Los psicólogos institucionales trabajamos con niños y adolescentes los cuales están en una etapa en la que pueden ser víctimas de las adicciones. La sociedad actual, en todas las latitudes fomenta el desmembramiento familiar, el consumismo desenfrenado e insustancial, tratando de crear la desorganización social generando una crisis de valores, situación que propicia y fomenta distintas adicciones. Para lograr una vida sin adicciones la prevención es una labor prioritaria. Los educadores y los psicólogos educacionales deben tomar un papel protagónico en la generación de proyectos preventivos de este flagelo. En muchas ocasiones el psicólogo y el educador pueden ser los únicos adultos en la vida de estas personas, los únicos que se preocupen y ocupen de lo que le esta sucediendo. Debemos estar preparados, informados y tener convicciones claras sobre nuestra.Tanto el educador como el psicólogo han de formar más que informar, la información sola no protege. Debemos fomentar y fortalecer la autoestima del adolescente y buscar asesoramiento en caso de adolescentes con problemas, ya que no debemos, ni podemos realizar asistencia. La prevención de las adicciones es la utilización de recursos humanos, materiales e institucionales de que dispone la comunidad para atender las necesidades y resolver los problemas de las adicciones antes de que aparezcan. En esta tarea de prevención nosotros tenemos la posibilidad de ser los grandes protagonistas, de llegar al alumno con las herramientas que nos brinda la pedagogía y la psicología para hablar su mismo lenguaje, no podemos quedarnos en una lección magistral, sino en una labor constante, persistente, útil. En síntesis, observamos que la temática planteada estaría dada en la falta de prevención de la drogadicción en los adolescentes y que debemos integrar la información en todas las actividades normales del proceso educativo.