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Última actualización web: 26/06/2022

Programa psicoeducativo para personas con trastorno de la personalidad antisocial. Manejo de la culpa y conducta delictiva

Autor/autores: Almudena Salazar Gámez
Fecha Publicación: 22/12/2015
Área temática: Enfermería .
Tipo de trabajo:  Conferencia

RESUMEN

Los Trastornos de la personalidad (TP) se caracterizan por patrones de funcionamiento desadaptativos persistentes que se dan en áreas como son la afectividad, las relaciones interpersonales, la cognición y el control de los impulsos. Un patrón característico de los TP hace referencia a la conducta antisocial persistente. La culpa es un elemento fundamental para el diagnóstico del trastorno de personalidad Antisocial (TPA), tal vez la falta de esta hace la reincidencia del individuo en las conductas antisociales. El modelo psicoeducativo constituye una intervención básica en el manejo de la conducta antisocial. El objetivo de este proyecto consiste en valorar la eficacia de un programa psicoeducativo que permita a los pacientes conseguir la disminución de la conducta delictiva, así como favorecer cambios en sus actitudes y conductas para afrontar el TPA, haciendo especial hincapié en el manejo y la regulación emocional de la culpa. Diseño del estudio: Estudio cuasi-experimental, longitudinal y prospectivo; con grupo control y grupo experimental.

Las variables que van a ser estudiadas en el presente estudio son el riesgo de violencia, el sentimiento de culpa, la calidad de vida, la conducta delictiva, el consumo de tóxicos y las variables sociodemográficas. La realización de este proyecto de investigación se basa en la necesidad que tienen los pacientes con TPA de reducir la conducta delictiva, el consumo de tóxicos, la conducta violenta, así como favorecer cambios en sus actitudes y conductas para mejorar el afrontamiento, haciendo especial hincapié en el manejo y la regulación emocional de la culpa.

Palabras clave: Antisocial, Culpa, Emoción, Personalidad, Psicoeducación

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PROGRAMA PSICOEDUCATIVO PARA PERSONAS CON trastorno DE
personalidad ANTISOCIAL. MANEJO DE LA CULPA Y conducta DELICTIVA

A Juan José Pérez Moreno; Almudena Salazar Gámez; Manuel Romero García
hospital Universitario Virgen del Rocío.
juanjo_2k@hotmail. com
personalidad, Antisocial, Culpa, emoción, psicoeducación.

RESUMEN:
Los Trastornos de la personalidad (TP) se caracterizan por patrones de funcionamiento
desadaptativos persistentes que se dan en áreas como son la afectividad, las relaciones
interpersonales, la cognición y el control de los impulsos. Un patrón característico de los TP hace
referencia a la conducta antisocial persistente.
La culpa es un elemento fundamental para el diagnóstico del trastorno de Personalidad
Antisocial (TPA), tal vez la falta de esta hace la reincidencia del individuo en las conductas
antisociales.
El modelo psicoeducativo constituye una intervención básica en el manejo de la conducta
antisocial.
El objetivo de este proyecto consiste en valorar la eficacia de un programa psicoeducativo que
permita a los pacientes conseguir la disminución de la conducta delictiva, así como favorecer
cambios en sus actitudes y conductas para afrontar el TPA, haciendo especial hincapié en el manejo
y la regulación emocional de la culpa.
Diseño del estudio: Estudio cuasi-experimental, longitudinal y prospectivo; con grupo control y
grupo experimental.
Las variables que van a ser estudiadas en el presente estudio son el riesgo de violencia, el
sentimiento de culpa, la calidad de vida, la conducta delictiva, el consumo de tóxicos y las variables
sociodemográficas.
La realización de este proyecto de investigación se basa en la necesidad que tienen los
pacientes con TPA de reducir la conducta delictiva, el consumo de tóxicos, la conducta violenta, así
como favorecer cambios en sus actitudes y conductas para mejorar el afrontamiento, haciendo
especial hincapié en el manejo y la regulación emocional de la culpa.

