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Última actualización web: 26/06/2022

La evolución del pensamiento esquizofrénico en Federico Nietzsche.

Autor/autores: Luisa Teresa Landerreche
Fecha Publicación: 01/03/2008
Área temática: Psiquiatría general .
Tipo de trabajo:  Conferencia

RESUMEN

La esquizofrenia es una problemática social si nos atenemos a los porcentajes que se difunden. El 1% es una cifra muy alta, pues no incluye a los enfermos que cursan el período prodrómico de la enfermedad. Cuando nos internamos en el abordaje de la problemática en Occidente se percibe un debate inconcluso entre distintas escuelas: unas priorizan los síntomas negativos y otras los positivos. Esto se trasunta en los sistemas clasificatorios como el DSM IV, que deja al período prodrómico fuera del diagnóstico. Los casos de violencia extrema que se produjeron en los últimos años en Argentina da cuenta que la sociedad no está preparada para detectarla y prevenirla.

Lo que presento en este trabajo es un análisis de la evolución l pensamiento esquizofrénico en el filósofo Federico Nietzsche. La vocación por la disolución del sí mismo, la pérdida de la capacidad asociativa, el autismo, la omnipotencia, la valorización del suicidio como forma de valorar la vida, la destrucción del otro como forma de construir la autoestima se expresan en las obras de la juventud. Zarathustra será el momento en que se plasma la escisión del sí mismo. Las cartas acompañan este proceso, manifestando a través de ella las depresiones y las alucinaciones auditivas y visuales. Jung y Spielrein por un lado, y por otro Guattari, Deleuze y Foucault supieron de la esquizofrenia de Nietzsche: desde distintos marcos teóricos e ideológicos los dos grupos le dieron a su esquizofrenia un sentido social y político.

Palabras clave: pensamiento esquizofrénico

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La evolución del pensamiento esquizofrénico en Federico Nietzsche.

Luisa Teresa Landerreche.

Resumen

La esquizofrenia es una problemática social si nos atenemos a los porcentajes que se difunden. El 1% es una cifra muy alta, pues no incluye a los enfermos que cursan el período prodrómico de la enfermedad. Cuando nos internamos en el abordaje de la problemática en Occidente se percibe un debate inconcluso entre distintas escuelas: unas priorizan los síntomas negativos y otras los positivos. Esto se trasunta en los sistemas clasificatorios como el DSM IV, que deja al período prodrómico fuera del diagnóstico. Los casos de violencia extrema que se produjeron en los últimos años en Argentina da cuenta que la sociedad no está preparada para detectarla y prevenirla. Lo que presento en este trabajo es un análisis de la evolución l pensamiento esquizofrénico en el filósofo Federico Nietzsche. La vocación por la disolución del sí mismo, la pérdida de la capacidad asociativa, el autismo, la omnipotencia, la valorización del suicidio como forma de valorar la vida, la destrucción del otro como forma de construir la autoestima se expresan en las obras de la juventud. Zarathustra será el momento en que se plasma la escisión del sí mismo. Las cartas acompañan este proceso, manifestando a través de ella las depresiones y las alucinaciones auditivas y visuales. Jung y Spielrein por un lado, y por otro Guattari, Deleuze y Foucault supieron de la esquizofrenia de Nietzsche: desde distintos marcos teóricos e ideológicos los dos grupos le dieron a su esquizofrenia un sentido social y político.

