PUBLICIDAD
Última actualización web: 06/07/2022

Crisis socioeconómica: Sintomatología mental y estrategias de afrontamiento.

Autor/autores: María Lorena Daniel
Fecha Publicación: 01/03/2005
Área temática: Trastornos de ansiedad .
Tipo de trabajo:  Conferencia

RESUMEN

El objetivo central de la presente investigación radica en el análisis de la relación entre la presencia de sintomatología mental y las estrategias de afrontamiento utilizadas por adultos ahorristas del sistema financiero argentino en el contexto de la crisis socioeconómica actual. En consecuencia, se aplicaron tres instrumentos psicométricos en una muestra de cien ahorristas de la ciudad de Córdoba atrapados por el popularmente denominado ?corralito financiero?.

Los resultados indicaron la existencia de relación entre los síntomas: ansiedad, angustia y temores, irritabilidad, problemas de desorientación, obsesión-compulsión y el modo de afrontamiento análisis y acción y búsqueda de apoyo profesional entre quienes asistían a las Asambleas Bancarias de Ahorristas Estafados (ABAE). En cuanto a quienes no concurrían se presentaron fobias; y las estrategias más utilizadas fueron la búsqueda de apoyo social y resignación. Las conclusiones arribadas demuestran que: la población en estudio se encuentra muy afectada por la crisis socioeconómica actual; que existe relación entre las variables propuestas para el estudio; y que se hallan diferencias tanto en la distribución de malestar psicológico como en el empleo de los modos de afrontamiento entre ambos grupos.

Palabras clave: ?Corralito financiero?, Crisis socioeconómica, Estrategias de afrontamiento, Instrumentos psicométricos, Sintomatología mental

-----
Para más contenido siga a psiquiatria.com en: Twitter, Facebook y Linkedl.

VOLVER AL INDICE

Url corta de esta página: http://psiqu.com/1-2903

Contenido completo: Texto generado a partir de PDf original o archivos en html procedentes de compilaciones, puede contener errores de maquetación/interlineado, y omitir imágenes/tablas.

Crisis socioeconómica: sintomatología mental y estrategias de afrontamiento.

María Lorena Daniel; Mariana Inés Alvarez.

Universidad Nacional de Córdoba. Argentina.

PALABRAS CLAVE: sintomatología mental - Estrategias de afrontamiento - crisis socioeconómica - “Corralito financiero” - Instrumentos psicométricos

(KEYWORDS: Mental Symptomatology – Coping Strategies – Socioeconomic crisis – Corralito – Psychometric Instrument)

 

Resumen

El objetivo central de la presente investigación radica en el análisis de la relación entre la presencia de sintomatología mental y las estrategias de afrontamiento utilizadas por adultos ahorristas del sistema financiero argentino en el contexto de la crisis socioeconómica actual. En consecuencia, se aplicaron tres instrumentos psicométricos en una muestra de cien ahorristas de la ciudad de Córdoba atrapados por el popularmente denominado “corralito financiero”. Los resultados indicaron la existencia de relación entre los síntomas: ansiedad, angustia y temores, irritabilidad, problemas de desorientación, obsesión-compulsión y el modo de afrontamiento análisis y acción y búsqueda de apoyo profesional entre quienes asistían a las Asambleas Bancarias de Ahorristas Estafados (ABAE). En cuanto a quienes no concurrían se presentaron fobias; y las estrategias más utilizadas fueron la búsqueda de apoyo social y resignación. Las conclusiones arribadas demuestran que: la población en estudio se encuentra muy afectada por la crisis socioeconómica actual; que existe relación entre las variables propuestas para el estudio; y que se hallan diferencias tanto en la distribución de malestar psicológico como en el empleo de los modos de afrontamiento entre ambos grupos.

Abstract

The main focus of this investigation is the analysis of the relation between mental symptomatology presence and coping strategies used by adult savers of the Argentine financial system in the context of the current socioeconomic crisis. As a consequence, 3 psychometric instruments were used in a 100 saver sample from Cordoba city caught by the so popularly called "corralito". Results indicate there is a relation between the symptoms: anxiety, anguish and fears, irritability, disorientation disorders, obsession/compulsion and the coping strategies: analysis and action, professional help seek among those who attended the Swindled Saver Assemblies. Those who did not attend showed phobias, and their coping strategies were social support and resignation. The conclusion shows that the population in study was very much affected by the socioeconomic crisis, that there is a relation between the chosen variables and also a difference in the psychological distress and the coping strategies used by both groups.



Introducción

La vida es, en gran medida, un proceso de adaptación a las cambiantes condiciones externas. La crisis Argentina, la más prolongada e intensa desde 1900, se inscribe en la historia de este país como una de las experiencias más devastadoras o enriquecedoras.

Explicar esta variabilidad implica, no solo, comprender los dinamismos e interacciones entre las personas y su entorno, sino, que hace fundamental entender las reacciones individuales que la convierten en un punto decisivo en la vida de quienes se perciben afectados.

En la actualidad, entre todas las enfermedades, los trastornos psicológicos y psiquiátricos ocupan un lugar destacado tanto para el sufrimiento y la carga social que representan, como por el reto que su prevención y control plantean a los servicios de asistencia.

Si bien son numerosos los artículos periodísticos referidos a la actual crisis socioeconómica y su impacto a nivel biopsicosocial; aún no han sido publicadas sistematizaciones que relacionen éstas variables. Con tal propósito es que, a partir de la presente investigación, se propone el desarrollo de aspectos teóricos orientadores a fin conocer si existe relación entre la sintomatología mental y las estrategias de afrontamiento utilizadas por las personas en el contexto de crisis socioeconómica junto con el análisis de dicha relación.