LA INTRODUCCIÓN
Para empezar a hablar de los trastornos de la personalidad (TP) se debe primero definir qué
es la personalidad. La personalidad es un constructo multifactorial dinámico con un componente
biológico y un componente ambiental interrelacionados. Es decir, la personalidad consta de una
parte heredad o genética (el temperamento), y otra social y ambiental (el carácter). Posee
características tan opuestas como ser individual (idiosincrásica a la persona) y social (aprende del
entorno y el entorno de ella), estable durante la existencia del individuo pero a la vez facilitando la
adaptación de éste al entorno 1.
Estos tipos de trastornos abarcan formas de comportamiento duraderas y profundamente
arraigadas en el enfermo, que se manifiestan como modalidades estables de respuestas a un amplio
espectro de situaciones individuales y sociales 2.
Los TP se caracterizan por patrones de funcionamiento desadaptativos persistentes que se
dan áreas estructurales del individuo, como son la afectividad, las relaciones interpersonales, la
cognición y el control de los impulsos. Una característica esencial de estos trastornos es la dificultad
que presentan en modificar el patrón de funcionamiento pese a los graves problemas vitales que les
acarrea esta forma de comportarse, sentir y relacionarse. La inflexibilidad dificulta enormemente el
cambio 3. Los trastornos de la personalidad interfieren significativamente en la vida social, familiar,
de pareja, laboral y en otras áreas vitales importantes. Sin embargo, y a diferencia de lo que ocurre
con la personalidad no patológica, el individuo no puede modificar esa forma de relacionarse con el
mundo y consigo mismo. De hecho, la manera de relacionarse puede variar en función de cada
situación, del estado emocional de cada miembro del sistema familiar e incluso en función de las
personas que estén presentes en un determinado momento. Es decir, cada caso será único y
variable en su manera de relacionarse 4. Estas características hacen que los TP constituyan un reto
importante para los profesionales de la salud mental.
En los casos de más gravedad, las personas con TP generan un elevado nivel de sufrimiento
propio y familiar, así como una altísima carga asistencial que no tiene una repercusión proporcional
en la calidad de vida de las personas afectadas y de sus familias. Asimismo, las y los profesionales
sienten que carecen de las habilidades, el entrenamiento y los recursos suficientes para proporcionar
una atención adecuada.
Esta situación hace que los TP vayan adquiriendo una enorme repercusión social, siendo
necesario un abordaje terapéutico intersectorial y que haya demostrado eficacia de cara a aumentar
la calidad asistencial y por consiguiente, la calidad de vida de las personas con TP y la de sus
familias 5.
El ámbito de los TP es relativamente nuevo para la investigación, por lo que son escasos aún
los estudios epidemiológicos disponibles. No obstante, los datos disponibles permiten aproximar una
prevalencia de 5-15 % de trastorno de la personalidad en la población general, sin una diferencia
clara entre los sexos. Los trastornos de la personalidad son de 5 a 10 veces más frecuentes que la
esquizofrenia y trastornos afectivos y tan frecuentes como los trastornos de tipo neurótico.
La prevalencia disminuye con la edad, lo que induce a pensar en el papel modificador de
factores madurativos. Un dato interesante es que la prevalencia es mayor en ambientes marginales
y de desintegración social. Sin embargo, cuando se mejoran las condiciones de integración y apoyo
en dichas zonas, las cifras de TP disminuyen, lo que sugiere que los mismos pueden tener un
carácter dinámico y no estático 6.

Un patrón característico dentro de los TP hace referencia a la conducta antisocial persistente.
Actualmente, en los Estados Unidos los criterios del DSM-IV para el TPA se centran en violencia,
conductas ilegales, deudas, problemas laborales, mentiras, problemas de relación y desempleo. Por
otro lado, las tradiciones europeas han puesto más énfasis en los rasgos de personalidad de
psicopatía, definiéndolo como la personalidad con características como la ausencia de culpa y
remordimiento y una incapacidad de sentir empatía, así como la presencia de conducta antisocial.
Entre las características más comunes del TPA se encuentran la ausencia de empatía y
remordimiento, también una visión de la autoestima distorsionada, una constante búsqueda de
nuevas sensaciones (que pueden llegar a extremos insólitos), la deshumanización de la víctima o la
falta de preocupación de las consecuencias. El egocentrismo, la megalomanía, la falta de
responsabilidad, la extroversión, el exceso de hedonismo, altos niveles de impulsividad, o la
motivación por experimentar sensaciones de control y poder también son muy comunes. Este tipo
de trastorno no se relaciona con ataques de pánico o con esquizofrenia

Se estima que este trastorno es causado por una variedad de factores. Muchos son de índole
genético, pero también tiene mucha importancia el entorno de la persona, especialmente el de los
familiares directos, en su posterior desarrollo. Los investigadores también consideran que existen
factores biológicos que pueden contribuir en su progreso. La manifestación de procesos químicos
anormales en el sistema nervioso y posibles daños en las partes del cerebro que atañen a la toma
de decisiones puede llegar a despertar un comportamiento impulsivo y agresivo. Otra de las causas
de TPA puede ser el abuso de estupefacientes

El concepto de DSM-IV del TPA ha sido criticado por su énfasis en actos criminales
manifiestos, pero ha sido también alabado por su buena fiabilidad y su actuación en la práctica
clínica 7.
Se estima que la prevalencia del TPA en la población es del 3% en hombres y del 1% para las
mujeres 8.
Respecto a los hombres maltratadores, un tipo de ellos (maltratadores antisociales), se
estima que constituyen aproximadamente el 25% de las muestras de agresores, o incluso más si los
datos provienen de agresores que reciben un tratamiento por orden judicial 9.
Centrándonos en el ámbito penitenciario, el número de personas encarceladas en nuestro
país ronda las 40. 000, de los cuales, más del 95 % son varones. Por otro lado, en las sentencias de
los tribunales penales encontramos un alto número de referencias a personas con trastornos de
personalidad, especialmente en la posición de infractores. Se deduce que podemos esperar de 4. 000
a 8. 000 pacientes en ese contexto, probablemente si aplicamos los criterios del DSM-IV para el TPA
10

