Se entiende por comorbilidad el diagnóstico de un trastorno por abuso/dependencia de alcohol y otro trastorno psiquiátrico en el mismo paciente. El término de comorbilidad refleja la asociación del alcoholismo con diversos trastornos mentales, inducidos o no por alcohol. Durante los periodos de intoxicación o abstinencia, la tercera parte de los alcohólicos presenta síntomas psiquiátricos, con manifestaciones clínicas que se asemejan a depresión mayor, trastorno por pánico, fobia social o trastornos psicóticos. Los pacientes con diagnósticos comórbidos experimentan problemas médicos, sociales y emocionales más severos, son más vulnerables a las recaídas y al agravamiento de cada uno de los trastornos comórbidos que presente. Las recaídas frecuentemente conllevan una descompensación psiquiátrica, en tanto que el agravamiento de la sintomatología a su vez conduce a recaer en la adicción; por ello, se deben establecer mecanismos de intervención dirigidos a prevenir las recaídas en cada trastorno que ha sido identificado incluyendo la valoración e intervención de la psiquiatría para que los planes de tratamiento resulten efectivos. El tratamiento de los trastornos psiquiátricos inducidos por alcohol consiste, básicamente en eliminar dicho consumo, mientras que en los trastornos comórbidos no inducidos el tratamiento ha de seguir las directrices existentes de los diversos trastornos psiquiátricos. Diversos psicofármacos han mostrado utilidad tanto en el tratamiento de los trastornos por uso de alcohol y en otros trastornos mentales.