Antecedentes

Datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) indican que, en las últimas décadas, se ha producido un aumento de las enfermedades de adaptación, al tiempo que ha disminuido la incidencia de las enfermedades infecciosas. El estrés es llamado por esta organización como “la plaga de fin de siglo” y se plantea que alrededor de dos tercios de todas las enfermedades están relacionadas con él, siendo un factor importante que interacciona con otras variables tanto individuales como sociales.

Las investigaciones en estrés y su impacto sobre la salud y el bienestar se han incrementado significativamente durante las últimas décadas, siendo el estudio de los procesos de adaptación humana a las situaciones de estrés un tema interdisciplinario de importancia creciente (1).

Desde Selye (2), pionero en investigar los efectos del estrés en la etiología de numerosas enfermedades, hasta autores como Lazarus y Folkman (3), que introducen la importancia de variables cognitivas como la forma de interpretar y afrontar las situaciones problemáticas, muchos son los autores que coinciden en resaltar el estado emocional como factor de riesgo en la génesis de enfermedades somáticas (4)(5)(6).

El más conocido campo de estudio de esta relación ha sido el de los denominados clásicamente trastornos psicosomáticos o psicofisiológicos (7)(8). En esta línea, es posible hacer referencia a Alexander (9), quien sostuvo la existencia de relación entre diferentes rasgos de personalidad y ciertos trastornos somáticos.

Posteriormente, se defendió la existencia de variables no específicas, destacando la existencia de asociación entre la aparición de sucesos vitales indeseables y el surgimiento de problemas psicofisiológicos y estados de perturbaciones emocionales (10). En general, los mismos eventos no producían efectos similares en todas las personas debido a la modulación de otros factores fisiológicos y psicosociales. Entre los últimos, se señaló la importancia que la interpretación o evaluación de los eventos podría tener en la aparición de la enfermedad.

Ya en la década de los ochenta, diversos autores (11)(12) reelaboraron la relación entre procesos psicológicos y trastornos somáticos. Con la inclusión de las variables cognitivas, muchos han sido los autores que han ido trabajando en la relación entre características cognitivas y salud.

Por último, es posible mencionar una de las líneas de investigación más recientes: la psiconeuroinmunología (13)(14), disciplina en la que se está avanzando en los últimos años y que está aportando datos de valor inestimable a este campo por tratarse de un enfoque transdisciplinar.

Cada día más, las disciplinas comprueban y se unen a través de investigaciones concluyendo que la enfermedad, la salud, el bienestar general, la calidad de vida, son todos conceptos o experiencias holísticas que se encuentran íntimamente relacionadas entre sí y éstas a su vez con la experiencia del estrés, influenciándose unas a otras recíprocamente (15)(16). Las reacciones de los individuos frente a los diferentes estresores que los pueden afectar están en cierto modo condicionadas, entre otras, por las características de personalidad, los comportamientos individuales y las estrategias de afrontamiento utilizadas. Es necesario reconocer que no todos los organismos responden del mismo modo, teniendo en cuenta que gran parte de las respuestas al estrés dependen de factores psicológicos, y sobre todo, que las personas no desarrollan las mismas enfermedades de adaptación ante la persistencia de similares condiciones estresantes.

Si bien el estrés puede tener un impacto negativo sobre la salud disminuyendo la capacidad psicofísica del individuo, se ha podido constatar que las estrategias de afrontamiento pueden regular o mediatizar dichas consecuencias perjudiciales para la salud.

Un estudio de Grossi (17) señala las relaciones entre afrontamiento y los síntomas de distrés emocional; sus resultados confirman que el estilo de afrontamiento tiene importancia para la salud mental de los desempleados e indican un uso diferenciado de estrategias entre sujetos de distintas condiciones sociodemográficas y diversos niveles de tensión financiera.

Un aspecto importante es el hecho de que el papel del estrés no quede restringido a un papel de factor precipitante o causante de la enfermedad, sino también como variable responsable del desarrollo, agravamiento y cronificación de la misma.

Muchos son los estudios que así lo confirman en enfermedades como el asma (18), el dolor de cabeza (19), las enfermedades cardiovasculares (20), la hipertensión (21), la úlcera (22). El cáncer (23), distintas enfermedades de carácter inmunológico (13), o incluso en procesos como la recuperación posquirúrgica (24).

Así también, el estrés representa un factor de riesgo muy importante cuando se cronifica ya que, en este caso, afecta a su vez a la salud por su inducción a hábitos conductuales poco saludables: la ingesta de alcohol, el consumo de tabaco, una dieta rápida, poco variada y con exceso de grasas, la falta de ejercicio físico, entre otros.


Estrés y procesos cognitivos

El estrés se origina a través de las relaciones particulares entre la persona y su entorno. Es un proceso determinado principalmente por cómo el sujeto evalúa su realidad interna y externa.

Es importante tener en cuenta el carácter subjetivo que tienen los sucesos dado que el desencadenante del estrés no es la situación en sí, sino la interpretación que se haga del evento estresor, es decir “aquella condición tanto externa como interna, real o imaginaria que el individuo percibe como amenazante” (25).

En tal sentido, hay personas que pueden soportar un alto monto de tensión sin ninguna consecuencia, mientras que otras se derrumban frente al mismo factor desencadenante o ante cualquier tensión aparentemente leve (26).

La actual crisis socioeconómica, podría repercutir de tal modo en las personas siendo un punto decisivo de cambio, donde el peligro y la oportunidad coexisten y en el que sólo hay dos alternativas posibles: el cambio es para mejorar o para empeorar.