. La culpa es un elemento fundamental para el diagnóstico del TPA, tal vez la falta de esta hace
la reincidencia del individuo en las conductas antisociales, razón por la que no percibe
remordimiento alguno por su actuar

. Se considera una emoción autoconsciente que surge de la creencia o sensación de haber
transgredido las normas éticas personales o sociales, sobre todo cuando la conducta (u omisión) de
una persona ha derivado un daño a otra.
Hay algunos conceptos que, aunque asociados, son diferentes. La culpa alude a una conducta
concreta; la vergüenza, por el contrario, implica una autodescalificación global y es una emoción
más devastadora y dolorosa que la primera.
El sentimiento de culpa es sano cuando evoluciona del miedo al castigo o al malestar
personal, al remordimiento por haber causado daño, lo que incita a la rectificación y a la reparación.
Se trata de una culpa sana cuando el sujeto siente pesar y arrepentimiento por las transgresiones
cometidas y plantea subsanarlas para, de ese modo, lavar las culpas

. Desde una perspectiva psicopatológica, la culpa puede ser anormal por exceso o por defecto.
En uno u otro caso hay una distorsión de la conciencia de la situación. En casos en los que la
patología de la culpa se relaciona con su inexistencia, ocurre en el TPA, que representa una
alteración grave del desarrollo emocional, o en la personalidad paranoica.
Una intervención para este tipo de trastorno hace referencia al modelo psicoeducativo; entre
el que podemos encontrar el modelo psicoeducativo de Aichhorn inspirado en postulados
psicoanalíticos, aunque con intervenciones clínicas alejadas del estricto modelo freudiano

. Del término psicoeducación, Bertrando y Toffanetti han indicado que de ella se hizo un uso
psicológico, en primera instancia, y psiquiátrico, en segunda. En psiquiatría, la psicoeducación se
llevó a cabo, inicialmente, como una nueva forma de trabajo con familias de pacientes
esquizofrénicos. Y aun cuando existen diversas líneas en psicoeducación, hay algunos elementos en
común:

Se considera a la familia, en sí misma, normal. Esto pone fin a la discusión acerca de las
familias patógenas, anormales o al diagnóstico familiar.

Se busca favorecer el desarrollo de las potencialidades familiares.
Se hace hincapié en la necesidad de informar a las familias acerca de la etiología, el curso,
los síntomas y el tratamiento de la enfermedad.

Se explicita, se estandariza y se le da linealidad a la metodología de intervención. Se
enseña cómo resolver problemas asociados con la patología de uno de sus miembros.
Dichas técnicas se desarrollan en períodos cortos.


Ahora la psicoeducación no se limita a familias de personas con diagnóstico de esquizofrenia,
sino a todo tipo de trastorno mental u orgánico crónico. Si bien al principio se estableció una ardua
disputa con la terapia familiar, que tuvo su nacimiento en la psiquiatría, el diálogo entre psiquiatras,
terapeutas fa miliares, psicólogos, trabajado res sociales y otros ha permitido re dimensionar la
psicoeducación, la cual no se adhiere a ninguna es cuela de terapia familiar en particular. premisas
de la psicoeducación.
La psicoeducación así planteada tendría premisas diferentes de las que emergieron en sus
inicios:
1. La experiencia psicoeducativa es un evento de narración que persigue el tejido de una
nueva historia para el sujeto que sufre, para su familia y para el equipo de salud. Esto
articula con la idea de Hoshmand, quien indica que "las narrativas son unidades de
discurso organizadas que tienen como función interna central el relato de una historia".
2. El experto reconoce que la familia vive en la dimensión simbólica de la enfermedad; sólo
podrá tomar noticia de ella si se involucra en su curso, puesto que su experticia, al ser
narrativa, exige relación, relato e historización.
3. Las emociones suscitadas por la vivencia cotidiana con el enfermo y las creencias que
tienen éste y su familia nacen del mundo simbólico creado alrededor de la enfermedad, el
cual emerge de la experiencia y la historia subjetiva y familiar, así como de la urdimbre
cultural de la que hacen parte.
4. El experto reconoce que su experticia es conversacional, lugar desde donde aprende a
conocer la vivencia que tiene la familia y el sujeto de su enfermedad.
5. El objetivo de la estabilización de los síntomas y la rehabilitación posible del enfermo en su
contexto familiar, social, laboral, etc. se logra mediante la relación entre experto, sujeto
enfermo y familia. Este nexo posibilita tejer una nueva historia del padecer. Todos saben
que cada uno puede aportar cuando conversa. ello justifica la psicoeducación.
6. La calidad de las conversaciones es develada por la emergencia de historias de
posibilidades particulares a través de la integración de los tres niveles de significado de la
enfermedad.
7. El enfermo es restituido a la familia y al proceso. Él se resignifica, narrándose. Así, la
psicoeducación ofrece los recursos para que la historia de enajenación a la que ha sido
llevado devenga historia de integración subjetiva, familiar y social.
8. El equipo profesional es restituido a su lugar original. Psiquiatras, psicólogos, trabajadores
sociales, terapeutas familiares despliegan, alrededor de la promoción de la palabra y la
urdimbre de nuevos significados e historias de la enfermedad, todo su potencial
terapéutico, sea éste dialógico, farmacológico, pedagógico, etc 16.
9. Para enfermería, su actuación en la adecuada regulación de la culpa en este tipo de
pacientes es fundamental, pues la actividad llevada a cabo por la enfermera
pone de relieve el importante papel que la implicación emocional juega en el trabajo diario del
desempeño de esta profesión 17.