Identificación del problema

Federico Nietzsche tuvo los síntomas de la esquizofrenia desde su infancia. El abordaje del desarrollo de la enfermedad seguramente sería más adecuado si estuviese hecho por un psiquiatra. Pero tuve la sensación de que los psiquiatras investigan sobre pacientes vivos y que pocos en el mundo abordarían el pensamiento de un filósofo muerto. Por lo tanto, detectada esta dificultad, me aboqué a entender qué era la esquizofrenia, que es una enfermedad desconocida no sólo para la inmensa mayoría, o casi toda la sociedad, sino también para científicos y profesionales que trabajan en alguna de las llamadas ciencias del hombre, incluso la filosofía.
Una de las preguntas que es necesario proponer es por qué se debe involucrar a la esquizofrenia como un asunto de interés en las ciencias sociales. En primer lugar porque la magnitud de la población afectada ya la constituye en un hecho social: según la Organización Mundial de la Salud 7 de cada 10. 000 adultos sufre de esquizofrenia, afecta a 24 millones de personas en el mundo, más del 50% de esta población no recibe tratamiento y el 90% de esta población se encuentra en los países periféricos. No hay información técnica que nos pueda indicar cómo se lograron esos guarismos, por cuanto la información epidemiológica está ausente en los países centrales y más aún en nuestros países periféricos.  
En un segundo lugar, debemos tener en cuenta que la enfermedad no sólo afecta a la persona que la sufre, sino que incide en el proyecto de vida de toda la familia, (padres, hermanos, esposa, hijos) por lo que los guarismos de personas afectadas hay que multiplicarlos por un número promedio, estimado, de miembros que componen el grupo familiar. Si bien la psiquiatría focaliza en el paciente, toda terapia necesita de la familia del enfermo, y por ende se han generado grupos de autoayuda en algunos lugares, estimulados por los centros de salud mental.  
Como tercer punto tenemos el efecto de las migraciones sobre la salud mental. El informe de la OMS indica que en las poblaciones migrantes aumenta la tasa de enfermedad, con lo que un asunto típicamente sociológico, como las migracio-nes y sus causas, pueden ser un factor para el desarrollo de la enfermedad. Pero también advierte el informe que puede deberse a la situación de enfermedad previa a la migración, y por el carácter inquieto del esquizofrénico es lo que lo im-pulsa a salir de su lugar de origen. No hay investigaciones al respecto que puedan dar una razón certera, pero de cual-quier modo nos muestra que se trata de un hecho social.
En cuarto lugar uno de los síntomas que aparecen en todos los casos es el de la incapacidad para desarrollar un trabajo. El paciente no puede ganar su sustento, por lo que es dependiente de su familia. Esto ocasiona un problema económico, y a la vez el problema de subsistencia en el caso de que el paciente pierda la familia o se aleje de ella en forma voluntaria. Se cree que todos los vagabundos de Estados Unidos son esquizofrénicos. En los países periféricos, en donde vive el 90% de los que no tiene tratamiento, las condiciones sociales de quienes tienen la enfermedad son absolutamente desco-nocidas. En estas situaciones, no sólo se produce el agravamiento de la enfermedad, sino que la misma, al desarrollarse en un ambiente social opresivo y violento, puede desarrollar formas agresivas extremas.  
En quinto lugar, el informe de la Organización Mundial de la Salud habla del desconocimiento de las causas de la enfer-medad y dice que “si la causa es genética o medioambiental o una combinación de ambas, deberá ser probablemente acompañada de cambios en la anatomía, fisiología o bioquímica del cerebro”. Pero se sabe que autopsias realizadas en esquizofrénicos no han mostrado alteraciones anatómicas.
Por último, el caso Nietzsche, cuya esquizofrenia es arto manifiesta, y que como intelectual ha teorizado sobre temas que son parte de la sintomatología de la esquizofrenia, como por ejemplo a) desarrolla una teoría que podríamos llamar “ul-traindividualista”, que se corresponde con el autismo y la soledad, y que se expresa en la omnipotencia, la dominación, la crueldad y el gozo del sufrimiento del otro como manifestación perversa de esa omnipotencia. Todo ello que denota au-sencia de afectividad o afectividad plana y el autismo típico de la esquizofrenia. b) El camino hacia la disolución del sí mismo, que expresa con la promoción social del suicidio como momento supremo del ser y que socialmente se traduce en el “vive peligrosamente”, lema expresado reiteradamente en sus aforismos y aplicado luego en el nazismo y fascismo. c) La disolución del sí mismo y la incapacidad de construir un proyecto de vida se corresponde a la disolución del tiempo histórico y la exaltación del tiempo mítico y mágico expresado a través de la teoría del eterno retorno, d) la falta de volun-tad que es síntoma muy generalizado de la esquizofrenia que según Eugene Bleuler corresponde a una afectividad des-vastada y dentro del marco de la ambivalencia descripta por Bleuler puede aparecer el quiero-no quiero, y a la vez pre-sencia de hiperbulia que en Nietzsche se traduce en “la voluntad de poder”. Habla de esto a lo largo de toda su obra y lo expresa como teoría al final, meses antes de que irrumpiera la demencia esquizofrénica. Su teoría de la voluntad de poder en términos sociológicos significa la consagración de la dominación como única forma de relación social.  
Todas estas ideas fueron plasmadas socialmente y políticamente en la Alemania nazi: el “vive peligrosamente” era un lema emblemático de los camisas negras y los nazis, la crueldad y la destrucción del otro, la exaltación del tiempo mítico y la dominación como eje fundacional de toda construcción social. Pero también estas ideas se reflejan en el mundo globa-lizado y el capitalismo salvaje. El escaso valor a la vida, el individualismo y desprecio del otro diferente, la exaltación del triunfalismo, de la violencia, de la omnipotencia. No se puede dejar de lado el mundo cultural en que vivió Nietzsche, en donde el romanticismo preconizaba todo lo que se puede identificar como indicadores de esquizofrenia. Este paralelismo como los síntomas de la esquizofrenia a nivel individual y una cosmovisión del mundo a nivel filosófico con estas premi-sas también es un tema que compete a las ciencias sociales, porque mucho del contenido de las ideas del esquizofrénico es expresión de su mundo cultural.  
La esquizofrenia, como enfermedad a nivel individual y a nivel epidemiológico, tiene causas y efectos directamente rela-cionadas con lo social, y ello es suficiente para que la sociología deba estar involucrada en la problemática de la salud mental. En Argentina, los casos resonantes de asesinatos llevados a cabo por adolescentes nos muestran la punta de un iceberg, sin que la sociedad y los sectores científicos y técnicos hayan podido reconocer la existencia de ese iceberg; ello debido a los condicionantes que genera el marco teórico hoy vigente, que es el positivista en la actual división del trabajo científico tal como lo promovían Augusto Comte y Emilio Durkheim en el siglo XIX- 


Marco teórico

Introducción

Pero además de estos contextos que se plantean como datos objetivos del problema, debo encuadrar el trabajo de análi-sis dentro de un marco teórico, que me permita desarrollarlo dentro de una coherencia teórica y a la vez que su explicita-ción permita que los textos puedan ser interpretados con la orientación de sentido en que fueron escritos.  

El análisis de la esquizofrenia requiere de un enfoque transdisciplinario tal como lo explica teoría de la complejidad, des-arrollada por Edgard Morin (1) en la que se considera que la realidad sociocultural amerita un tratamiento desde teorías que puedan abarcar esa realidad sin mutilarla, es decir, que sea tratada desde los múltiples puntos de vista desde los cuales podemos abordar un determinado problema. Nietzsche, su esquizofrenia y sus teorías deben ser abordadas por lo tanto desde teorías de la comunicación, teorías sociopolíticas, teorías psiquiátricos-psicológicas, etc. Si tenemos en cuen-ta la influencia que el pensamiento de Nietzsche tuvo en la Alemania Nazi, y que sigue teniendo en sectores de la ultra derecha y también de alguna izquierda, si además tenemos en cuenta lo que Franz Hinkelammert(2)dice respecto a la utilización de Nietzsche para la ideología de la globalización, podemos aventurar que este modesto intento, y todo lo que se haga en este sentido lo amerita. Hay que agregar que también este pensamiento nietzscheano tiene influencia en la propagación de las adicciones, que es la tercera vía de aplicación de lo que significa el pensamiento ultraindividualista que tiene como núcleo central la disolución del ser y de lo social.  