La repercusión de cada acontecimiento y la reacción frente al mismo está mediada por el proceso continuo en el ámbito consciente de la evaluación cognitiva, a través de la cual, el sujeto determina las consecuencias posibles que un acontecimiento le provocará en función de su bienestar (25).

No sólo el individuo se configura a partir de los cambios del contexto, sino que también este último se modifica por la intervención del hombre. Indudablemente, tal postulado tiene un importante valor ya que, desde este punto de vista, las causas de la desadaptación social no recaen necesariamente en el individuo sino que pueden ser reflejo de una sociedad incapaz de alojar a cada uno de sus miembros.

De cualquier manera, la relación entre el sujeto y el contexto es claramente bidireccional: la modificación es mutua (27)(28).

Uno de los primeros estudios sistemáticos que buscaron relacionar factores ambientales, estrés y enfermedad fue el realizado por Hinkle y Wolff (29), a mediados de los años 50, quienes llamaron la atención sobre las diferencias individuales en los estilos de afrontamiento. El apoyo social y los estilos de afrontamiento resultan muy importantes en la relación anteriormente citada, ya que en aquellas personas que tienen apoyo social, y además, estilos de afrontamiento adecuados, no aumenta el riesgo de contraer enfermedades. La explicación dada es que el apoyo social se concibe como protector, facilitando buenas estrategias de afrontamiento ante la enfermedad (30). En efecto, la búsqueda de las causas del estrés y del afrontamiento debe dirigirse hacia el contexto inmediato en el cual se expresan los compromisos, los valores y las creencias que vienen a significar al orden macrosocial.


Contexto socioeconómico argentino

Desde hace tiempo, Argentina está sufriendo las consecuencias de una profunda crisis política, económica, social y educativa de larga data que se vio acentuada a partir del mes de diciembre del año 2001. Ésta constituye una importante fuente generadora de estrés que conduce a un esfuerzo de sobreadaptación constante al medio.

Se considera a la crisis socioeconómica como un estado temporal de desorganización de la economía familiar por irrupción de condiciones socioeconómicas inestables e impredecibles que producen consecuencias a nivel individual, familiar y social.

Los sistemas educativos y de salud pública se encuentran dañados, existe un aumento vertiginoso del desempleo, pérdida de protección social por parte del Estado, cada vez hay mayor descreimiento en la población hacia la honestidad moral de los gobernantes y una progresiva desigualdad social en la apropiación de bienes materiales y sociales.

Más de la mitad de la población está por debajo de la línea de pobreza. De los casi 19 millones de pobres, 9 millones son indigentes y más de 5 millones dejaron de pertenecer a la clase media. El virtual límite que separa pobres de indigentes establece que los primeros no alcanzan a cubrir una canasta básica de alimentos, ropa y transportes y los segundos ni siquiera satisfacen sus necesidades energéticas y proteicas (31).

Las consultas médicas aumentan un 60% (32) y los hospitales públicos se encuentran sobredemandados. A la habitual falta de fondos se suman las dificultades económicas del país, que complican críticamente la provisión de insumos importados, entre los que se encuentran medicamentos, prótesis y materiales descartables.

Ataques de pánico, fobia social, depresión, el abuso de sustancias prohibidas y somatizaciones corporales son las reacciones más frecuentes. En el Centro de Asistencia al Suicida también se registra un aumento significativo del número de suicidios, además de la ideación suicida expresada en el discurso de los pacientes.

Se observa un sentimiento de fuga que, por un lado, transporta fantasías de pérdida, de irse, de mandar los hijos al exterior y, por otro lado, manifestaciones de indignación que se van transformando paulatinamente en interés por lo que ocurre en la realidad de Argentina.

El gobierno, por su parte, responde a la grave situación sancionando una ley de Emergencia Pública que prohibe a los ahorristas extraer el dinero que tienen depositado en los Bancos, medida a la que se denomina popularmente como “Corralito Financiero”.

El constante aumento de los precios, la ausencia de crédito y la permanencia del corralito bancario obligan a pensar en nuevas formas de consumo muy distintas a la que los argentinos estaban acostumbrados en la década pasada. Las compras comunitarias, los “clubes de trueque”, las huertas y el cuidado en la utilización de servicios básicos se instalan como protagonistas de la vida económica del hogar.

Los cuidadanos empiezan a reunirse en las asambleas barriales como una nueva forma de expresión social y política. El “cacerolazo”, manifestación pacífica, se vio empañado por los saqueos y por la fuerte represión policial que dejó muertos en todo el país (33), y hasta se alcanzó el récord de cinco presidentes en menos de un mes.

Los ahorristas cordobeses afectados por el corralito también se reúnen y movilizan creando la Asociación de Ahorristas Bancarios Estafados (ABAE), central Córdoba y manteniendo vínculos con sus pares de la Capital Federal. Semanalmente, marchan por las calles céntricas dirigiéndose a los bancos y a los Tribunales de esta ciudad para reclamar la devolución de sus depósitos y rechazar la pesificación.

Los “escraches” se convierten en la modalidad de expresión y reclamo empleada al llegar a la puerta de los bancos. Ellos implican lanzar hacia estas estructuras todo tipo de cosas: huevos, piedras, pintura o golpear con elementos contundentes; al tiempo que se baten palmas, se soplan silbatos y se hacen sonar sirenas. Las reacciones individuales van desde el llanto incontrolable hasta las descargas mas violentas.

El malestar no sólo está dado por las dificultades de la mayoría para acceder a los bienes de consumo indispensables para la subsistencia, sino también por el despojo de proyectos que elimina toda posibilidad de salida de las situaciones de carencia.