HIPÓTESIS
General
Un programa psicoeducativo para pacientes con trastorno de personalidad antisocial, que
permita el adecuado manejo/ regulación de la culpa, previene la conducta delictiva.
Específicas
- Un programa psicoeducativo para prevenir la conducta delictiva en pacientes con Trastorno
de personalidad antisocial influye positivamente en la disminución del riesgo de violencia.
- Un programa psicoeducativo para prevenir la conducta delictiva en pacientes con Trastorno
de personalidad antisocial influye positivamente en la disminución del consumo de tóxicos.
- Un programa psicoeducativo para prevenir la conducta delictiva en pacientes con Trastorno
de personalidad antisocial influye positivamente en la calidad de vida de los pacientes.

OBJETIVOS
Objetivo general
Valorar la eficacia de un programa psicoeducativo que permita a los pacientes conseguir la
disminución de la conducta delictiva, así como favorecer cambios en sus actitudes y conductas para
afrontar el trastorno de personalidad antisocial, haciendo especial hincapié en el manejo y la
regulación emocional de la culpa.
Objetivos específicos
- Establecer cuál es el consumo de tóxicos en pacientes diagnosticados de trastorno de
personalidad antisocial.
- Valorar la efectividad del programa psicoeducativo en la disminución de la conducta
delictiva y/o violencia, y en la mejora de la calidad de vida.
- Valorar el efecto del programa en la reducción del consumo de tóxicos.
- Valorar la efectividad de la intervención en el manejo/ regulación de la culpa.

MATERIAL Y MÉTODO
Diseño metodológico
El diseño para la investigación es de tipo cuasi-experimental, longitudinal y prospectivo.
Constará de dos grupos: un grupo control, con similares características que el experimental, no
recibirá la intervención propuesta, al cual se le realizará el seguimiento habitual y un grupo
experimental cuyos sujetos serán sometidos a la entrevista motivacional por la enfermera
especialista en salud mental.
Ámbito del estudio
El estudio se llevará a cabo desde una Unidad de Salud Mental Comunitaria del Área Sanitaria
Virgen del Rocío (Sevilla). El Área Sanitaria Virgen del Rocío engloba a una población del 766. 241
habitantes, según el padrón municipal de 2008. A modo asistencial se divide en:
1. Zona urbana, con unos 540. 000 habitantes distribuidos según su USMC en:
-USMC Guadalquivir (130. 000 habitantes)
-USMC Oriente (112. 000)
-USMC Sur (125. 000)
-USMC Este (172. 000)
2. Zona metropolitana, con unos 195. 000 habitantes distribuidos en las siguientes Unidades
de Salud Mental Comunitaria:
-USMC Aljarafe (85. 000 habitantes)
-USMC San Juan de Aznalfarache (110. 000 habitantes)
La población del estudio
La selección de los grupo control y experimental se realiza con la USMC Guadalquivir y USMC
Sur, respectivamente. Se llevará a cabo a pacientes con diagnóstico de trastorno de personalidad
antisocial, que cumplan con sus citas en su USMC correspondiente.
Se elegirán a aquellos pacientes que presenten consumo de tóxicos y hayan tenido episodios
de conducta delictiva en el pasado; que no hayan precisado al menos desde hace 1 mes, ingreso en
unidad de agudos.

Criterio de inclusión
- Rango de edad: 18-40 años.
- diagnóstico de trastorno de personalidad antisocial según CIE 10.
- Haber estado (anteriormente), al menos en tres ocasiones, a disposición judicial por
conducta delictiva.
- Acepta de manera voluntaria y comprometiéndose a cumplir las indicaciones de las
sesiones.
- No haber ingresado en unidad de agudos al menos desde hace 1 mes antes de iniciar las
sesiones.
Criterios de exclusión
- Necesidad de ingreso hospitalario en unidad de agudos por descompensación conductual.
- Presentar más de tres faltas al programa.