Una primera dilucidación del problema aparece en el plano comunicacional. Si tomamos el escrito de cualquier autor, publicado o no, como un mensaje con un destinatario, un lector-receptor, nos tenemos que preguntar ¿por qué los escritos de Nietzsche provocan tan diferentes interpretaciones, más amplias en su espectro que cualquier otro autor? Que a partir de esos escritos haya surgido una corriente filosófica, la hermenéutica, fundada por Gadamer y seguida por Martín Heid-degger y hoy continuada por Gianni Vattimo, agrega mayor énfasis a la pregunta. Y esto también apunta a dilucidar por qué para mí el discurso de Nietzsche connota y denota aspectos profundos de su enfermedad, la esquizofrenia, mientras que para otros, por ejemplo Karl Jaspers, psiquiatra y filósofo, connota y denota el pensamiento de un ser excepcional.  

He buscado las teorías en semiótica que pueden ayudar a entender la diferencia de interpretación entre las que hemos descrito, que consideran a Nietzsche como un genio de la filosofía y las otras, la que lo ven como un nefasto precursor del nazismo, con la particularidad de que los primeros también son antagonistas del nazismo. Es decir cómo receptores del mensaje nietzscheano, ubicados dentro del mismo espectro del campo ideológico puedan tener visiones tan opuestas. A lo que hay que agregar la pregunta de cómo el discurso esquizofrénico se interna en lo más profundo de la sociedad de Occidente con un discurso ideológicamente orientado hacia la disolución del ser y de lo social, como el que Nietzsche exhibe a lo largo de sus obras.  

El proceso semiótico es ilimitado. El texto es actualizado por el lector a través de su cooperación dado que las competen-cias del lector no coinciden con las del autor. Incluye este concepto la actitud del escritor que debe entender que tiene que prever los movimientos del receptor. Por parte del lector se ponen en juego la competencia textual necesaria; códigos, las estructuras discursivas, tópicos e isotopía, las narrativas y las estructuras ideológicas. Pero esta actualización se diferen-cia del uso que le puedan dar para otras prácticas.  

Un marco teórico para entender las diversas aproximaciones que distintos autores hacen de los textos de Nietzsche no alcanza par explican la antagónica comprensión de la obra en términos políticos y sociales, aún en aquellos que compar-ten una nacionalidad y por ende una cultura, se pueden entender que comparten un mismo espectro ideológico, por lo menos si lo referenciamos a su postura en relación al nazismo. Me refiero al mencionado Jaspers, a Karl Lowith y Franz Hinkelammert. Los tres son alemanes y vivieron en la época del nazismo en Alemania. Lowith tuvo que emigrar porque era judío y Jaspers estuvo a punto de ser internado en un campo de concentración porque su esposa era judía. Hinkela-mert tenía 14 años cuando cayó el régimen nazi. Lowith y Hinkelammert son teólogos y Karl Jaspers era un seguidor de Max Weber, lo que lo supone enrolado en lo político dentro de la corriente democrática. Hinkelammert es exponente de la teología de la liberación, que tiene a Marx como referente teórico importante. Los tres con referencia al nazismo tienen una postura clara y contundente. Sin embargo, sólo Hinkelammert lee en Nietzsche la doctrina nazi. Los otros, parecen no registrarla aunque en sus análisis incluyen los textos que son bases doctrinarias del nazismo pero sin identificarlas como tales. El liderazgo sin límites que propicia Nietzsche, la obediencia total, la militarización de las empresas y por ende de la economía, desprecio por el más débil propiciando su exterminio, instigación al suicidio como manera de valorizar la vida que se plasma como conducta cotidiana en “vive peligrosamente”, etc. son emblemas del nazismo.  

Para entender esto es necesario recordar que entre las competencias del lector están las estructuras ideológicas que el lector es portador. Por lo tanto es necesario un marco teórico que nos permita entender las respuestas de estos autores y de la sociedad en general hacia estos mensajes, que son claros y distintos y cuya ignorancia, o un pasar de largo implican consecuencias terribles, antes, en el período de las dos guerras mundiales y ahora, con la caída en grandes campos de exclusión, sin alambrados visibles y sin guardias a la mira con millones de personas sometidas a un proceso de exterminio diferente, pero tan efectivo como el del nazismo.  

Enfoque cognitivo

Desde el punto de vista del desarrollo del concepto Lev Vygotzsky (3) aporta un importante trabajo que nos permite cono-cer en profundidad el desarrollo del pensamiento esquizo, vinculado a la relación entre el sujeto y el medio social.

El desarrollo psiquíco del hombre es posible en un medio social, y por ello todo el proceso está imbricado en la relación entre el sujeto y su entorno. Dentro de este psiquismo hay que entender el del lenguaje y el pensamiento que él investiga-rá a partir de experimentos concretos. Dice José Itzisohn que para Vygotzky, “dado el hecho que el desarrollo orgánico se realiza en un medio cultural, dicho desarrollo se transforma en un proceso biológico condicionado históricamente” y que “el instrumento cultural se integra en la psiquis del sujeto, es parte fundamental de la misma. ” Cita al mismo Vygotzky cuando dice que “todas las funciones psíquicas superiores son relaciones de orden social interiorizadas, base de la es-tructura social de la personalidad”. Para Vygotzky hay un lenguaje interior, que es interiorización del diálogo. El lenguaje es en esta teoría la base material del pensamiento y que ambos términos “forman una unidad dialéctica y en ciertos mo-mentos entran en contradicción, por ejemplo cuando una forma verbal inadecuada traba el curso del pensamiento”.  

