproches y sentimientos de culpabilidad y de descontrol de impulsos.

Predomina en el sexo femenino. Predominan en personas con rasgos inmaduros y con tendencia a la impulsividad. El tipo de adquisiones varía fundamentalmente con el sexo: en las mujeres son habituales los relacionados con la moda o el atuendo, la cosmética, las joyas o los productos de droguería, mientras que los varones se inclinan más por los productos de imagen y sonido, informática, accesorios de automóvil o prendas concretas de vestir. Se asocia con otras conductas adictivas, es frecuencia la coexistencia con bulimia en las mujeres.

Coleccionismo

Consiste en recopilar y acumular objetos relacionados con un tema concreto que despierta el interés del individuo. La búsqueda genera una tensión interior que finaliza con la adquisición del objeto buscado y con una sensación de bienestar por haberlo conseguido. La fase de saciedad en este caso, no se acompaña de sentimientos de culpabilidad, salvo que exista una connotación negativa o ilegal del objeto acumulado.

El motivo de esta adicción pasa por determinados rasgos de la personalidad del individuo( necesidad de autoafirmación, capricho o fidelidad a un comportamiento establecido) y la influencia de valores sociales, como la competitividad, la incitación al consumo y la presión de la moda.

Televisión.

Como en el resto de adicciones, la característica primordial es la pérdida de control. El individuo se deja llevar pasivamente por el deseo placentero y cuando trata de resistirse o no puede llevarlo a cabo, aparece la sintomatología de abstinencia consistente en irritabilidad, nerviosismo, sintomatología digestiva, insomnio, aturdimiento o cefalea.

La población más susceptible de sufrir esta adicción la constituye los niños y adolescentes, y dentro de los adultos, las amas de casa y los inactivos laboralmente. En la edad infantil, es notable la interferencia en el rendimiento escolar. En los adultos puede influir en el rendimiento laboral, así como en las relaciones sociales por la tendencia al aislamiento y a la incomunicación. Se instaura progresivamente un estado de apatía y pasividad que anula toda capacidad de crítica.  

Zapping

Esta conducta la suele realizar la persona que se apodera del mando de la televisión, y es incapaz de resistir la necesidad imperiosa de cambiar de canal rápidamente y de forma repetitiva.

Videojuegos.

Existe controversia a la hora de considerar la potencialidad de los videojuegos para generar adicción. Lo que sí parece cierto es que su uso progresivo origina una sensación de saciedad que convierte al juego en algo cada vez menos atractivo. Sin embargo, en estos casos suele aparecer otro tipo o modelo de videojuego que sustituye al anterior. Más frecuente en niños que pasan mucho tiempo solos o con rasgos anómalos de personalidad.

Radio

Si cuando aparece el impulso no puede disponerse de un aparato de radio, la persona se siente irritable, inquieta y vacía. Es muy característico que los individuos lo utilicen antes de dormirse. Si un día les falta, tienen dificultades para conciliar el sueño. En este caso, la repercusión familiar y social no suele ser demasiado importante, al no ser que el sonido del aparato de radio moleste a la persona contigua, en cuyo caso, el individuo suele utilizar cascos o auriculares, pero el efecto conseguido es de un mayor estrechamiento del campo de conciencia o aislamiento.


Teléfono

Hablar sin objetivo

Cuando se habla por teléfono de forma imperiosa e irresistible y sin una necesidad de comunicar, se convierte en una adicción. La persona pasa muchas horas a la semana hablando a través del teléfono, con las repercusiones económicas que esto conlleva.
Si pasa mucho tiempo sin utilizarlo, manifiesta un verdadero síndrome de abstinencia con síntomas psicológicos ( ansiedad, irritabilidad…) que cede tras una nueva llamada telefónica.
El deterioro económico y familiar puede hacerse cada vez mayor.
Más frecuente en mujeres con sentimientos de soledad y vacío.

 

Teléfonos móviles

La conducta adictiva no tiene la finalidad de promover de forma repetida una comunicación innecesaria sino la de sentirse receptores constantes de llamadas consideradas como necesarias. Los sujetos no son capaces de desprenderse del teléfono móvil incluso en situaciones técnicamente dificultosas.
Si no pueden disponer del teléfono móvil, aparece sintomatología de abstinencia.
Predomina en varones de clase sociocultural media-alta.

 

Adicción telefónica secundaria

Consiste en la adicción telefónica secundaria a otras adicciones comportamentales ( trabajo, sexo, etc. . ). La conducta remite cuando lo hace la conducta anómala primaria.

 

Internet.
Más frecuente en varones. Predomina en personalidades con tendencia a la introversión.

 

Un factor que resulta atractivo en este medio lo constituye el anonimato, lo que supone una incitación a la desinhibición.
El patrón típico de esta adicción lo constituye un varón joven, urbano, con conocimientos suficientes de inglés, manejo en el ciberespacio, liberal y de clase social media-alta.

 

Lectura.

A partir de un deseo agradable y apetecible como es la lectura se produce una conducta adictiva en cuanto aparece una imposibilidad para controlarlo. ello implica que el individuo necesita leer de forma imperiosa, descuidando otros aspectos de la vida cotidiana.

Normalmente esta adicción se observa con la lectura de un tema determinado. Se suelen asociar fantasías relacionadas con el contenido de la lectura que en los momentos de abstinencia pueden servir como sustitutivos.

 

Dinero

La transformación de una actitud normal hacia el dinero en una conducta desorganizada y adictiva precisa la necesidad imperiosa e irrefrenable de conseguir una cantidad de riqueza con el propósito de alcanzar un sentimiento de bienestar y felicidad, a pesar de disponer ya de una cuantía suficientemente elevada. Aunque la sensación a corto plazo es de bienestar, a largo plazo lo que prevalece es una insatisfacción continua que conlleva a perpetuar la conducta adictiva.

Otras adicciones socioculturales: Actividades artísticas, bolsa, fútbol y otros deportes de competición…


Referencias

1. Holden C. Behavioral addictions: Do they Exist?. Science. Washington. Nov 2, 2001.

2. Ibáñez A, Blanco C, Perez de Castro I, Fernández Piquer J, Sanz-Ruiz, Genetics o Pathological Gambling. Journal of Gambling Studies.  

3. Becoña Iglesias E, Oblitas Guadalupe L, Adicciones y salud. PsicologiaCientifica. com

4. Vallejo J. Tratado de psiquiatría.

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