VARIABLES
variable independiente
Programa psicoeducativo para reducir/controlar la conducta delictiva mediante el manejo de
la culpa en pacientes diagnosticados de trastorno de personalidad antisocial.
El programa psicoeducativo consta de 12 sesiones de 60 minutos cada una y que se realizan
con una periodicidad semanal, por tanto la duración del programa será de 3 meses y se desarrolla
en 3 fases:
Primera: Educación sanitaria sobre el trastorno de personalidad Antisocial para la adecuada
adquisición de conciencia sobre la situación actual y también de sí mismo.
Segunda: Conocimiento de la emoción de la culpa y sus implicaciones en este trastorno
mental.
Tercera: Analizar los diferentes recursos que faciliten el afrontamiento de la mayor parte de
situaciones críticas, con el fin de que el paciente interiorice el manejo de la emoción de la culpa con
la consiguiente disminución de la conducta delictiva.
Estructura de las sesiones
Cada sesión grupal está estructurada en tres partes: en la primera, se expone la educación
sanitaria del tema a tratar; en la segunda, se trabajará en grupos el tema explicado anteriormente;
y en la tercera, se resolverán dudas, se facilitará la expresión de sentimientos. Cabe destacar que
cada sesión se estructurará en: objetivo, contenido y realización (ejercicios grupales, material de
apoyo) y tareas para realizar en casa.
Es necesario destacar que se dará especial importancia a: el material didáctico que se les
aporta a los miembros del grupo, las técnicas grupales que favorezcan la participación activa, y las
tareas que tienen que realizarse en casa.
De esta manera, los pacientes se verán reforzados con la participación activa, y la adecuada
autoconciencia sobre su problema con la puesta en marcha de las soluciones posibles.
A continuación se explican de manera detallada el objetivo y el contenido de cada sesión.
Primera sesión
Objetivo:
- Toma de contacto de los integrantes del grupo.
- Explicar lo que esperan del grupo.
- Contenido:
- Presentación de la enfermera que lleva el grupo y la observadora, y de cada uno de
los integrantes, mediante una "rueda de presentaciones" en la que, también cada uno
explica cuáles son sus expectativas sobre el grupo.
- Explicación de cuáles son las reglas del grupo: participación, confidencialidad,
puntualidad, el respeto y para finalizar el compromiso.
- Exposición de la metodología de nuestra actuación y de la necesidad de la educación
para la salud mental de manera grupal.
Segunda sesión
Objetivo:
Explicar y hacer ver de manera novedosa la personalidad antisocial, para favorecer la
identificación del comportamiento que lo refuerza. Exponer cómo este trastorno de
personalidad puede cambiar siempre que adquiramos autoconciencia.
Contenido:
- ¿Qué es el trastorno de personalidad antisocial? Hacer hincapié en la conducta.
- Consecuencias de la personalidad antisocial de manera conductual y mentalmente.
- "Antes y Después": ¿Qué hacíamos antes y que hacemos ahora?
- Exponer de qué forma, estos rasgos de personalidad, interfieren en nuestra vida
diaria.
Tercera sesión
Objetivo:
Adquisición de conciencia de las consecuencias sobre los demás.

