Última actualización web: 01/11/2020

Neuropsicología de las emociones en el psicópata

Autor/autores: Miriam Martín Bernárdez , Jaime Mas Esquerdo
Fecha Publicación:
√Ārea tem√°tica: Trastornos de la Personalidad .
Tipo de trabajo:  Conferencia

Universidad San Pablo CEU Hospital Central de la Defensa \"Gómez Ulla\"

RESUMEN

En el presente trabajo realizamos una revisión del concepto de psicopatía. En ésta, describimos la dualidad categorial- dimensional de los modelos explicativos de la psicopatía, tan decisiva para concretar el concepto. Delimitamos este término contrastándolo con los de de sociópata y trastorno antisocial de la personalidad. Tradicionalmente la investigación se ha centrado en el estudio de los aspectos conductuales de esta patología.

Nosotros profundizamos en los aspectos emociones habitualmente asociados a los psicópatas al haber sido menos estudiados desde un punto de vista psicobiológico. Finalmente, realizamos una síntesis de las principales ideas explicativas del comportamiento emocional del psicópata, con el objetivo de elaborar una hipótesis sobre el posible sustrato neurobiológico de este complejo fenómeno.

Palabras clave: Psicópatas, bases neurológicas, emociones

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NEUROPSICOLOGÍA DE LAS EMOCIONES EN
EL PSICÓPATA
Miriam Martín Bernárdez
Jaime Mas Esquerdo


Resumen: En el presente trabajo realizamos una revisión del concepto de psicopatía. En ésta,
describimos la dualidad categorial- dimensional de los modelos explicativos de la misma, tan
decisiva para concretar el concepto. Delimitamos este término contrastándolo con los de
sociópata y trastorno antisocial de la personalidad. Tradicionalmente la investigación se ha
centrado en el estudio de los aspectos conductuales de esta patología, por este motivo
nosotros profundizamos en los aspectos emociones habitualmente asociados a los psicópatas
al haber sido menos estudiados desde un punto de vista psicobiológico.

Finalmente,

realizamos una síntesis de las principales ideas explicativas del comportamiento emocional
del psicópata, con el objetivo de

elaborar una hipótesis sobre el posible sustrato

neurobiológico de este complejo fenómeno.
1. Breve introducción histórica al concepto de psicopatía
A lo largo de la historia encontramos diferentes denominaciones o trastornos que, si
bien no han recibido el mismo nombre que en el presente, sí que han coincido en cuanto a su
concepto.
En el desarrollo del término es necesario distinguir entre las dos corrientes tradicionales
más destacadas:
- Corriente angloamericana: surge con Prichard en 18351 y lo que él denominó "locura
moral". Consideró que determinados sujetos eran incapaces de regirse según los principios
morales, siendo esta desviación social, causa de la locura moral, que a su vez generaría el
trastorno. Esta idea fue respaldada por la legislación inglesa que la incluyó en 1913 con el
nombre de "imbecilidad moral". Partidge en 19302 definió el término de sociopatía, en un

intento de describir la psicopatía en función de sus conductas y desvío social 3 (Robins 1966,
1978; citado por López y Robles, 2005). Posteriormente, la American Psychiatric
Association4 (APA), en el Manual diagnóstico y estadístico de los Trastornos Mentales
(DSM), siguió esta línea terminológica en sus diferentes ediciones. El actual concepto en
dicho manual, el trastorno antisocial de la personalidad, se centra para su diagnóstico en las
conductas antisociales más que en la propia personalidad.
- Corriente alemana: tiene su origen en Koch 3 (1891) y la idea principal es la definición
de la patología según los rasgos de la personalidad, no de las conductas antisociales que
pueda presentar el sujeto. Durante mucho tiempo se estuvo empleando por esta corriente el
término de "personalidades psicopáticas", en las que se hacía referencia a todos los trastornos
de personalidad. Existen dentro de esta corriente a su vez dos tipologías, los autores
denominados "psíquicos", centrados en conceptos teóricos, y los autores "somáticos", más
interesados en los conceptos prácticos3
2. Aproximación al concepto actual de psicopatía
Actualmente continúa la controversia existente en torno a este concepto pudiendo
encontrar múltiples definiciones, influidas por la necesidad de clasificar dicho trastorno
mental basándose en una serie de criterios diagnósticos. Aún así, muchos autores consideran
este concepto como "cajón de sastre en el que encuadrar cualquier individuo antisocial para el
que no se encuentre un diagnostico mejor"3.
2. 1. Psicópata, sociópata y trastorno antisocial de la personalidad (T. A. P. )
Habría que diferenciar entre estos tres conceptos que, dependiendo del autor, son
empleados como sinónimos o como conceptos distintos.
Así, Luengo y Carrillo5 (1995) consideran como un trastorno antisocial o sociópata
aquellos casos en los que exista un daño social derivado de su conducta; mientras que el
término psicópata sería mejor empleado para las características psicopatológicas. Por otro
lado, Mora5 (2004) no hace esta distinción tan radical. Considera que existen diferencias
psicológicas y conductuales pero, en ambos casos, la adaptación social es escasa y
únicamente se diferenciarían en la manera de reaccionar ante las situaciones. La respuesta de
agresión y violencia sería más característica de los psicópatas que de los sociópatas.
Hare6 (1999) explica que variará el diagnostico y la etiqueta dada al paciente en
función de los profesionales que lo delimiten, siendo los sociópatas más definidos en función
de factores sociales o experiencias infantiles; y los psicópatas atendiendo más a factores
biológicos, psicológicos y genéticos. Igualmente, realizará una diferenciación entre el

