La depresión es el resultado final de la interacción de múltiples factores constitucionales, evolutivos, ambientales e interpersonales que modifican las pautas de neuro-transmisión entre los hemisferios cerebrales y el sistema límbico, y alteran de manera irreversibles los circuitos cerebrales de recompensa y castigo. La depresión es un trastorno mental caracterizado por sentimientos de inutilidad, culpa, tristeza, indefensión y desesperanza profundos. A diferencia de la tristeza normal, o la del duelo, que sigue a la pérdida de un ser querido, la depresión patológica es una tristeza sin razón aparente que la justifique, y además grave y persistente. Puede aparecer acompañada de varios síntomas concomitantes, incluidas las perturbaciones del sueño y de la comida, la pérdida de iniciativa, el auto castigo, el abandono, la inactividad y la incapacidad para el placer.El número de casos de este trastorno mental se ha visto incrementado en estos días, debido principalmente a una noticia que ha recorrido el globo terráqueo a través de los medios masivos de comunicación y que afecta los bolsillos de todos los habitantes, la crisis financiera internacional, la cual no sólo ha golpeado la bolsa de valores, el mercado inmobiliario, los bancos y deudores y hasta el pensamiento económico neoliberal, sino al ciudadano común de todas las naciones al sentir su impacto en el empleo y el consumo, lo cual repercutirá en la salud mental de la población ocasionando alteraciones en su medio, en su familia, en el trabajo y en su sexualidad.