Las investigaciones sobre el uso de psicofármacos en el trastorno por estrés postraumático son numerosas y han demostrado que no todos los pacientes van a responder de igual manera a la farmacoterapia. Los psicofármacos se han utilizado de forma sintomática para alivio de síntomas como ansiedad, depresión o insomnio, pero también de forma presuntamente etiológica tras los hallazgos neurobiológicos del TEPT, como la hiperactividad del sistema nervioso simpático, las alteraciones del eje hipotálamo-hipofiso-adrenocortical, el sistema opioide endógeno, o las alteraciones de la fisiología del sueño, entre otros.Se han intentado definir estrategias psicofarmacológicas en el TEPT como la orientación por los aspectos sintomáticos ansiosos y depresivos fundamentalmente, o aquellas referidas a la gravedad del cuadro clínico.En el TEPT se han ensayado muchos fármacos para el tratamiento del mismo y aunque no hay protocolo establecido, la mayoría de estudios apoyan la mayor eficacia de los antidepresivos frente al resto y más en concreto de sertralina (Comité de Expertos, FDA). Sin embargo, otros grupos farmacológicos como ansiolíticos, estabilizadores del ánimo o antipsicóticos han demostrado una importante utilidad.