psicópata y el trastorno antisocial de la personalidad, atendiendo el primero de ellos a rasgos
de personalidad y el segundo a un grupo de conductas delictivas y antisociales.
Garrido5 (2005), definió estos términos como uno solo, dividiéndolo en dos categorías.
Consideraba que existían tan solo psicópatas, pudiendo ser estos primarios o secundarios. Se
caracterizarían los primeros por un temperamento innato, es decir, más de tipo biológico; y
los secundarios, por presentar una mayor capacidad de sentir ansiedad y culpa, y que podría
ser resultado de un mal proceso de socialización.
3. Concepto categorial o dimensional de la psicopatía
La delimitación del concepto como un constructo categorial o dimensional, sigue
confuso. El DSM-IV-TR4 (2002), describe el equivalente al concepto de psicopatía con el
diagnóstico de trastorno antisocial de la personalidad. Considera que éste es de tipo
categorial, siendo necesario por tanto la presencia de determinados ítems o criterios indicados
en este manual, para su correcto diagnóstico 3. Al igual que ocurre en el actual Manual de
clasificación Internacional de Enfermedades, CIE-107 donde se equipara la psicopatía con el
trastorno Disocial de la personalidad; que difiere del DSM-IV-TR porque no requiere la
presencia de los síntomas durante la infancia.
Por otro lado, y en una versión completamente contraria, estarían aquellos autores que
consideran el concepto de psicópata, como un concepto dimensional. Estos opinan que la
personalidad está formada por rasgos que son variables continuas, y que se dan de la misma
manera en la personalidad psicopática3
3. 1. Modelos clasificatorios de tipo categorial
3. 1. 1. Los criterios de Cleckley
Como ya se ha mencionado Cleckley8, en su libro The mask of sanity, diferencia entre
psicópatas y delincuentes ordinarios, considerando así que la conducta delictiva no es una
característica esencial para los psicópatas y siendo la diferencia fundamental entre ambos
conceptos la falta de emocionalibilidad en las conductas del primero. Además, estos sujetos
presentarían una falta de respuesta al castigo y al control social.
Para apoyar su hipótesis de la existencia de sujetos psicópatas no delincuentes,
Cleckley9 (1941) realizó estudios con científicos, médicos, psiquiatras, profesores y hombres
de negocios con éxito; declarando:
En estas personalidades. . . suele existir un trastorno profundamente arraigado. La
verdadera diferencia entre estos individuos y los psicópatas que continuamente entran y
salen de las prisiones o de los hospitales psiquiátricos consiste en que su apariencia de

normalidad es mucho más firme. La diferencia principal. . . reside tal vez en que la
fachada de salud se extiende al aspecto material superficial Cleckley9 (1941)
1.

Propuso además, una serie de

9.

Egocentrismo patológico e

criterios diagnósticos para la psicopatía, un incapacidad para amar.
total de 16 (Cleckley, 1976; citado por

10.

Pobreza general en las

Pozueco, 2010) ncanto externo y notable principales relaciones afectivas.
inteligencia.
2.

11.

especifica

de

ausencia de alucinaciones u intuición.

otros signos de pensamiento irracional.
3.

Perdida

12.

Insensibilidad

en

las

ausencia de nerviosismo o relaciones interpersonales generales.

de manifestaciones psiconeuróticas.
4.

Inestabilidad, poca formalidad.

5.

Falsedad e insinceridad.

6.

Falta de sentimientos, de fantástico y poco recomendable con y sin

remordimiento o vergüenza.
7.

Conducta

13.

Comportamiento

bebida.
antisocial

inadecuadamente motivada.

