La esquizofrenia es una problemática social si nos atenemos a los porcentajes que se difunden. El 1% es una cifra muy alta, pues no incluye a los enfermos que cursan el período prodrómico de la enfermedad. Cuando nos internamos en el abordaje de la problemática en Occidente se percibe un debate inconcluso entre distintas escuelas: unas priorizan los síntomas negativos y otras los positivos. Esto se trasunta en los sistemas clasificatorios como el DSM IV, que de