El estrés post traumático nos remite indefectiblemente y de manera trascendente al concepto de trauma. La palabra trauma deriva del griego y significa lesión en los tejidos orgánicos producida por la violencia extrema, como la herida entre otras. Tiene la palabra una segunda acepción vinculada al choque o impresión emocional que deja una huella subconsciente duradera. Como podemos observar en lo concerniente al aparato psíquico, estaremos hablando de heridas del alma, parafraseando a J. Granel.Freud introduce el concepto de situación traumática para referirse a aquellos eventos provenientes del mundo externo, que irrumpen en el psiquismo de manera abrupta. Volviendo a Granel, las estructuras que componen a ese ser humano han sufrido una modificación súbita y violenta y agrega que tendremos trauma cuando falla la reacción de alarma, cuando no funciona la angustia anticipatoria ante el peligro, cuando los estímulos sobrepasan las barreras protectoras, cuando no pueden desencadenarse las respuestas defensivas adecuadas. Benyakar hace una diferenciación entre vivencia de estrés y vivencia traumática.Dice que estaremos ante la vivencia de estrés en la medida que el psiquismo desarrolle defensas, pretendiendo por medio de sueños, pesadillas, tendencia a la repetición y o actitudes evitativas, elaborar la amenaza percibida del mundo externo. La vivencia traumática estima está determinada por la angustia automática. Remite aun psiquismo que colapsó. Lo fáctico irrumpe en él sin permitir el desarrollo de defensas ante la amenaza. Esa vivencia será traumática porque quedará inundada de afecto y carente de escena o representación.