14.

Amenazas

de

suicidio

raramente llevadas a cabo.

8Razonamiento insuficiente y falta de

15.

Vida sexual impersonal,

capacidad para aprender de la experiencia trivial y pobremente integrada.
vivida.

16. Fracaso para seguir un plan de
vida.

tabla 1: Criterios clasificatorios del modelo de Cleckley9
Sin embargo, como es lógico, tuvo detractores a sus criterios diagnósticos y a su
modelo explicativo. Blackburn y Maubury3 (1985) consideraban que el autor daba demasiada
importancia a las variables afectivas, y que presentaba un concepto global sin distinción entre
las psicopatías. Consideraban que al ser de tipo categorial su teoría no se centraba en los
rasgos continuos de la personalidad excluyendo una parte importante de estos sujetos.
3. 1. 2. modelo de Hare
Hare3 (1980) comenzó sus estudios en este campo, en distintos correccionales, y
empleando los criterios propuestos por Cleckley 9 en 1976, estableció tras el análisis factorial,
cinco factores ortogonales:

I.

Incapacidad para desarrollar relaciones afectivas con otros, falta de empatía,
insensibilidad e indiferencia a los derechos y sentimientos de los demás y
ausencia de los sentimientos de culpa.

II.

Estilo de vida inestable de ausencia de planes a largo plazo.

III.

Incapacidad para aceptar la responsabilidad de su conducta antisocial.

IV.

ausencia de psicopatología.

V.

Presencia de controles conductuales débiles e inestables.

Posteriormente, estos cinco factores y los sintetizó en dos, que se incluyen actualmente
en la Psychopaty Check List Revised (PCL-R) (Hare, 1991)5, de reciente publicación en
español; y que sirven de referencia para muchos autores:
FACTOR 1: desapego emocional. Este factor incluiría el modelo teórico de
pensamiento de la escuela germana, y estaría en relación con los rasgos de personalidad del
psicópata, fundamentalmente con la falta de empatía y las relaciones afectivas con los otros.
También se encuentra relacionado con las características propuestas por Cleckley (1976) 5, el
neuroticismo y las emociones negativas, medidas autoinformadas de ansiedad, empatía,
narcisismo y dominancia. Dentro del PCL-R correspondería con los ítems 1, 2, 4, 5, 6, 7, 8 y
16.
FACTOR 2: estilo de vida inestable y antisocial. Se centra en los aspectos conductuales
de la persona. Este factor es el que más se correspondería con el trastorno antisocial de la
personalidad del DSM-IV-TR. Estaría relacionado con un estilo de vida crónicamente
inestable y con marcadas tendencias antisociales (ej. Tendencia al aburrimiento, baja
tolerancia a la frustración, presencia de pobre control de impulso, problemas conductuales en
la infancia, falta de planes a largo plazo, conducta irresponsable, delincuencia juvenil).
Estaría indirectamente relacionado con el status socioeconómico, nivel educativo o la
inteligencia. Corresponde con los ítems del PCL-R 3, 9, 10, 12, 13, 14, 15, 18 y 19.
Los ítems del PCL-R10 son los que se muestran en la tabla 2.

1. Locuacidad/encanto superficial.

11. conducta sexual promiscua.

2. Egocentrismo/Sensación

12. Problemas de conducta precoces.

grandiosa de autovalía.

13. Falta de metas realistas a largo

3. Necesidad

de

estimulación/tendencia

al

aburrimiento.

plazo.
14. impulsividad.
15. Irresponsabilidad.

4. Mentiras patológicas.
5. Engaño/manipulación.

6. ausencia de remordimiento y

16. Incapaz

culpabilidad.
7. Escasa

profundidad

de

aceptar

la

responsabilidad de las propias
de

los

afectos.

acciones.
17. Relaciones maritales de breve

8. Insensibilidad/falta de empatía.

duración.

9. Estilo de vida parasito.

18. Delincuencia juvenil.

10. Escaso control conductual.

19. Revocación

de

la

libertad

condicional.
20. Versatilidad criminal.

tabla 2: Ítems del PCL-R10
3. 2. Modelos clasificatorios de tipo dimensional
3. 2. 1. Propuesta de Blackburn
Dentro de esta propuesta, afirma el autor que es un error realizar un diagnóstico
entendiendo las conductas o características de la personalidad como variables dicotómicas, ya
que estas están distribuidas dentro de un continuo. Los estudios que realizó determinaron que
aquellos sujetos que presentaban un diagnostico de "desorden psicopático" no representaban
un grupo homogéneo en cuanto a su personalidad 3, elaborando así este autor dos factores
clasificatorios:
-

Beligerancia (anteriormente psicopatía o agresión antisocial): las
relaciones sociales se centran en la desconfianza, la falta de consideración
y las conductas punitivas y coercitivas.