La sensación de malestar psicológico no posibilita sentirse saludable ni enfermo y se caracteriza por el nivel de estrés percibido, de desmoralización, disconfort y desasosiego.

El concepto de “malestar psicológico” se sitúa a mitad de camino entre la salud y la enfermedad. Se trata de un malestar subjetivo definido como “el sufrimiento, descontento o sensación desagradable que un sujeto experimenta en un momento determinado independientemente de cómo lo exprese” (34).

En este sentido, cobra relevancia la evaluación cognitiva que el individuo realiza del estímulo (amenaza, desafío, irrelevancia) como proceso que precede a la puesta en marcha de un conjunto de eventos de consideración en el desarrollo de una transacción estresante: las estrategias de afrontamiento.


Estrategias de afrontamiento

Lazarus y Folkman (3), definen el afrontamiento como “aquellos esfuerzos cognitivos y conductuales constantemente cambiantes que se desarrollan para manejar las demandas específicas externas y/o internas que son evaluadas como excedentes o desbordantes de los recursos del individuo”.

La interacción entre la evaluación primaria (de lo que está en juego) y la secundaria (de las estrategias de afrontamiento) determina el tipo de estrés, la intensidad y la calidad de la respuesta (25).

Estas circunstancias condicionarán, en la medida que corresponda y según los recursos físicos, sociales y personales de que disponga el sujeto, las fases de eutrés, estrés agudo o distrés crónico. Entonces, un acontecimiento se define como estresante sólo cuando el protagonista lo evalúa como desbordante de sus recursos.

El afrontamiento incluye mucho más que la resolución de un problema y su desarrollo efectivo sirve también a otras funciones (25). Los modos de afrontamiento pueden dirigirse a la emoción o al problema.

Según Billings (35) y Soderstrom (36) las estrategias de afrontamiento que entran dentro de la clasificación general de orientadas al problema o de abordaje activo, suelen ir asociadas a un menor numero de síntomas físicos y, a la inversa, las orientadas a la evitación y menos claramente las orientadas al manejo de las emociones, se relacionan en general a un mayor numero de afecciones relatadas por los sujetos. Personas resistentes al estrés utilizan mucho menos la evitación como estrategia de afrontamiento, en comparación con personas afectadas por el estrés (37).

Es importante considerar que ambos modos de afrontamiento se hallan en constante articulación y secuenciación. Si bien cada uno de ellos presenta una función específica, ambos se compenetran a la hora de afrontar una situación estresante.

El proceso de afrontamiento debe definirse independientemente de sus resultados (38)(39)(40). Éste implica esfuerzos mediados por procesos cognitivos dirigidos hacia un objetivo que una persona pone en movimiento cuando se encuentra frente a demandas del medio que requieren la movilización de sus recursos para lograr, en lo posible, una adaptación.

En consecuencia, no hay una estrategia mejor que otra, sino que su eficacia e idoneidad se determinará por sus efectos en la situación específica de que se trate y por sus efectos a largo plazo (41) (42)(43). Así, la calidad de la estrategia depende de la forma de evaluar la realidad por parte del sujeto y de su transacción con el ambiente.

Resulta insostenible definir cómo una persona hará frente a una determinada situación, ya que las transacciones estresantes varían a medida que el individuo las evalúa y reevalúa en base a las nuevas informaciones que provienen de sí mismo y del ambiente. persona y ambiente conforman una unidad.

 

Sintomatología mental

En las últimas décadas ha habido un creciente interés por el papel que juegan las situaciones estresantes en la etiología de conductas que se traducen en distintos cuadros de ansiedad, depresión o que dan origen a trastornos psicosomáticos, como parte integrante de un modelo multifactorial.

Dentro de este modelo, la vulnerabilidad representa un concepto interdisciplinario que permite el estudio de los factores predisponentes, desencadenantes o que exacerban tanto dichos trastornos, como la repercusión psicológica de los mismos. La vulnerabilidad existe en todos los seres humanos y se revela en tiempos de crisis, estrés, calamidades y amenazas.

Las diferencias en la vulnerabilidad a la enfermedad pueden ser explicadas en base a interacciones entre los niveles y duración del estrés, así como también a diferencias individuales en el comportamiento, estrategias de afrontamiento empleadas, apoyo social con que se cuenta y las variables psicológicas.

La vulnerabilidad psicológica está provocada no sólo por un déficit en los recursos, sino por la relación entre la importancia que las consecuencias tengan para el individuo y los recursos de que disponga para evitar la amenaza implícita en la situación.

La idea de conexión entre variables psicológicas y diferentes procesos morbosos no es nueva y se retrotrae a cientos de años atrás, pero posiblemente hasta hoy, y de la mano del método científico, no había empezado a operativizarse, medirse y contrastarse de manera adecuada dicha relación.

En este sentido, el manual “Diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales” (44) especifica la sintomatología mental como “conjunto de manifestaciones subjetivas de un estado patológico que son descriptas por el individuo afectado más que observadas por el examinado”.

Así, la actual crisis socioeconómica podría considerarse como uno de los factores precipitantes que se entrelazan para dar cabida a una posible crisis personal, caracterizada por una gran desorganización emocional, perturbación y un colapso en las estrategias previas de afrontamiento.

En el presente estudio, se analiza la posible relación entre la presencia de sintomatología mental y las estrategias de afrontamiento utilizadas por adultos ahorristas del sistema financiero argentino en el contexto de la crisis socioeconómica actual.


