Hace ciento veinte años atrás, Krafft Ebbing (1886) describió como sexualidad patológica, violatoria de las leyes del Estado y la moral, a la condición por la cual a una persona se le incrementa el apetito sexual en forma anormal a tal punto que atraviesa todos sus pensamientos y sentimientos sin permitirle tener otro objetivo en la vida que satisfacer su avidez sexual. Aún hoy, muchos facultativos siguen de acuerdo con esa descripción y que la mi