-

Retirada Social: basada en la inhibición social o timidez y caracterizada
por la evitación de los demás.

Consideraría Blackburn3, que en función de estos dos factores se podría clasificar a los
psicópatas en primarios (alta beligerancia y baja retirada social); y secundarios (alta
beligerancia y retirada social)
4. Aproximación al estudio de las emociones
4. 1 Las emociones desde una perspectiva biológica
Generalmente, las emociones se han asociado con el sistema límbico, destacando la
amígdala y el hipocampo como las estructuras más importantes en la integración de las
emociones.
Josep Le Doux fue el primero en determinar la relación entre la amígdala y las
emociones, siendo esta estructura la responsable de la regulación emocional del cerebro11.
En primer lugar, Leslie Brothers12 (1989) en varios estudios realizados con animales,
seccionó las conexiones entre la amígdala y el córtex. Concluyó, al ver la incapacidad que
presentaban para crear una respuesta emocional hacia los otros, que el circuito
amígdalocortical y las conexiones con el área visual del córtex, se encontraban estrechamente
relacionadas por la expresión e identificación emocional.
La relación existente entre la amígdala y el miedo, se ha demostrado mediante las
investigaciones con animales en los que se lesionó esta estructura provocando que la
respuesta emocional de miedo o ansiedad se perdiese en gran medida, así como el
reconocimiento de las expresiones faciales de esta misma emoción13.
Mediante la interacción con la corteza cerebral se generaría la inteligencia emocional,
siendo ésta una serie de cualidades en el ámbito de las emociones como la empatía,
comprensión de los sentimientos o adaptabilidad 11. A raíz de las investigaciones realizadas en
los últimos años, también se ha asociado las emociones con la corteza prefrontal 13. Esta nos
permitirá comprender nuestros sentimientos y emociones y actuar en consecuencia 11. Esto se
ha determinado tras estudiar distintos casos en los cuales existía una alteración en el lóbulo
prefrontal, que generaba una disminución en la percepción de emociones 13. En aquellos casos
en los que la lesión se daba en la infancia, provocaba que no fueran capaces de aprender unas
bases de comportamiento moral13. Por otro lado, la desactivación del córtex frontal
imposibilitaba el reconocimiento de expresiones faciales relativas al enfado, pero no lo hacía
en lo referente a las expresiones de felicidad13.
Los hemisferios también influirán en la percepción y reconocimiento de emociones,
así, el hemisferio derecho reacciona en mayor medida ante estímulos emocionales como

pueden ser la risa o el llanto 13, activando la parte derecha de la corteza temporal 13. Las
investigaciones han determinado la importancia del hemisferio derecho no solo para expresar
las propias emociones, sino también para percibirlas de otras personas 13. También tiene
relación con el recuerdo de la parte emocional de acontecimientos pasados, que ante una
lesión se imposibilita no solo la experimentación de la emoción en el recuerdo, sino también
el sentimiento en ese momento13.
Finalmente, hay que hacer mención a las investigaciones más recientes en torno a la
conexión del cerebelo en la regulación del afecto y la emoción; que si bien aún no se puede
determinar con exactitud, algunos autores consideran que esta estructura juega un papel
importante en las emociones14. Su teoría surge del denominado "síndrome cognitivo afectivo
cerebeloso", en el cual, ante pacientes con un daño en el cerebelo se produce un cambio de
personalidad caracterizado por la alteración en el ámbito emocional (como por ejemplo
conductas inapropiadas o desinhibición) debido a un fallo en la adecuación y velocidad de la
respuesta emocional asociada a un fallo en el cerebelo.
4. 2. Perspectiva del aprendizaje de las emociones
A pesar de que las emociones tengan un alto componente biológico, parece ser que
existe una parte conductual y de aprendizaje en ellas. Radke y Zahn- Waxler 12 (1984)
determinaron a raíz de sus investigaciones que las diferencias intersujeto existentes en torno a
las emociones y la empatía vendrán determinadas por el modelo educativo fraternal y los
modelos imitativos que el niño perciba.
Stern12 (1987) ratificó a través de sus investigaciones estos resultados y determinó que
en aquellos casos en los que los padres no mostraban empatía hacia determinadas emociones
expresadas por sus hijos, éstos acababan por no expresarla o incluso no sentirla.
Años después, Muslow11 (2008) consideró que si bien el modelo educativo fraternal era
importante para el desarrollo emocional, no lo era tanto el tipo de familia en la que el sujeto
se localizase. Así, padres autoritarios provocarían en sus hijos un desarrollo emocional
desadaptativo, provocando que éstos no adquirieran las estrategias de afrontamiento
necesarias.
Sin embargo, y a pesar del ya conocido desarrollo emocional, parece ser que no existe
una hipótesis sobre la etapa crítica como sí que se conoce en el desarrollo del lenguaje.
Los extraños casos de niños que han sido privados de libertad y de cualquier tipo de
desarrollo han servido para poder determinar que existe una etapa crítica del desarrollo en
relación al lenguaje. Este es el caso por ejemplo de Genie, que fue encontrada cuando tenía

