La codependencia hace referencia a una actitud obsesiva y compulsiva hacia el control de otras personas y las relaciones. Se ha venido utilizando desde los años setenta para describir a quien tiene una relación directa e intima con un alcohólico que le facilita continuar con la adicción. Posteriormente se ha ido generalizando a familiares de personas con otras adicciones, de enfermos crónicos e incluso a profesionales de la salud. El vínculo que establece el codependiente está colocado en la preocupación por lo que el otro piensa, en el miedo a la pérdida de la relación, sintiendo y vivenciando la culpa y siempre tratando de reparar. Por eso, su sintomatología se caracteriza por la necesidad de controlar a las personas y por hacer propios los problemas del otro, por una baja autoestima, por un locus de control externo, por un autoconcepto negativo, por la represión de emociones, por la evasión y negación del problema, por las ideas obsesivas y conductas compulsivas y por el miedo al abandono, a la soledad o al rechazo. El abordaje de la codependencia desde la psicoterapia interpersonal está basada en un enfoque pluralista, no doctrinario y empírico, que tiene características específicas. Su peculiaridad se encuentra en sus estrategias no en sus técnicas. En ella se abordan cuatro áreas: duelo, disputas personales, déficits interpersonales y transiciones de rol.