Metodología

La población en estudio estuvo integrada por adultos ahorristas del sistema financiero argentino residentes en la ciudad de Córdoba, Argentina. La muestra es accidental por cuotas y compuesta por sujetos (n= 100) con las siguientes características: de ambos sexos, entre 30 y 80 años, residentes en la ciudad de Córdoba ya sea que asistan o no a las asambleas de ahorristas autoconvocados ABAE. Se invitó a los sujetos a participar del estudio sólo bajo la condición de libre voluntad y de total anonimato, previa información del objetivo de estudio (consentimiento informado).

Las técnicas utilizadas para la recolección de datos fueron los instrumentos psicométricos:

- cuestionario Epidemiológico de sintomatología Mental (45)

- cuestionario percepción de afección por crisis socioeconómica**

- inventario de Modos de Afrontamiento – versión breve (25)

Cabe aclarar que en la consigna de los mismos se realizó el agregado que el sujeto debe responder teniendo en cuenta la crisis socioeconómica por la que atraviesa Argentina desde diciembre de 2001. Esto, con el objeto de que todos los participantes de la muestra respondan de acuerdo a un mismo criterio temporo-espacial.

El análisis de datos se realizó con el procedimiento de estadística descriptiva e inferencial. El análisis estadístico y los cruces de variables fueron realizados con el “Paquete estadístico computarizado para ciencias sociales – SPSS”. Se incluyeron porcentajes, pruebas chi cuadrado, Student T- test y Kendall’s.


Resultados

La muestra estuvo compuesta por 60% de mujeres y 40% de hombres, entre 30 y 80 años. Profesionales (59%), comerciantes (13%), auxiliares (6%), empleados (12%), otros (10%). En cuanto a ocupaciones: profesionales (32%), jubilados (21%), auxiliares (15%), empleados (11%), comerciantes (10%), desempleados (8%), amas de casa (3%). Sujetos asistentes a las ABAE (Asambleas Bancarias de Ahorristas Estafados) 40%, y quienes no lo hacían, 60%.

Los resultados generales del cuestionario “Percepción de Afección por crisis Socioeconómica”, señalan que el 37% de la muestra de ahorristas se percibió afectada “mucho” por la crisis socioeconómica actual (figura 1).

 


Figura 1 Indica el grado de afectación general ante la crisis socioeconómica argentina.


Dentro de este instrumento, los factores más destacados fueron: “Afectación por la crisis socioeconómica”, indicando que el 63% de los ahorristas señaló entre “mucho” y “muchísimo” su malestar y “Afectación por el corralito financiero” (figura 2), expresando que el 40% de los ahorristas se encontró afectado “muchísimo” por no poder disponer de sus ahorros depositados en el banco en virtud del popular “corralito financiero”.

 


Figura 2, muestra los porcentajes de población afectada por el “Corralito financiero


El 50% de los sujetos asistentes a las ABAE, se percibieron afectados en grado máximo, es decir “muchísimo”, por la actual crisis socioeconómica (25, 09 p<0, 001) (figura 3). Esto indicaría que quienes asistían a las reuniones se percibían más afectados por la crisis que quienes no lo hacían.

En general los sujetos redujeron sus gastos, dejaron de adquirir productos de importación y solo en casos excepcionales realizaron pagos con tarjetas de crédito. No se encontró relación significativa entre la variable Edad por décadas y el grado de percepción de afectación por la crisis socioeconómica. Sin embargo, en la década que comprende los 50 y 60 años, los ahorristas “acorralados” se percibieron afectados “muchísimo” por la crisis actual. Es posible considerar en este punto, que los “cincuenta” conforman una etapa en el ciclo vital de los sujetos signada, en gran medida, por el balance de su vida y el establecimiento de lo que la persona ha conseguido y lo que no ha podido alcanzar (46). El “corralito financiero” conformaría un estresor que perjudicaría el balance que las personas realizan en estos momentos de sus vidas, quienes se enfrentan ante la injusticia y la incertidumbre de la situación económica del país.

Los datos provenientes del análisis del inventario de Modos de Afrontamiento, muestran que la población en estudio en su conjunto utilizó tanto las estrategias de afrontamiento dirigidas al problema como a la emoción. Esto confirmaría que ambas modalidades se hallan en constante articulación y secuenciación. Aplicando la prueba chi cuadrado, se comprobó la existencia de relación estadística significativa entre la variable Asistencia a las asambleas y las estrategias de afrontamiento más utilizadas. A excepción de la Resignación, la cual es utilizada “bastante” por aquellos ahorristas que no asisten (6%), y análisis y acción, empleada “bastante” por quienes sí asisten a las ABAE (15%); el análisis del resto de las estrategias de afrontamiento no mostró diferencias significativas, por lo que serían utilizadas indistintamente por unos y otros.

Las estrategias que guardan relación con el grado de afectación por la crisis son las siguientes: análisis y acción directa (17, 41 p<0, 008), Búsqueda de apoyo profesional (16, 02 p<0, 014), Resignación (14, 88 p<0, 021) y Búsqueda de soluciones alternativas (12, 64 p<0, 049).

En general, el 37% del total de la población en estudio consideró que la crisis financiera argentina los afectó “mucho”, mientras que el 50% de las personas que asistían a ABAE se percibieron afectadas “muchísimo” por la misma.

Considerando la variable ocupación de los sujetos y las estrategias de afrontamiento, se empleó la prueba chi cuadrado y se encontró relación significativa con el modo de afrontamiento exaltación de valores positivos (21, 27 P<0, 047) utilizada por profesionales y jubilados; estos últimos, no formando parte de la población económicamente activa del país, optarían por una disposición optimista, enfocándose en las condiciones menos aversivas de la situación en que se encuentran junto con la expectativa de que ocurran situaciones positivas.