trece años de edad y tras haber sufrido un aislamiento social y sensorial. Fue capaz de
adquirir cierto lenguaje tras haber superado la fase crítica de aprendizaje, aunque de manera
más lenta y sus habilidades gramaticales se encontraban más limitadas15.
Además de estos estudios, y debido a su rareza, se han realizado otros estudios con la
segunda lengua para corroborar la hipótesis del periodo crítico en cuanto a la adquisición del
lenguaje. En aquellos que aprendían la segunda lengua dentro del periodo critico, eran
capaces de puntuar igual que un nativo en una prueba de conocimientos gramaticales;
mientras que, a medida que se iban alejando de dicho periodo en su adquisición, su media en
las pruebas gramaticales iba diminuyendo16, 17.
El auge de la escuela conductista en el momento del desarrollo de estos estudios
ha impedido la replicación de éstos incluyendo el desarrollo emocional más allá de su
cronología.
4. 3. Procesamiento emocional
Los psicópatas son incapaces de experimentar emociones propias o ajenas así como
sentimientos morales18 como ellos mismos indican:
"Hay emociones -en realidad, muchas de ellas- que sólo conozco a través de las
palabras, mediante la lectura, y algunas otras que se encuentran en mi inmadura imaginación.
Puedo imaginar que yo soy capaz de sentirlas, pero en realidad no puedo 19".
Algunos autores consideran que el problema radica en la comprensión superficial de
las emociones exceptuando la ira, satisfacción, placer y autoestima 12. Otros sin embargo,
consideran que estará atenuada la experiencia emocional, pero no de todas las emociones,
sino de la ansiedad o el miedo18.
A la luz de los hallazgos neurológicos, algunos autores consideran que la deficiencia
emocional que presentan se debe a un arousal disminuido, y que existiría un pobre
condicionamiento para generar la asociación de las consecuencias dañinas con sus actos así
como una desviación emocional cuya finalidad fuera la de proteger al psicópata de las
emociones que aparentemente no siente: miedo, culpa, remordimientos, etc. 20.
Finalmente, Hare12 (1991) consideraría que la comprensión superficial de las
emociones, así como la empatía, estaría relacionada con las alteraciones en la amígdala y
todos los circuitos neurológicos relacionados con dicha estructura.
5. Etiología de la psicopatía

Alrededor del 1% de la población mundial puede clasificarse dentro del trastorno
antisocial de la personalidad; y en torno al 15-25% de la población reclusa masculina 18. Al ser
unos porcentajes tan grandes se hace evidente la necesidad de determinar el origen de la
psicopatía para poder delimitar este trastorno.
Sin embargo, al igual que se ha apreciado la dificultad en la delimitación y
clasificación de este trastorno, también aparecen dificultades a la hora de considerar su
naturaleza, pues no parece existir consenso en cuanto a si es biológica o psicosocial.
5. 1. Enfoques psicosociales
Dentro de estas perspectivas se considera de suma importancia los hechos traumáticos
presentes durante la infancia y también un déficit en las estrategias de aprendizaje; todo ello
en relación a las conductas violentas y agresivas que puedan desencadenar durante la edad
adulta un trastorno de personalidad antisocial21
Así, señaló Bandura21 (1986) que aquellos sujetos con rasgos psicopáticos proceden
de un estilo educativo parental negligente, y que generará un aprendizaje por parte del
psicópata de unas estrategias de afrontamiento desadaptativas, caracterizadas por la violencia
y agresividad.
Posteriormente, diferentes investigaciones han determinado la existencia de una
correlación positiva entre eventos traumáticos durante el desarrollo (como por ejemplo
abusos físicos, emocionales o sexuales; accidentes o muertes. . . ) y una mayor predisposición
a padecer un trastorno antisocial de la personalidad 21. No se ha podido delimitar si las
conductas antisociales serán la causa de dichos eventos traumáticos o bien de las alteraciones
biológicas características del comportamiento antisocial. Estas afecciones biológicas serían,
por ejemplo, la afectación o a la degeneración de la amígdala, hipocampo y corteza prefrontal
ante la secreción excesiva de dopamina en una situación de ansiedad extrema21.
Otra cuestión a resolver en torno a esta correlación es si los hechos traumáticos dan
lugar a conductas más violentas, impulsivas o delictivas 21 o bien son los rasgos psicopáticos
presentes en los niños y adolescentes los que generan que tengan mayor probabilidad de
sufrir eventos traumáticos y como consecuencia se acabe desarrollando en la etapa adulta un
trastorno antisocial de la personalidad21. En recientes investigaciones, sí que se ha apreciado
una mayor presencia de abusos y castigos físicos como medida correctora en aquellos sujetos
que puntuaban más alto en la escala de psicopatía que en aquellos que tenían puntuaciones
intermedias o bajas21.