Vygotzky se propone llegar al entendimiento de las conexiones que existen entre pensamiento y palabra. Dice Vygotzky que echando una mirada a las investigaciones que se habían llevado a cabo se orientan hacia la identificación o fusión de pensamiento y lenguaje o por otro lado la disyunción absoluta. Vygotzky propone en cambio identificar una unidad que involucre al pensamiento y al lenguaje, sin separar a los elementos. Dice que el significado es esa unidad que por otra parte no ha sido estudiada adecuadamente. “Es en el significado donde pueden hallarse las respuestas a nuestras pre-guntas sobre la relación entre inteligencia y palabra” (4)

Vygotzky dice que el pensamiento y el lenguaje tienen raíces genéticas diferentes, pero que a los dos años de edad del niño, aproximadamente, la curva de desarrollo del pensamiento y del lenguaje convergen. El niño descubre que cada cosa tiene su nombre. Aparece la repentina curiosidad de los niños por conocer el nombre de las cosas y correlativamente se produce un aumento de su vocabulario. A través de las preguntas trata de aprender los signos vinculados a los objetos. Dice Vygotzky que “El habla que en su primer estadio era afectiva-conativa, entra ahora en la fase intelectual. Las líneas de desarrollo del lenguaje y el pensamiento se han encontrado” En el punto de encuentro, el lenguaje se vuelve racional. “Entonces el pensamiento se torna verbal y el lenguaje, racional” (5)

Vygotzky se dedica a determinar en que momento aparece el lenguaje interior. Desecha la teoría de Watson de que el lenguaje interior se desarrolla con la disminución gradual en la percepción del lenguaje, el cuchicheo. Un niño de tres años puede ser inducido a hablar en voz baja, pero no tiene todavía lenguaje interior. El lenguaje interiorizado no tiene que ver con el cuchicheo. Siguiendo a Piaget entiende que es más plausible que el eslabón entre el lenguaje hablado y el interior es el lenguaje egocéntrico. Diferencia el lenguaje externo, el lenguaje egocéntrico y el lenguaje interiorizado. Siguiendo a Piaget dice que el desarrollo de la gramática es anterior al de la lógica. Cuando el niño cuenta con los dedos corresponde al desarrollo del lenguaje egocéntrico y cuando comienza contar en su cabeza está en la etapa del lengua-je interiorizado: comienza a usar la memoria lógica y a operar con signos interiorizados.  

Pero respecto a la interrelación entre pensamiento y lenguaje en el adulto lo ejemplifica de la siguiente manera: “Esque-máticamente podemos imaginarnos el pensamiento y el lenguaje como dos círculos en intersección. En sus partes super-puestas, constituyen lo que se ha llamado pensamiento verbal: éste, sin embargo, no incluye de ningún modo todas las formas de pensamiento y las de lenguaje. Existe un área muy amplia del pensamiento que no tiene relación directa con el lenguaje. La inteligencia que se pone de manifiesto en el uso de herramientas pertenece a esta área, así como el intelec-to práctico en general. ” Agrega que puede haber pensamiento sin palabras y concluye que “la fusión del pensamiento y el lenguaje, tanto en los adultos como en los niños, es un fenómeno limitado a un área circunscripta. El pensamiento no verbal y el lenguaje no-intelectual no participan de esta fusión y son afectados sólo indirectamente por los procesos del pensamiento verbal” (6)

Aplicado a la esquizofrenia, podríamos especular que el lenguaje inconexo, incoherente del esquizo puede ser lenguaje que no está vinculado al pensamiento. Bleuler comenta el caso de un paciente que cuando recibe a su familia se expresa en forma delirante y parece no reconocerlos, pero luego puede verbalizar toda la situación vivida en la visita de la familia y considera que quizás se deba a que el esquizofrénico utiliza áreas del pensamiento no relacionado con el lenguaje. . También relata el caso de un paciente que durante una sesión de terapia puede articular todo un lenguaje racional.  

Para Vygotzky la palabra en el niño es una propiedad más del objeto. Más adelante, en forma paulatina va incorporando la función simbólica del lenguaje. Dice que en el período escolar “el uso funcional de un nuevo signo se halla precedido por un período de aprehensión de la estructura externa del signo. Correspondientemente, sólo en el proceso de operar con las palabras concebidas primero como propiedades de los objetos el niño descubre y consolida su función como signos. ” Concluye que “el desarrollo del pensamiento está determinado por el lenguaje, es decir, por las herramientas lingüísticas del pensamiento y la experiencia socio cultural del niño. Esencialmente, el desarrollo del lenguaje interiorizado depende de factores externos; el desarrollo de la lógica en el niño, como lo han demostrado los estudios de Piaget, es una función directa del lenguaje socializado” (7)

Para entender a Nietzsche y su discurso hay que tener una postura respecto a la formación de los conceptos. Si bien este trabajo no incluye “Más allá del bien y del mal”, en donde se dedica con mayor énfasis al origen de los conceptos, a lo largo de su obra hay frecuentemente alusión a ello. Por eso es necesario tener una teoría sustentable al respecto, que Vygotzky aporta. En principio, dice que “el concepto no es una formación aislada, osificada, que no sufre cambios, sino una parte activa del proceso intelectual, comprometida constantemente en servir a la comunicación, a la comprensión y a la solución de problemas”

En todas las funciones psíquicas superiores el signo cumple una función mediatizadora y en la formación del concepto el signo es la palabra. Primero es un medio y luego se convierte en el símbolo. La formación del concepto empieza en la primera infancia pero el desarrollo intelectual de ese proceso se consolida en la pubertad. . En el desarrollo de los concep-tos dice Vygotzky que se diferencian “tres fases básicas, divididas cada una a su vez en varias etapas”. La primera fase la llama sincrética: en ella el niño reúne objetos en cúmulos de objetos a los que le asigna una palabra en un proceso de “ensayo y error”. Luego los objetos se relacionan por su posición espacial y la asignación de palabras es fortuita.  