También se halló relación con el análisis y acción (21, 90 p<039), empleada mayoritariamente por profesionales y desempleados, quienes se inclinarían a planificar una acción con el objeto de modificar su situación; ya sea a través de la búsqueda de conductas generadoras de cambio en cuanto a su situación de desempleo como a la devolución del dinero atrapado en el “corralito financiero”.

Se utilizó la prueba t de Student comparando los grupos masculino y femenino, encontrándose una diferencia en el uso de la estrategia Búsqueda de soluciones alternativas (-2, 17 p<0, 032), siendo el sexo femenino (M=2, 68) el que más la emplea por sobre el masculino (M = 1, 98). Este resultado es coincidente con diversos estudios comprobando que, por lo general, las mujeres presentan mayor predisposición para enfrentar el cambio y los conflictos, desarrollando nuevas conductas tendientes a disminuir su conmoción.

Empleando la prueba chi cuadrado, se observó una asociación significativa entre el grado de afección percibido por el “Corralito financiero” y el modo de afrontamiento Búsqueda de apoyo profesional (18, 21 p<0, 020), particularmente de abogados.

Investigaciones señalan que además de un rol directo, la falta de soporte social jugaría un rol indirecto de exacerbación de los efectos de los sucesos de vida negativos. Se cree que la participación de los ahorristas en las asambleas permitiría mitigar y controlar el impacto del estrés, conformando la ABAE una importante red de soporte social, restringiendo los síntomas de malestar psicológico.

En efecto, el 80 % de la totalidad de la población en estudio, evidencia un nivel de sintomatología mental media y el 20% manifiesta sintomatología mental alta en el contexto de crisis socioeconómica actual (Figura 3). La sintomatología mental “muy alta” prevalece en muy pocos sujetos manifestándose en los siguientes factores: Rasgos de rigidez (17%), Fobias (5%) e Intolerancia a la frustración (28%).

 


Figura 3, indica la medida global de malestar psicológico presente en los sujetos de la muestra.


Es posible que los sujetos de la muestra que presentaron sintomatología mental, hayan sobrellevado dichos síntomas desde antes de la aparición de la crisis socioeconómica, o bien que la misma haya incrementado su intensidad. Esto evidenciaría que el contexto social estaría afectando la salud de muchos argentinos.

Utilizando la prueba chi cuadrado, se encontró que existe una relación estadísticamente significativa entre el grado de percepción de afectación por la crisis socioeconómica y los siguientes síntomas: autoestima baja (27, 46 p<0, 000), Obsesión-compulsión (13, 84 p<0, 003), ansiedad, angustia y temores (13, 50 p<0, 004), Ideas de persecución (8, 64 p<0, 038), Problemas de orientación (12, 96 p<0, 044), Estados de ánimo eufóricos (12, 77 p<0, 047) y Conductas agresivas (7, 81 p<0, 050).

Así también, los resultados indicaron asociación estadísticamente significativa entre la percepción de afección por el “corralito financiero” y los siguientes síntomas presentes en los ahorristas: ansiedad, angustia y temores (10, 92 p<0, 027), Obsesión-compulsión (10, 69 p<0, 030), Fobias (22, 49 p> 0, 032), Vivencias referidas al cuerpo (10, 15 p<0, 038), irritabilidad (16, 19 p< 0, 040) y Conductas agresivas (9, 51 p< 0, 049).

La preocupación constante y permanente también podría generar ansiedad, angustia excesiva y estar pensando constantemente en la problemática económica podría ocasionar la aparición de síntomas obsesivos- compulsivos. La población en estudio interpretaría los sucesos que los rodean asiduamente como peligrosos ante un contexto social y económico que sustentarían dicha interpretación.

El contexto socioeconómico también generaría estados de animo eufóricos. Los sujetos tienen varias ideas a la vez y no pueden focalizar su atención en ninguna de ellas; en tanto que las ideas de persecución se asocian con que, probablemente, consideren que los gobernantes colocan obstáculos en su camino, descubriendo amenazas encubiertas en lo que ellos dicen o hacen, a partir de que su dinero haya quedado atrapado en el “corralito financiero”, entre otras problemáticas de la crisis actual. De esta manera, la hostilidad, la confusión, las tensiones crónicas personales y sociales, reflejarían las reacciones inadaptativas a un sentimiento generalizado y real de impotencia.

Finalmente, se aplicó la prueba de Kendall’s, encontrándose correlaciones entre las estrategias de afrontamiento mas utilizadas por la población en estudio y los síntomas mentales que presentaron. autoestima baja se correlacionó con Resignación (r, 215P<0, 05), análisis y acción (r, 217 p<0, 05), y exaltación valores positivos (r-, 205 p<0, 05). obsesión compulsión con evitación (r-, 300 p<0, 01). ansiedad, Angustia y temores con Búsqueda de apoyo profesional (r, 367 p<0, 01) y análisis y acción (r, 331 p<0, 01). Finalmente, se halló correlación entre Conductas agresivas y Acción directa (r-, 234 p<0, 05).


Conclusión

El recorrido teórico aquí propuesto permite reconocer el carácter subjetivo que tienen los sucesos y cómo, a través de la evaluación cognitiva, la crisis socioeconómica actual y el denominado “corralito financiero” pueden convertirse en potenciales estresores psicosociales y en fuentes de enfermedad. Dirigiendo la atención hacia uno de los grupos considerados como más afectados, la presente investigación planteó como interrogante directriz si existe relación entre la presencia de sintomatología mental y las estrategias de afrontamiento utilizadas por adultos ahorristas del sistema financiero argentino en el contexto de la crisis socioeconómica actual.