Esto parece ponerse de manifiesto en casos reales como el de Tess (nombre
modificado) expuesto por el psicólogo Ken Magid6 (1989). Una niña, de apariencia adorable,
de 6 años y medio que constantemente intentaba matar a su hermano, menor que ella y ambos
adoptados. En su historia previa se descubrieron abusos sexuales y psicológicos así como
negligencias físicas hacia ella, determinando así este psicólogo la importancia de la
generación de los vínculos afectivos sanos y adaptativos para evitar la aparición de conductas
típicamente antisociales.
Por otro lado, Otnow Lewis22 (2000) estudió diferentes homicidas, considerando que
la lesión cerebral no es causa única de conductas violentas, sino que se desarrollan en un
ambiente de abusos con tendencia a la psicosis o pérdida de contacto con la realidad.
Cabe destacar, que si bien los autores previamente mencionados consideran que los
problemas de integración en la infancia, de generación de apego, de hechos traumáticos. . . son
consecuencia de la generación de una psicopatía, Hare6 (1999) considera que realmente estos
factores serían un síntoma, que debido a sus rasgos de personalidad psicopáticos les fuera
extremadamente difícil integrarse afectiva y emocionalmente durante la etapa infantil.
Finalmente, y en relación a la diferencia existente entre sexos, las pocas
investigaciones halladas indican que la correlación existente entre conductas antisociales y
relaciones afectivas, empatía y responsabilidad interna no son significativas en mujeres; a
diferencia de lo obtenido en hombres, que presentarían una correlación inversa en relación a
las conductas antisociales y la empatía y una mayor conciencia de la responsabilidad
personal. Las conductas antisociales consideradas como variables por estos autores son
conductas vandálicas, robo, agresión, consumo o comercio de drogas y la incapacidad para
seguir las normas sociales establecidas23. Sin embargo, no se puede afirmar que no existan
conductas antisociales en mujeres, ya que existe lo que han denominado como "patrón
desinhibido", el cual, a partir de una serie de rasgos de personalidad (búsqueda de
sensaciones, impulsividad y alto grado de locus de control externo) aumentarían los efectos
de los factores contextuales (familiares, escolares, socioeconómicos y de iguales) y su
correspondiente repercusión y asociación con la conducta antisocial en función del tipo de
dichos efectos23.

5. 2. Enfoques psicobiológicos

A partir de lo anteriormente expuesto, parece evidente que puedan existir causas
relacionadas con el ambiente o el desarrollo en la infancia; sin embargo, existen determinados
trastornos en la infancia o conductas prototípicas que se asocian con la existencia de una
psicopatía en la edad adulta, sin que exista necesariamente un mal apego o evento traumático
durante el desarrollo.
Se tiende a asociar el trastorno por déficit de atención con hiperactividad, el trastorno
de conducta y el de oposición desafiante a una predicción del trastorno antisocial en la edad
adulta, a pesar de que ninguno pueda considerarse como sinónimo exacto de dicho trastorno.
Sí se ha observado la presencia de trastornos de conducta en la infancia en aquellos sujetos ya
diagnosticados como psicópatas, sin embargo, no a la inversa, lo que hace dudar de la
veracidad de las teorías psicobiológicas6.
Existen ciertas características descritas en relación a las conductas en la infancia que
generalmente suelen presentar los sujetos psicopáticos, como son por ejemplo las mentiras
repetitivas, desafío a las figuras de autoridad, robos y hurtos, dañar o matar animales,
conductas agresivas y violentas. . . 6
Además, a la hora de defender la idea de que existen ciertas alteraciones neurológicas
en los psicópatas, hay que tener en cuenta los casos en los que se produce un cambio en la
personalidad debido a una lesión cerebral1. Los dos trastornos más característicos y
llamativos son la sociopatía adquirida y la pseudodepresión.
La sociopatía adquirida (o también llamada pseudopsicopatía, síndrome orbital o
síndrome de desinhibición) se caracteriza por un cambio comportamental tras una lesión en la
zona ventromedial u orbitofronal generando conductas prototípicas antisociales24.
El caso más característico de este trastorno es el de Phineas P. Cage en 1869, trabajador
de ferrocarril en Estados Unidos que sufrió una lesión cerebral cuando una barra de hierro le
atravesó el cerebro mientras trabajaba. Posteriormente se descubrió que la zona afectada era
el lóbulo frontal, más concretamente el correspondiente al hemisferio izquierdo, la zona
prefrontal ventromedial y orbitaria relacionada con la toma de decisiones 25. Se produjo un
cambio en su comportamiento a raíz de este incidente muy significativo, de ser una persona
amable, responsable, bien adaptada y racional, paso a convertirse en alguien impulsivo e
inestable, sin mostrar ningún tipo de afecto hacia sus compañeros y a menudo irracional26.
La pseudodepresión, por su parte, se caracteriza por apatía, falta de interés sexual e
iniciativa en sus comportamientos, y por la carencia de emociones 1. Suele ser más
característico en el lóbulo frontal izquierdo, y debido a una disminución en la amplitud de