Después de esta fase aparece lo que llama Vygotzky “pensamiento en complejos”. La asignación de palabras no sólo se hace por impresiones subjetivas sino que también comienzan a aparecer los vínculos que existen sobre los objetos. Cuando entra en esta etapa ha pasado el período del egocentrismo. Dice que “un complejo es primero y ante todo una agrupación concreta de objetos conectados por vínculos reales, y como no se forma en el plano del pensamiento lógico-abstracto, las uniones que crea, así como las que ayuda a crear, carecen de unidad lógica y pueden ser de muchos tipos diferentes”, Reconoce cinto tipos de complejos: a) asociativo; b) Colecciones, c) complejos cadena; d) complejo difuso; e) pseudoconcepto (8)

En el complejo asociativo el niño agrupa por algún elemento común de los objetos: color, tamaño, forma. En el segundo se toma en cuenta la relación funcional entre los objetos, como por ejemplo “taza-cuchara-plato”, “vestido-zapatos-medias”. La asociación está basada en la experiencia práctica del niño. El tercer complejo se trata de una asociación dinámica, y cada elemento es como un eslabón de una cadena y va cambiando el criterio de la asociación con la incorpo-ración de un nuevo elemento. El ejemplo que da Vygotzky es el siguiente. “El niño podría escoger unas pocas figuras triangulares, hasta que su atención fuera captada por el color azul de una figura que ha agregado recién; se desvía enton-ces a seleccionar figuras azules de cualquier forma (triangulares, circulares, semicirculares) . Esto a su vez es suficiente para cambiar otra vez el criterio, haciendo abstracción del color comienza a reunir figuras redondeadas El atributo decisvo cambia durante todo el proceso. No existe consistencia en el tipo de enlaces o en la manera en que un eslabón de la cadena se une con el que le precede y el que le sigue, y la muestra original no tiene una significación central. Cada esla-bón, una vez incluido en una cadena compleja es tan importante como el primero y puede convertirse en el imán que atraiga a otra serie de objetos” En base a este complejo se analizarán las secuencias de los aforismos de “Humano de-masiado humano” y “La gaya ciencia” y se verá que Nietzsche maneja un pensamiento preconceptual, típico del pensa-miento esquizofrénico que el mismo Vygotzky estudia y que veremos más adelante. (Este problema corresponde al sín-toma de pérdida de la capacidad asociativa que señala Eugene Bleuler. )


El cuarto tipo de complejos lo llama complejo difuso y la característica es que los elementos que forman parte de estos complejos tienen características no definidas, confusas y sobre esta categoría no se explaya mucho. Al que le da mucha importancia es a la quinta categoría de complejos, que es el pseudo-concepto. A partir de un determinado enlace percep-tual se fija un complejo asociativo, por ejemplo el niño reúne todos los triángulos. Aparentemente tiene la forma de una clasificación, pero se remite a objetos concretos. “La falta de una verdadera base conceptual no se revela hasta que se requiere al sujeto que opere con las ideas que sustentan este agrupamiento”. Los preconceptos se confunden con los conceptos. El niño en edad preescolar se maneja con preconceptos y se comunica con el adulto a través de ellos. El adulto maneja los conceptos, pero “no puede trasmitir al niño su modo de pensar, sólo puede suministrarle el significado ya hecho de una palabra, alrededor de la cual éste forma un complejo, con todas las peculiaridades estructurales, funcio-nales y genéricas del pensamiento de este tipo, aún cuando su producto, de hecho idéntico en su contenido a una genera-lización, podría haber sido formado por el pensamiento conceptual”. (9)

Estos cinco tipo de complejos no se dan puros sino que se combinan. Pero además están presentes en el adulto. Incluso dice Vygotzky que en algunas lenguas antiguas aparecen significados opuestos con una misma palabra “Los romanos, por ejemplo, usaban el mismo vocablo para alto y profundo. Tal enlaces de significados opuestos sólo es posible como resultado del pensamiento en complejos”. Agrega más adelante: “el pensamiento en complejos con todas sus peculiari-dades, es la verdadera base del desarrollo lingüístico” (10) El pensamiento esquizofrénico es un pensamiento en com-plejos, y las ambivalencias sería una expresión de este tipo de pensamiento.

La tercera fase y que sigue al pensamiento por complejos es el pensamiento conceptual. La formación de conceptos requiere las operaciones de abstracción y análisis. “El primer paso hacia la abstracción se realizaba cuando el niño agru-paba en un mismo conjunto los objetos que tenían mayores similitudes” En una segunda etapa el agrupamiento se hace tomando un solo atributo. A esta selección la llama “conceptos potenciales” y los define como que “pueden ser formados tanto en la esfera perceptual como en la del pensamiento práctico, en relación a las acciones –sobre la base de impresio-nes similares en el primer caso, y de significados funcionales, semejantes, en el segundo” La palabra es el instrumento por el cual estos procesos que conducen a la formación de concepto se pueden desarrollar. El significado de las palabras evoluciona y “el desarrollo de los conceptos, o el del significado de las palabras presupone a su vez la evolución de mu-chas funciones intelectuales: la atención deliberada, la memoria lógica, la abstracción, la habilidad para comparar y dife-renciar. Estos procesos psicológicos complejos no pueden ser dominados a través del aprendizaje aislado” (11)

En las patologías psíquicas el pensamiento conceptual sufre alteraciones:“la medida de generalidad de los conceptos está distorsionada y la relación con otros conceptos se torna inestable. El acto mental a través del cual se aprehenden tanto el objeto como la relación del objeto con el concepto pierde su unidad, y el pensamiento comienza a correr sobre líneas quebradas, caprichosas e ilógicas” (12) Este aspecto de la teoría de Lev Vygotzsky se analizará respecto a la secuencia de los aforismos de Nietzsche.  