Los resultados indicaron la existencia de una asociación significativa entre las variables en estudio; lo que concuerda con investigaciones recogidas de la literatura científica que focalizan el rol del estrés y su impacto sobre la salud, analizando las vinculaciones entre éste y distintas variables biológicas, psicológicas y sociales. Se hallaron diferencias entre los sujetos “acorralados” que asistían a las ABAE y los que no lo hacían. Entre los primeros, se destacaron como síntomas la ansiedad, angustia y temores, irritabilidad, Problemas de desorientación, Obsesión-compulsión y, como modo de afrontamiento, análisis y acción y Búsqueda de apoyo profesional. Los segundos presentaron Fobias; y las estrategias más utilizadas fueron Búsqueda de apoyo social y Resignación.

Para muchos ahorristas la crisis actual ha implicado la demanda de un esfuerzo superior al habitual. Esto exige la puesta en acción de comportamientos operantes en el sentido más pleno del término. Es decir, comportamientos integradores de elementos cognitivos, emotivos y prácticos que, para Lazarus y Folkman (25), implican la relación que se establece entre el individuo y el entorno expresada en el concepto de estrategia de afrontamiento, siendo ésta la variable que puede influir específicamente en la producción de enfermedad.

Resulta evidente que una mejor comprensión de los mecanismos que subyacen a la asociación entre eventos externos y cogniciones, su modulación, y la producción de estados mórbidos, conducirá a estrategias preventivas innovadoras que apunten a romper el eslabón entre los estresores (externos e internos) y sus consecuencias patológicas.


Futuros lineamientos

En los últimos años, se ha venido tendiendo un puente entre diversas disciplinas científicas a fin de disolver los dualismos mente-cuerpo, cuerpo-ambiente e individuo-población. Los datos de valor inestimable en este campo están siendo aportados por la “Psiconeuroendocrinoinmunología”, una de las áreas que, de acuerdo a los informes de la Asociación de Unidades Académicas de psicología (47), es de vacancia en Argentina, con escaso o ningún desarrollo.

Por consiguiente, investigaciones multifactoriales serían enriquecedoras, no sólo para el conocimiento teórico entre las diversas líneas implicadas, sino también para las prácticas llevadas a cabo por sus profesionales, dando lugar a los actuales “equipos de salud” (48), cuya necesidad de un lenguaje común, claro y entendido conforma las bases para interacciones y aportaciones recíprocas.

En el contexto macrosocial de crisis socioeconómica, la acumulación de eventos estresantes puede quebrar las estrategias de afrontamiento hasta el punto de provocar conductas suicidas en aquellos que se perciben como más afectados, con el propósito de acabar con su intenso sufrimiento emocional. Modelos como el de Bonner y Rich (49) permiten comprender tal asociación partiendo del supuesto de que las características estresantes del entorno, junto con las características individuales y ambientales, pueden explicar tales conductas.

A razón del aumento de éstas e ideaciones suicidas registrado durante los últimos meses en el Centro de Asistencia al Suicida de Córdoba (CASC), se considera relevante realizar estudios que valoren los grupos de riesgo y evalúen el potencial suicida entre aquellos sujetos con más altos niveles de malestar psicológico.

Ahora bien, es necesario conocer el nuevo escenario económico que rodea a los ahorristas después de haberse instrumentado el corralito. A raíz de esto, se plantean los siguientes interrogantes orientadores de posibles investigaciones futuras: ¿puede constituir la apertura del corralito una transacción estresante?, ¿han modificado los ahorristas los modos de afrontamiento empleados ante acontecimientos críticos?, ¿cuál es la medida de malestar psicológico predominante en este nuevo contexto?, ¿existe nuevamente diferencia entre quienes asistieron a la ABAE y quienes no lo hicieron?


Bibliografía

(1) Perczek R, Carver Ch S, Price A, Pozo-Kaderman Ch. Coping, Mood, and Aspects of Personality in Spanish Translation and Evidence of Convergence With English Versions. J of Personality Assessment. Boston. 2000.

(2) Selye H, A syndrome produced by diverse noxious agents. Nature, 1936; 138:32

(3) Lazarus R, Folkman S Stress, Appraisal, and Coping. New York: Springer Publishing ed. 1984.

(4) Fernández Castro J. psicología Básica y Salud. Anales de psicología. 1993; 9:121-131.

(5) Fernández Castro J, Edo S. Emociones y Salud. Anuario de psicología. 1994; 61: 25-32.

(6) Martínez-Sánchez F, Fernández Castro J. emoción y Salud. Desarrollos en psicología Básica y Aplicada. Anales de psicología. 1994; 10 (2):101-109.

(7) Tobal M, Casado M. Emociones y Trastornos psicofisiológicos. Revista de la Sociedad Española de ansiedad y estrés (SEAS) 1994; 0:1-13.

(8) Tobal M, Casado M. Emociones y Trastornos psicofisiológicos. Revista de la Sociedad Española de ansiedad y estrés (SEAS). 1994; 0:1-13.

(9) Alexander F. Psychosomatic Medicine: Its principles and applications. New York: Norton ed. 1950.

(10) Holmes TH, Rahe RH. The social readjustment rating scale. Journal of Psychosomatic Research. 1967; 11:213-218.

(11) Friedman H, Booth-Kewley S. The disease-prone personality: A meta-analytic view of the construct. American Psychologist, 1987; 42, 539-555.

(12) Holroyd KA, Coyne J. Personality and health in the 1980s: Psychosomatic medicine revisited. Journal of personality. 1987; 55:359-375.

(13) Ader A, Felten L, Cohen N. Psychoneuroimmunology. San Diego: Academic Press ed. 1991.