Contenido:
Se expondrán las consecuencias que tienen sus conductas actualmente para las
personas de su alrededor; con la consiguiente confrontación y puesta de límites sobre su
actuación, para una adecuada corrección conductual y toma de conciencia.
Cuarta sesión
Objetivo:
Adquisición de conciencia sobre sí mismo.
Contenido:
Se exponen las consecuencias perjudiciales que tiene su conducta sobre sí mismo, con
el objetivo de favorecer la autoconciencia incluyéndolo en su "yo" para, en el futuro, actuar
conductualmente de manera social.
Quinta sesión y sexta
Objetivo:
Conocer qué es la culpa.
Contenido:
- Emociones autoconscientes ¿qué son?
- emoción social: implicación de aspectos interpersonales.
- ¿Qué es la culpa?, ¿cómo afecta?, ¿cuáles son sus consecuencias?
- Tipos de culpa.
- Origen: Autoevaluación negativa. Transgresión de normas morales.
Séptima sesión
Objetivo:
Diferenciar entre las dos siguientes emociones: culpa y vergüenza.
Contenido:
- Vergüenza: Evaluación negativa global
- Culpa: Evaluación negativa referida a una acción concreta.
- Mecanismos de evitación de ambas emociones. ¿Somos conscientes de nuestros
actos?
Octava sesión
Objetivo:
Toma de conciencia de la influencia de la ausencia de culpa sobre la conducta
antisocial.
Contenido:
- Culpa y conducta antisocial.
- ¿Por qué "la falta de empatía"?
- ¿Cómo se maneja la culpa en este trastorno mental?
Novena sesión
Objetivo:
Que el paciente conozca e interiorice cuáles son los recursos de afrontamiento
eficientes en las diferentes situaciones críticas presentes en este trastorno de personalidad.
Contenido:
- ¿Para qué sirve el afrontamiento?, ¿en qué nos puede ayudar?
- Estrategias de afrontamiento, ¿qué son?, ¿en qué consisten?, ¿cómo llevarlas a cabo?
- Tipos de estrategias de afrontamiento. Diferenciación de los distintos tipos por parte
de los integrantes. Afrontamiento en conducta antisocial.
Décima y undécima sesión
Objetivo:
Que el paciente consiga un adecuado manejo emocional de la culpa e interiorice las
consecuencias perjudiciales de la conducta delictiva.
Contenido:
- Falta de remordimiento y empatía; Estrategias para asumir la culpa.
- conducta delictiva: ¿Por qué?
- Toma de conciencia de nuestros actos y asunción de las probables consecuencias.
- Beneficios de la regulación emocional de la culpa en nuestros actos futuros.
Duodécima sesión
Objetivo:
Despedida del grupo y posterior evaluación.
Contenido:
Feedback entre pacientes y terapéutas.
Una vez terminado este período se evaluará a los 4 meses la efectividad de nuestro
programa psicoeducativo, y si se han conseguido los objetivos, así como valorar la regulación
de la culpa y si existe o no la presencia de conducta delictiva. Esta evaluación se realizará
durante 3 meses aproximadamente. Una vez pasados 4 meses de evaluación, se realizará
otra igual que la anterior. Por lo tanto, la duración del estudio será de unos 18 meses.
Variables dependientes
- Nivel de calidad de vida relacionada con la salud percibida. Se podrá medir por medio del
cuestionario SF-36, validado para la población española. Con 36 ítems se evalúan 8
dimensiones: Función física, rol físico, Dolor corporal, Salud general, Vitalidad, Función
social, rol emocional y Salud mental. Los 5 últimos ítems hacen referencia al componente
mental especialmente indicados para la evaluación de la calidad de vida. Los temas y las
dimensiones del cuestionario proporcionan una puntuación que son directamente
proporcionales al estado de salud; cuanto mayor sea, mejor será el estado de salud. Será
valorado en la primera sesión y seguidamente al finalizar el programa.
- escala de riesgo de violencia de Plutchik. Evaluada para la población española; diseñada para
evaluar la existencia de sentimientos de agresividad y conductas violentas. Constituye un
instrumento autoadministrado que consta de 12 ítems, de los cuales los nueve primeros
hacen referencia a la presencia de conductas agresivas y se recogen en una escala que
puntúa de 0 a 3. Los ítems 10 y 11 se refieren a la existencia de antecedentes delictivos y el
ítem 12 se refiere a la tenencia de armas, se puntúa 0-1 (no o sí). La puntuación de la escala
oscila entre 0 y 34. A mayor puntuación, mayor riesgo. Los autores de la validación en
español identifican como punto de corte una puntuación igual o mayor a 3.
- escala para medir el sentimiento de culpa (SC-35), cuyo autor es Zabalegui, que es un
instrumento elaborado con una muestra española, que tiene una consistencia interna
adecuada y que ha sido puesto a prueba en algunos estudios satisfactoriamente. Presenta 35
ítems, donde se evalúa la tendencia a experimentar sentimientos de culpa. Cada frase
expresa algo que, en su caso, puede ser: TF (totalmente falso o falso simplemente), MBF
(más bien falso, es decir, más falso que verdadero), MBV (más bien que verdadero, es decir,
más verdadero que falso), TV (totalmente verdadero o verdadero sin más).
- cuestionario de conducta delictiva. Se ha elaborado un cuestionario de conducta delictiva,
basado en el cuestionario de Rubini y Pombeni (1992), que evalúa la conducta delictiva tanto
por la comisión de actos puramente delictivos, como por la realización de acciones que
constituyen una transgresión de las normas escolares. Este instrumento consta de 23 ítems
con dos posibilidades de respuesta (sí/no) que reflejan la frecuencia de una variedad de actos
delictivos y comportamientos trasgresores con respecto a personas y bienes materiales en los
últimos tres años.
- cuestionario de Detección del Consumo de alcohol y Tóxicos de la OMS, instrumento que
permite evaluar los tóxicos consumidos, basándose en la información obtenida del paciente y
familiares; las sustancias estudiadas fueron: cannabis, cocaína, anfetaminas y otros
estimulantes, alucinógenos, cola, aerosoles y otras sustancias volátiles, tranquilizantes
(benzodiacepinas), sedantes (barbitúricos), opio, heroína, otros opiáceos y éxtasis. Las
limitaciones de este instrumento son las mismas que las de otros que dependen únicamente
de la información aportada por el paciente. Para minimizar este problema se trató, cuando
fue posible, de que el paciente fuese acompañado de un familiar que confirmase la
información. Se valoró, así mismo, la existencia de abuso o dependencia al comenzar el
programa y al finalizarlo durante el período de evaluación, para las distintas sustancias
estudiadas, siguiendo criterios CIE-10.
Variables sociodemográficas
Edad, sexo, nivel de estudios, situación sociolaboral.

VARIABLE
Edad
Sexo
riesgo de violencia
sentimiento de culpa

Nivel de estudios

Situación laboral

Calidad de vida
conducta delictiva

Consumo de tóxicos

TIPO
Cuantitativa continua
Categórica dicotómica
Cuantitativa discreta

DEFINICIÓN
Años
Hombre/mujer
escala de riesgo de
violencia de Plutchik
Categórica nominal
escala para medir el
sentimiento de culpa
(SC-35)
Categórica nominal
Sabe leer o escribir/ no
sabe leer o escribir.
Estudios primarios
(E. G. B. )/ secundarios
(E. S. O. )/ superiores
(Bachillerato, F. P. ,
Universidad)
Categórica nominal
Empleado/
desempleado/ jubilado/
incapacitado/
estudiante.
Cuantitativa discreta
cuestionario SF-36
versión española
Categórica dicotómica
cuestionario de
conducta delictiva
Categórica nominal

cuestionario de
detección del consumo
de alcohol y Tóxicos
de la OMS

RECOGIDA DE DATOS
Tendrá lugar en un cuaderno para la recogida de datos. Individualmente cada integrante del
programa tendrá una hoja de registro; con el fin de hacer finalmente una recopilación de todos los
participantes en el estudio en una base de datos.