Desde la psiquiatría 

Carlos Saurí define a la urdimbre creencial como “trama fundamental sobre la cual se asientan las ideas de una época”. Respecto a la ideología, dice que tiene diferentes campos de actuación. La ideología prevalece e el terreno económico y social y expresa el pensamiento de las “clases preponderantes” La idea de una urdimbre creencial “hace referencia a las modalidades de vivir y estructurar todos aquellos componentes que configuran cierta situación histórica” . . ”La psiquatría se hace ciencia en la urdimbre naturalista y como ella, se connota de mecanicismo. Hombre y mundo, antes aislados y, al parecer, autosuficientes, interactúan circunstancialmente y dan lugar a fenómenos que, analíticamente conocidos, se reducen a un conjunto de causas y leyes” (13)

Desde esta perspectiva Saurí dice que la psiquiatría nacida de la medicina y en un período altamente cientificista y positi-vista cae en el biologismo y lo psíquico nace de lo biológico. “La energía psíquica, libremente acantonada en lo incons-ciente, ínsita a todo ser animal, se origina allí donde lo somático y lo psíquico son aún una sola cosa. Por su parte ciertas fuerzas impulsan al ser humano a realizar ciertos actos útiles para descargar las tensiones acumuladas en él. Estas son las tendencias que, en buen romance, es menester distinguir cuidadosamente de lo instintos, vocablo referido a un com-portamiento propio de los animales fijado hereditariamente. • Esta idea en Freud se orienta hacia la sexualidad. En 1920 Freud transforma su díada pulsiones sexuales-pulsiones de autoconservación en pulsiones de vida, pulsiones de muerte. Esta díada está basada en la creencia de que el instinto tiende al retorno, al estado anterior. El sustrato de estas ideas es evolucionista. ” Dice Saurí que Darwin y Spencer inspiran a esta nueva psiquiatría. “Las tendencias yacentes, fuentes de energía en el trasfondo del ser humano, atestiguan una fuerza latente pronta a actuar, pero más allá de su alcance expli-cativo científico, el hecho de concederles esta importancia patentiza el nacimiento de una concepción diferente del hom-bre” . Por esta perspectiva genético evolutiva “las tendencias parciales al nacer el hombre, se fusionan y van madurando de acuerdo con ciertas pautas. ello implica un movimiento energético” ”Junto a la idea de evolución, cuando se trata de explicar un fenómeno aparece el recurso a la referencia genética. Saber es conocer en el origen y en la sucesión , es decir, entender genéticamente el presente” La búsqueda de la causa explicativa del fenómeno se une a la búsqueda del principio, que es la vez origen y causa que explica lo que sigue. “El principio depende, pues, estrechamente de la urdim-bre creencial que, en líneas generales, es aquella conceptualización que lo hace presente en su normatividad (14)

El tratado de Eugene Bleuler, aún actualizado, permite ver que su apreciación de la enfermedad no ha variado sustan-cialmente después de un siglo. Y ello quizás sea debido a la metodología en la investigación y tratamiento en el hospital de Burgholzi que dirigía, que tenía la particularidad de que sus médicos vivían con sus familias en el hospital y el contacto con los pacientes era permanente. Resumiremos acá algunas definiciones de Eugene Bleuler que consideramos necesa-rias para entender que Federico Nietzsche, a lo largo de su obra, expresa el período prodrómico de su enfermedad.  

Bleuler ubica a la esquizofrenia entre los trastornos mentales “endógenos” Estos trastornos son aquellos en los que “no se han descubierto relaciones causales con trastornos somáticos o con experiencias nocivas condicionadas por un ambiente desfavorable” (15) En estas psicosis endógenas observa Bleuler que se siguen observando que “bien junto a las mani-festaciones morbosas, bien por detrás de ellas, se sigue conservando una capacidad psíquica sana”. Bleuler encontró que la sintomatología de la demencia precoz aparecía en edad adulta y la sintomatología variada que presentaban ameri-taba hablar de grupo de las esquizofrenias. La génesis de estas esquizofrenias no está delimitada y tampoco se ha logra-do descubrir la base somática ni se ha logrado explicar su desarrollo psicológico como el de la neurosis. El curso de las enfermedades esquizofrénicas pueden empeorar y terminar en demencia, puede detenerse o puede curar en cualquier estadío. “Sin embargo el curso es unitario en el sentido de que las psicosis esquizofrénicas cuando progresan lo hacen siempre en una dirección determinada la que apunta hacia una demencia de índole también muy determinada. Esta de-mencia es totalmente diferenciable de las demencias originadas en las enfermedades cerebrales” Este comentario es importante pues diferencia claramente la demencia esquizofrénica de cualquier otra y además plantea la posibilidad de una detención. Esto nos permite inferir que la esquizofrenia es una enfermedad cualitativamente diferenciada de cual-quier otra y que además, muchas formas abortivas en cuanto a su desarrollo pueden ser confundidas con neurosis o formas neurasténicas. (16)

Señala el tratado algunas características del pensamiento esquizofrénico agudo tal como la incapacidad de abstraer y de esta manera poder operacionalizar conceptos y además tiene una conducta indiferenciada respecto a los que los rodea. , asunto que luego retomará Lev Vigotzsky. Pero Bleuler revela que cuando se interioriza en la historia del paciente el dis-curso incoherente comienza atener sentido. “La formación de símbolos equivale a un desplazamiento de conceptos, co-mo ya hemos dicho. Un concepto sustituye a otro. Pero tales desplazamientos de conceptos no se realizan por mera casualidad, sino que los conceptos sustitutivos, los símbolos, significan para el paciente algo que le resulta más tolerable, con lo que puede enfrentarse mejor, que el concepto original. De todos modos, tal enfrentamiento se halla casi siempre apartado de la realidad y es asimismo simbólico: el enfermo que simboliza como fuego unos peligrosos sentimientos amo-rosos extraconyugales, grita furiosamente pidiendo auxilio, mientras que antes era incapaz de manifestar a nadie su au-téntica situación íntima” Pero aclara que “durante situaciones extraordinarias o durante la psicoterapia, el pensamiento esquizofrénico puede normalizarse por completo, de un modo pasajero. ello acontece incluso en esquizofrénicos muy disgregados” (17)