(14) Bayés R. Psiconeuroinmunología. González Rivera Ed. , medicina psicosomática. Monografías de Psiquiatria, 3 (3). Madrid.

(15) Engel G. The need for a new medical model: a challenge for biomedicine. Science. 1977; 196: 129-136.

(16) Fors Lopez M, Peña Amador D, Quesada Velaseca M. La Psiconeuroinmunología, una nueva ciencia en el tratamiento de enfermedades. Revista Cubana de Investigaciones. 1999; 1:49-53.

(17) Grossi G. Coping y distrés emocional en una muestra de desempleados suizos. Scand J Psicol. 1999; 40:3.

(18) Isenberg SA, Lehrer PM, Hochrom SM. The effects of suggestion and emotional arousal on pulmonary function in asma: A review and a hypothesis regarding vagal mediation. Journal of Psychosomatic Medicine. 1992; 54:192-216.

(19) Martínez-Sánchez F, y Fernández Castro J. emoción y Salud. Desarrollos en psicología Básica y Aplicada. Anales de psicología. 1994; 10:101-109.

(20) Rosenman RH, Brand RJ, Sholtz RI, Friedman M. Multivariate prediction of coronary heart disease during 8`5 year follow-up in the western collaborative group study. The American Journal of Cardiology. 1976; 37:903-910.

(21) Fernandez Abascal E G. Motivación y emoción. Madrid: Centro de estudios Ramón Areces ed. 1997.

(22) Tobal M, Casado M. Emociones y Trastornos psicofisiológicos. Revista de la Sociedad Española de ansiedad y estrés (SEAS). 1994; 0:1-13.

(23) Spiegel D, Bloom J, Kraemer H, Gottheil E. Effect of psychosocial treatment on survival of patients with metastatic breast cancer. Lancet. 1989; 2:888-891.

(24) Moix J. Modulación psicológica de la recuperación posquirurquica. Anuario de psicología. 1994; 61:79-84.

(25) Lazarus R, Folkman S. estrés y procesos cognitivos. Madrid: Martínez Roca ed. 1986.

(26) Rossi A. psicología de las urgencias en salud mental. Facultad de psicología. UNC: ed. 2002.

(27) Barrios B, Shigetomi C. Coping skills training: Potencial for preention of fears and anxities. Behavior therapy. 1980; 11:431- 439.

(28) Meinchenbaum DH. Cognitive- behavior modification: An integrative approach. Plenum ed. 1977.

(29) Hinkle, Wolff citado por: Musitu G. Evaluación de recursos y estresores psicosociales en la comunidad. Buenos Aires. TEA ed. 2000.

(30) Caplan G. Theory and practice of mental healt consultation. New York. Basic Books ed. . 1970.

(31) Argenpress. La nueva argentina globalizada. 2002. Disponible en URL: http//. www. A R G E N P R E S S _ i n f o - La Nueva Argentina Globalizada- 25 - 8 - 2002. htm

(32) Martín I. El corazón sufre el impacto del corralito. Diario La voz del interior. 2002; 17feb:A14.

(33) Lluesma O. Nuevas redes sociales: las asambleas barriales y el cacerolazo como expresión del macrogrupo social. XVIII Congreso Argentino de psiquiatría. III Congreso Internacional de Salud Mental. 2002. Disponible en URL: http//. www. argentinopsicomundo. com

(34) Páez, D. y cols. Salud mental y factores psicosociales. Fundamentos ed. 1986.

(35) Billings DW, Folkman S, Acree M, Moskowitz JT. Coping and physical health during caregiving: the roles of positive and negative affect. J Pers Soc Psychol. 2000; 79(1):131-42.

(36) Soderstrom M, Dolbier C, Leiferman J, Steinhardt M. The relationship of hardiness, coping strategies, and perceived stress to symptoms of illness. J Behav Med. 2000; 23(3):311-28.

(37) Holahan CJ, Moos RH. Life stress and health: personality, coping, and family support in stress resistance. J Pers Soc Psychol. 1985; 49(3):739-47.

(38) Lazarus R, Folkman S. Stress, Appraisal, and Coping. New York: Springer Publishing ed. 1984.

(39) Cohen S, Syme SL. Social support and health. Academic Press. 1985.

(40) Meinchenbaum, DH. Manual de inoculación del estrés. Martínez Roca ed. 1987.

(41) Menninger K. The vital Balance: The life process in mental health and illness. Plenum ed. 1963.

(42) Kahn R. cols. Organizational stress: Studies in role conflict an ambiguity. Plenum ed. 1964.

(43) Vaillant G. Adaptation to life. Ed. Little Brown. Boston. 1977.

(44) American Psychiatric Association. DSM IV Manual diagnóstico y estadístico de los Trastornos Mentales. Masson ed. 1996.

(45) Burijovich J, De Lucca A, Berra C. Investigación en Salud Mental: de los cordobeses y sus malestares. Subdirección de Salud Mental. Córdoba: Antinori ed. 1999.

(46) Cornachione Larrinaga. psicología evolutiva de la adultez. Córdoba: Brujas ed. 2000.

(47) AUAPsi Citado en: Iniciación a los estudios en psicología. Tomo II. Córdoba. escuela de psicología. Facultad de Filosofía y Humanidades. UNC. 1997.

(48) Krawchik R, Mías C, Etcheberry S. Fundamentos de neuropsicología cognitivo comportamental: programas integrados de asistencia en la clínica psicológica psiquiátrica. Córdoba: UNC ed. 1996.

(49) Bonner, Rich. Citado en: suicidio. Boves García J. España. Masson ed. 1997.




Comentarios de los usuarios



No hay ningun comentario, se el primero en comentar