onda de dicho lóbulo, según muestran los electroencefalogramas, y por una reducción del
metabolismo de la glucosa1. Sin embargo, puede darse también en el lóbulo frontal derecho,
siendo así de menor gravedad el trastorno1
5. 2. 1. Estudios genéticos
A lo largo del estudio biológico de la psicopatía se ha intentado buscar el denominado
"gen asesino", aquel que daría las características necesarias para desarrollar las conductas
antisociales. Algunos autores, han considerado como causa de las conductas violentas el
hallazgo de un cromosoma "Y" extra en un número significativo de criminales 27. Diferentes
investigaciones, como la de Jacobs et al. 28 (1965) o la de Bender et al. 26 (1987) muestran
evidencias en relación a la violencia. En la primera investigación (en la cual se toman, 47
sujetos con cariotipo XYY, y 48 sujetos con cariotipo XXYY) obtuvieron como resultados,
una alta probabilidad de tener conductas violentas, así como, para la criminalidad u otras
psicopatologías (no especificadas). Por otro lado, la investigación generada por Bender et al.
28

(1987), en la que se toma el mismo número de sujetos con el mismo criterio, no establece

una correlación positiva entre la violencia y estos cariotipos. Los resultados mostrados por
este autor indican que existiría dicha correlación cuando se presentaran otros factores como
por ejemplo baja inteligencia o déficit en habilidades emocionales o sociales.
Sin embargo, otros autores consideran que un solo gen no puede determinar y
ocasionar conductas delictivas, sino que tendría que existir una combinación de más de un
gen29.
Estas hipótesis no son tomadas en consideración como algo determinista, sino que se
entiende como una combinación de factores, una relación entre ambiente y genes,
demostrándose esto a través de distintas investigaciones realizadas29En un estudio longitudinal llevado a cabo con 1116 pares de gemelos de 5 años de
edad, presentaban según los autores una influencia genética (82% del total), en aquellos casos
en los que la conducta antisocial o los problemas se presentaran en todos los ambientes de su
vida, familiar, escolar y personal27. Y el estudio realizado por Grove y Eckert29 (1990) en el
que los sujetos del estudio eran gemelos monozigóticos educados aparte. Los resultados
obtenidos fueron que el índice de criminalidad era mayor ante factores conjuntos de ambiente
y genética (40%) mientras que solo un 12, 1 % ante la presencia única de los genes y un 6, 7%
ante la presencia única del ambiente. El 41, 2% restante no presentaban conductas criminales
o de tipo antisocial.