El embotamiento afectivo, o la afectividad plana en otros autores, dice Bleuler que “constituye muchas veces el trastorno más notable en las formas graves de esquizofrenia”. Enumera las diferentes variantes que al respecto presentan los en-fermos. A veces ese embotamiento se da como ausencia de respuesta frente al hambre, frío, malos tratos, etc. . En este aspecto se refiere la incapacidad para expresar sensibilidad física o una incapacidad para establecer una comunicación expresiva a su medio social. Lo que el tratado enfatiza es “la pérdida de la capacidad de modulación emocional, la rigi-dez afectiva” También se da el paso “de una manifestación afectiva a otra” sin causa alguna. Del insulto a la amabilidad, lágrimas que siguen a una sonrisa. Los afectos y emociones alterados y aquello que debiera producir una sonrisa produ-ce un llanto. Si la expresión afectiva va en el sentido lógico, sin embargo puede ser exagerada y teatral. De lo que se trata, en el fondo, es de una incapacidad de comunicación afectiva. Pero en el trasfondo, la afectividad o la emocionalidad subsiste. Dice Bleuler: “es una vivencia impresionante ver como en el curso de una psicoterapia un esquizofrénico que parecía absolutamente vaciado de sentimientos, muestra de pronto, inesperadamente, cálidas y cordiales emociones” (18) 

Lo que Bleuler llama ambivalencia se refiere a la coexistencia de sentimientos opuestos. “La escisión funcional esquizo-frénica posibilidad la coexistencia de sentimientos que habitualmente se excluyen. El amor y el odio con respecto a una misma persona pueden ser igualmente ardientes, sin que se interfieran entre sí (ambivalencia afectiva)” También distingue otro tipo de ambivalencia, como la ambivalencia de la voluntad o ambitendencia: quiero y no quiero, y la ambivalencia intelectual. Esta última se expresa en ideas antagónicas que sin embargo, para el esquizofrénico significa lo mismo : Dios y el diablo, ideas con contenidos expansivos y depresivos, etc.  

Bleuler identifica como autismo a la pérdida de contacto con la realidad, construyendo un mundo imaginario “en el que se cumple todo género de deseos y surgen ideas de persecución” “Muchas veces el mundo autístico es para ellos el real, el otro, tan solo apariencia. ” Nietzsche hará de la apariencia la base de su concepto de “mala conciencia” que ha sido resca-tado y valorizado por amplios sectores del mundo intelectual, incluyendo a psicólogos y psiquiatras. . Los seres humanos auténticos son ´máscaras´, ´sombras´, etc. Según la constelación del momento y en los casos de mediana gravedad, tan pronto está uno en o de los mundos en primer plano, como el otro. Existen incluso, aunque raras veces, pacientes que pueden trasladarse deliberadamente de uno a otro mundo. El caso de Nietzsche cuando escribe Zarathustra puede ser un ejemplo de ello. “Los casos más leves se mueven más en la realidad, los graves no se dejan ya arrancar a su mundo onírico, si bien mantienen aún un cierto contacto con la realidad, reducido a las necesidades más elementales” (19)

Señala el tratado las diferentes anomalías que el enfermo esquizofrénico expresa respecto a la voluntad. voluntad débil en la mayoría de los enfermos, lo que no obsta que en algunas cuestiones puntuales aparezca una “lunática terquedad” y en ocasiones• pueden ser mantenidos determinados propósitos con gran energía, de modo que puede hablarse en estos casos de la presencia de hiperbulia, que podemos ejemplificar en “la voluntad de poder” de Nietzsche, expresada a lo largo de sus trabajos y luego desarrollada teóricamente poco tiempo antes de la demencia esquizofrénica. “La voluntad parece también anormalmente intensa cuando se trata de superar dolores físicos, como, por ejemplo, en los causados por automutilaciones” Aparece la ambivalencia, que él llama ambitendencia, en la que a la vez quieren y no quieren algo: “Subjetivamente la voluntad aparece muchas veces como no libre. Los enfermos creen pensar y obrar por influencia de otras personas o potencias (hipnotismo, actos compulsivos; actos automáticos obediencia automática, etc. )” (20)

Bleuler relaciona directamente la abulia con “la vida afectiva devastada”. “En los casos graves, en los que el autismo do-mina al enfermo éste ya no se preocupa por el mundo exterior. La falta de iniciativa, la ausencia de una finalidad determi-nada, el hecho de prescindir de multitud de factores correspondientes a la realidad, la disgregación, las súbitas ocurren-cias y extravagancias, caracteriza a los casos medianamente graves. En los casos leves los enfermos viven como las demás personas, y tan sólo de cuando en cuando hacen algo raro. ” (21)

Alude al sentimiento de despersonalización que sufren los enfermos que perciben una sensación de extrañamiento. “Se quejan diciendo que tienen que ir a buscar su propio yo, que ya no es él mismo, sino otro, que está petrificado, poseído, hechizado, hipnotizado, que se ha convertido en un autómata o que le dirigen desde lejos. La delimitación del yo frente a otras personas, incluso frente a objetos y conceptos abstractos, puede difuminarse” 