ANÁLISIS DE LOS DATOS
análisis descriptivo
Al comienzo se realizará un cribado respecto a la información que se obtenga en las bases de
datos, para identificar observaciones que resulten erróneas. Se estudiarán los distintos datos para la
correcta determinación de valores extremos y para la identificación de las diferencias presentes en
los subgrupos de los individuos.
Tras esta actividad tendrá lugar el consecuente análisis descriptivo de la muestra. De esta
forma las variables numéricas quedarán resumidas en medias y en desviaciones atípicas; se
realizarán también los correspondientes intervalos de confianza si así lo precisan. Destacar que, si
las distribuciones son asimétricas,  se medirán tanto con medianas como con cuartiles.

Consecuentemente las variables cualitativas serán expresadas en forma de porcentajes; serán
determinadas de manera conjunta y para los subgrupos de casos.
Al análisis se añadirán representaciones gráficas dependiendo de la información pertinente
(cualitativa o cuantitativa).
análisis inferencial
Se utilizara la prueba de T de Student para muestras independientes, en la comparación de la
información de tipo cuantitativo/numérico entre el grupo control y el experimental; por consiguiente
se procederá a la utilización de la prueba no paramétrica U de Mann- Whitney, en caso de no
normalidad en la distribución de las distintas variables. Se usará test de McNemar para el estudio de
las relaciones entre dos variables cuantitativas dicotómicas (antes/ después), cuantificándose el
cambio detectado mediante un intervalo de confianza del 95%.
El nivel de significación estadística será fijado en p<0. 05. El análisis de datos se realizará con
el paquete estadístico SPSS 18. 0 para Windows.

LIMITACIONES DEL ESTUDIO
El estudio puede presentar sesgos por las dificultades que podamos tener al incluir a estos
pacientes en el programa, pues el tema de la conducta delictiva y la culpa pueden provocar cierto
rechazo en un principio (sobre todo por la falta de conciencia y por la negación de su situación
actual), o bien por abandonar el programa antes de que este finalice. De esta manera se prevé un
25 % de pérdidas tanto en el grupo control como en el experimental.

CRONOGRAMA:
Actividad primera (del 1º al 2º mes): Sesiones clínicas del enfermero de salud mental dentro
del equipo para poner en común los siguientes temas:
- Información general en relación al proyecto.
- Planificación de actividades.
- Exposición de la metodología de trabajo.
- Distribución de las tareas.
- Planificación de las futuras reuniones.
- Dudas presentes.
Actividad segunda (del 3º al 5ºmes):
- Elaboración y estandarización del programa previsto.
- Determinación de los medios de apoyo gráficos.
- Diseño, distribución y pilotaje de las hojas de registro.
- Diseñar la base de datos.
- Impresión del material gráfico pertinente.
- Puesta en común y por último realizar la consiguiente captación de la muestra.
Actividad tercera (del 6º al 11º mes):
- Primeras entrevistas y realización de la valoración inicial de enfermería.
- Inicio del programa.
- Realizar las correspondientes reuniones dentro del equipo de salud mental una vez al mes.
- Puesta en marcha de la base de datos con la correspondiente recogida e inclusión de la
información.
Actividad cuarta (del 12º al 22º mes):
- Continuación del seguimiento y correspondiente evaluación de los pacientes.
- Continuación de la recogida e inclusión de los datos.
- análisis e interpretaciones de algunas variables dependientes.

Actividad quinta (del 23º al 26º mes):
- análisis e interpretación de los datos.
- Resultados y conclusiones derivadas.
- Difundir dichos resultados.
- Realizar una memoria del proyecto.
-Elaborar un artículo científico.
La realización del presente proyecto tendrá lugar a lo largo de 26 meses; esquematizando la
correspondiente planificación de la siguiente manera:

MESES
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3
4
5
6
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26

ACTIVIDAD
1
1
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2
2
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3
3
3
3
3
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4
4
4
4
4
4
4
4
4
4
5
5
5
5


Recursos necesarios para la viabilidad del proyecto
Recursos materiales
- Utilización de las respectivas consultas de enfermería en las respectivas

USMC

(Guadalquivir y Sur) del área del hospital Virgen del Rocío.
- Unidad de investigación para utilización de sistema informático SPSS versión 20 para
Windows.
- Ordenador portátil.
- Utilización de los respectivos programas Office Word, Excell y Power point.
- Fotocopias de test y cuestionarios.
- Fotocopias de las hojas de consentimiento informado.
Recursos humanos
El equipo investigador consta de una enfermera especialista en salud mental (investigador
principal) y un enfermero residente de salud mental; tanto en la USMC Guadalquivir como en la
USMC Sur. De la fase de reclutamiento de pacientes se encargará el enfermero residente con la
ayuda de la enfermera especialista durante las entrevistas realizadas en las respectivas USMC.
También se deberá acudir al servicio de Investigación de Enfermería para el correcto y adecuado
asesoramiento de nuestro estudio.
Viabilidad de la obtención de recursos
Se realizará gracias al apoyo de la Dirección de Enfermería del Área sanitaria del Hospital
Universitario Virgen del Rocío para poder llevar a cabo el estudio dentro del horario laboral de las
enfermeras/os implicadas.
Consideramos que el estudio es viable ya que no precisa excesivos costes en recursos
materiales y además no sería necesario contratar a más personal para el desarrollo del estudio.

PRESUPUESTO

Conceptos
Equipamiento inventariable:
-2 ordenadores portátiles.
-Programas de Office Word, Excell, PowerPoint.
-2 Teléfonos móviles con línea corporativa.
Material fungible:
-Material informático (cd, pen drive. . . ).
-Material necesario (fotocopias de test y cuestionarios).
Material bibliográfico:
-Bibliografía básica de Enfermería (NANDA, NOC, NIC).

Presupuesto
1250
900

900


-Bibliografía respecto a grupos psicoeducativos, emoción de la culpa y Trastorno
de personalidad Antisocial.
Viajes y dietas:
-Traslado para las sucesivas sesiones.
-Congresos nacionales.
-Reuniones dentro del mismo equipo.

LA

2750

DISTRIBUCIÒN DE ACTIVIDADES ENTRE EL EQUIPO INVESTIGADOR
El encargado de coordinar el equipo y de guardar todos los datos que vayan surgiendo será el
investigador principal. Debe ser el encargado de asegurar el cumplimiento del cronograma.

CONSIDERACIONES ÉTICAS
El proyecto se desarrollará en todo momento siguiendo los principios éticos recogidos en la
declaración de Helsinki, incluyendo la solicitud de consentimiento informado a todos los pacientes
que se incluirán en el mismo. Los pacientes deberán ser informados de la voluntariedad en la
participación en el estudio y la correspondiente confidencialidad.
Los registros y el consentimiento informado de los pacientes estarán custodiados por el
investigador principal; identificados por el número de caso que se le asigne, cumpliendo la
legislación sobre protección de datos española (Ley orgánica 15/1999 de 13 de Diciembre).
Con anterioridad se solicitará y obtendrá la autorización del Subcomité Ético, perteneciente a
la Comisión de Ética e Investigación Clínica del hospital Universitario Virgen del Rocío.

JUSTIFICACIÓN DEL PROYECTO Y UTILIDAD PARA LA PRÁCTICA CLÍNICA
La realización de este proyecto de investigación se basa en la necesidad que tienen los
pacientes con trastorno de personalidad antisocial de reducir la conducta delictiva, el consumo de
tóxicos, la conducta violenta. . . así como favorecer cambios en sus actitudes y conductas para
mejorar el afrontamiento, haciendo especial hincapié en el manejo y la regulación emocional de la
culpa. Un programa psicoeducativo constituye una fundamental herramienta para la actuación de los
profesionales.
Gracias a nuestra intervención podríamos manejar adecuadamente la disregulación emocional
de la culpa que caracteriza a este tipo de pacientes, con la consiguiente mejoría en su calidad de
vida y, en concreto, con la disminución de la conducta delictiva.

Como he comentado con anterioridad, un aspecto que resulta imprescindible y fundamental
hace referencia a que la culpa es un elemento fundamental para el diagnóstico del TPA, tal vez la
falta de esta hace la reincidencia del individuo en las conductas antisociales, razón por la que no
percibe remordimiento alguno por su actuar. Se hace evidente la necesidad de formar de manera
frecuente y actualizada al conjunto de profesionales en todos los ámbitos de la enfermedad pero
especialmente y como nos atañe en nuestra investigación destinado al manejo emocional de la
culpa, que consecuentemente pueda prevenir la derivación en conducta delictiva, conducta violenta
y/o en consumo de tóxicos.
Por todo esto, destacar la necesidad de la Enfermera Especialista en Salud Mental en el
abordaje de los pacientes con trastorno de personalidad Antisocial, ya que dispone de las actitudes
y aptitudes para fomentar la autoconciencia y la autorresponsabilidad en su conducta; de esta
manera se pone de relieve el papel que la implicación emocional juega en el quehacer diario de la
profesión enfermera.

BIBLIOGRAFÍA
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de personalidad. Rev. Asoc. Esp. Neuropsiq. , 2010; 30 (106), 263-278.
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Ediciones Pléyades S. A. 2005.
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Junta de Andalucía, Conserjería de Salud; 2007.
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Colombiana de psiquiatría, vol XXXV / No. 4/ 2006.
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-2015º Congreso Virtual de Psiquiatria. com. Interpsiquis 2014
www. interpsiquis. com - Febrero 2014
Psiquiatria. com

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