También puntualiza los casos en que en algunas situaciones el enfermo puede comportarse en forma normal y cuando “se rozan sus ideas delirantes, se manifiesta como completamente distinto, con otro carácter, otra lógica, incluso otra mirada” Cambian su actitud respecto a una u otra persona y dice que este cambio de actitud es involuntario. Son producto de la escisión de su persona y cuenta el caso de una paciente que “mientras mantenía una conversación normal, hablaba musi-tando levemente o acompañándose de gestos con sus patológicos interlocutores imaginarios” (22)

La sensación, la memoria si aparecen distorsionadas es por la escisión de la psiquis es una consecuencia del proceso esquizofrénico. La orientación en tiempo y espacio y la percepción puede estar falseada por alucinaciones. Pero aún así, mantienen el registro de la realidad. “Aún cuando vean en sus padres, que han ido a visitarlos, unos demonios, y se com-porten en consecuencia, pueden referir más tarde que han recibido la visita de sus padres; el paciente sabe que la mujer y el niño a quienes da muerte son los suyos, pero también sabe, al mismo tiempo, que en ambos se trata de Satanás (doble orientación)” Respecto a la memoria dice el tratado que los pacientes pueden recordar como sujetos sanos, y además retienen circunstancias accesorias. “Lo aprendido en la escuela permanece tan bien conservado como pueda estarlo en el sujeto sano. Las capacidades, tales como tocar el piano, etc. , pueden ser de nuevo ejercitadas tras pausas prolongadas durante decenios, como si nada hubiese sucedido” . El registro es excelente y si hay olvido, es porque inter-fiere el proceso esquizofrénico. La atención activa disminuye por su falta de interés pero la pasiva se potencia pudiendo registrar todo lo que pasa a su alrededor. No hay trastornos de la motilidad, ni siquiera en los más finos, como tocar el violín, a menos que interfieran los conflictos psíquicos propios de la psiquis escindida.  

Los errores sensoriales se refieren a las alucinaciones auditivas y visuales, y a veces olfativas, gustativas y cenestésicas. “Las voces pronuncian casi siempre frases cortas o hablan en palabras entrecortadas. Las escenas prolongadas y con una coherencia constituyen muchas veces signo de un alcoholismo concomitante. Las voces insultan, amenazan, con que el enfermo quiere o piensa en aquel momento. En la sonorización del pensamiento, el enfermo oye pronunciar aque-llos que en aquel momento está pensando. Las voces proceden de cualquier parte; del cielo o del infierno, de lugares habituales. En los que hay personas, mas también surgen de las paredes; brotan del aire, de los vestidos y del propio cuerpo del enfermo. A veces utilizan un solo oído o bien se oyen las voces buenas en el oído derecho y las malas en el izquierdo. ” (23)

Otras alucinaciones se refieren a sensaciones corporales que pueden ser golpes, que le cortan parten del cuerpo o pue-den alucinar placer sexual o padecer atrocidades sexuales. Ideas delirantes son las que el paciente cree y están en abso-luta contradicción de la realidad. delirio de grandeza (Se cree Dios, el Papa, etc. ), de persecución (de un grupo o sector –negros, judíos, jesuitas, etc. que traman algo en contra del paciente) delirio de celos, de culpa , etc. “las ideas delirantes formadas en los estadios agudos peden persistir durante los estadios tranquilos en forma de delirio residual”

Los tres trastornos fundamentales de la esquizofrenia son la incoherencia en el pensamiento, la afectividad plana y la despersonalización. Son tres manifestaciones de un único problema que es el trastorno de la personalidad. “El esquizo-frénico, tal como el actual estado de nuestro saber nos permite colegir, no es tan sólo una personalidad enferma a causa de hallarse alteradas en él diversas funciones aisladas. Por el contrario, si advertimos en él que ciertas funciones se hallan alteradas, es porque su personalidad, en su totalidad, está enferma” . . . ”El enfermo, mientras que por una parte piensa de un modo incoherente y por lo tanto confuso, puede simultáneamente captar la situación de un modo completa-mente normal y manifestarse de palabra y de obra, más veces con arreglo a su pensamiento incoherente, otras con arre-glo al normal. Por ello precisamente se diferencia tanto el esquizofrénico del enfermo afectado de lesiones cerebrales crónicas y difusas, en el que el trastorno intelectual corresponde aun proceso destructivo de su inteligencia. ” (24)

Cuando en el tratado se refiere al diagnóstico y al diagnóstico diferencial es claro que se refiere a un estado terminal o fronterizo a la demencia esquizofrénica, por lo que queda fuera del cuadro las instancias prodrómicas, es decir, en el tiempo en que la escisión del psiquismo se va insinuando y preparando. Dice el tratado que tiene importancia para el diagnóstico el trastorno del pensamiento, la afectividad esquizofrénica, ideas delirantes, trastornos catatónicos, etc. Es necesario conocer los estados previos, pero ello es imposible porque tan solo puede ser informados por los allegados alguna conducta extraña, que todavía no han sido debidamente descripta y aclarada. Por eso la evolución del pensamien-to de Nietzsche nos puede dar la clave ya que es el único caso en que la demencia esquizofrénica aparece a los 45 años después de haber dejado una voluminosa producción intelectual en cartas, libros y aforismos que el expresan el desarrollo del pensamiento que apunta a la escisión del ser. (25)

Sobre el debate acerca de que la esquizofrenia tenga un origen neurológico el tratado se orienta hacia negar la vincula-ción entre neurosis y esquizofrenia. Esto había sido considerado en los psiquiatras de principios del siglo 20, pero poste-riormente se reconoció que los conflictos que pudiesen ser considerados como originales de la esquizofrenia más bien constituyen una consecuencia de la enfermedad.  

A partir de Bleuler, la psiquiatría ha ido modificando su postura respecto a la valoración de los síntomas negativos y positi-vos. Ya aceptada universalmente la expresión esquizofrenia, corresponde a Kurt Schneider (1887-1967) la delimitación de once síntomas positivos o productivos de la esquizofrenia. Schneider hace hincapié en los síntomas positivos

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