Finalmente, hay que destacar que la importancia de los genes en cuando al
comportamiento antisocial, no tiene que ver únicamente con un gen dominante; sino también
con la influencia que tienen sobre la actividad hormonal y el número de neurotransmisores27
5. 2. 2. Estudios bioquímicos
Se han centrado fundamentalmente en la relación que tienen las hormonas con las
conductas.
Generalmente, se ha asociado la testosterona a conductas agresivas y violentas,
corroborándose en distintas investigaciones la correlación positiva existente entre niveles
altos de testosterona y conductas agresivas, tanto en hombres como en mujeres; y
demostrándose años más tarde mediante replicas similares 26. Igualmente se han encontrado
altos niveles de testosterona en criminales jóvenes30 y se han asociado con conductas
antisociales los definidos por estos autores como por ejemplo rupturas matrimoniales,
dificultades en el trabajo y conductas al margen de la ley30.
En el caso de la psicopatía en los varones, existe otra teoría formulada por Geschwind
y Galaburda27, que indicaría la existencia de elevados niveles de testosterona durante el
periodo prenatal que provocarían un enlentecimiento en el desarrollo del hemisferio izquierdo
generando una dominancia del hemisferio derecho. Esto ha llevado a formular la hipótesis de
una lateralidad derecha como explicación para las conductas antisociales 27. Sin embargo, esta
teoría no está exenta de críticas pues excluye en este sentido a las posibles mujeres
psicópatas.
Al observarse la relación existente entre la hipoglucemia y la agresividad e
irritabilidad, se han realizado estudios en un intento de correlacionar la insulina y glucosa en
sangre con estas conductas tan prototípicas de los psicópatas 31. Descubrió así Raine22 (1993,
1994, 1995, 1996, 1997, 2000) la presencia de niveles más bajos de captación de glucosa en
la zona prefrontal en sujetos psicopáticos y posteriormente Volavka 31, (1995) en grupos de
control (sujetos no diagnosticados como psicópatas) encontrándose de nuevo una relación
entre hipoglucemia, violencia e impulsividad en todo tipo de sujetos.
Otra hormona sobre la cual se han encontrado relaciones en torno a los psicópatas es
el cortisol, cuya función es proporcionar energía al cuerpo en situaciones de estrés. Los
estudios realizados han determinado que existen bajos niveles de cortisol en psicópatas 30 y
que correlacionan negativamente los niveles de esta hormona con un historial delictivo30.
Con estos datos Van Honk y Shutter 30 consideran que la combinación de altos niveles
de testosterona con bajos niveles de cortisol, serían los responsables de las deficiencias

emocionales presentadas en los psicópatas, ya que el cortisol actuaría como inhibidor de la
testosterona 30, y ésta como inhibidor del eje hipotálamo-pituitario adrenal que disminuiría la
producción de cortisol indicando así que ambos son antagónicos30.
Otra alteración visible en los sujetos psicopáticos es la baja actividad de la enzima
monoaminooxidasa (mao) que generaría niveles altos de serotonina y norepinefrina. Por lo
general, estos neurotransmisores, en sus niveles óptimos se encargarían del control
emocional, sin embargo, se ha relacionado los niveles altos de serotonina con conductas
agresivas e impulsivas27. Las investigaciones llevadas a cabo, así lo indican, tomando como
sujetos a aquellos diagnosticados como psicópatas según los criterios clasificatorios de
Cleckley y encontrándose en ellos bajos niveles de actividad MAO 26 y altos niveles de
serotonina y norepinefrina26.
La influencia de la dopamina también sería notable, ya que se han encontrado niveles
altos de esta en psicópatas, que se encontraría relacionado con la búsqueda de estímulos
novedosos, sensaciones nuevas y conductas agresivas o de ira 27. Se ha hipotetizado también
en torno a la relación existente entre opioides 31 y óxido nítrico31 sin encontrarse resultados
significativos.
Dentro de los aspectos bioquímicos hay que destacar los hallazgos encontrados en
torno a la respuesta electrodérmica. Los resultados de los estudios en los que se realizaba una
asociación de un sonido neutral con una descarga (mediante condicionamiento clásico)
indicaban que en el grupo de control se acababa generando una respuesta de ansiedad,
aumentando la respuesta eléctrica de la piel debido a las glándulas sudoríparas. Sin embargo,
en los sujetos psicopáticos, esta conductancia eléctrica era menor indicando, según los
autores, una menor respuesta emocional de miedo ante la idea de recibir un castigo 25. Otros
estudios realizados indicarían que esta baja conductancia en la piel, no puede ser considerada
como característica para el diagnóstico de los psicópatas 32, pero sí puede ser indicativa de
conductas prototípicas de los psicopáticas, como las que se dan en las pseudopsicopatías32.
Se han encontrado también evidencias de un bajo nivel de arousal con un peor
rendimiento en las tareas en las que el nivel de activación era pequeño32.
Por último, destacar el ritmo cardiaco y la tasa de parpadeo que también se han
estudiado en estos sujetos. El ritmo cardiaco en sujetos normales tiende a disminuir ante
estímulos novedosos que requieren nuestra atención; mientras que aumenta ante estímulos
amenazantes; sin embargo, en experimentos realizados con psicópatas consistentes en la
espera de una descarga eléctrica precedida por una cuenta atrás numérica, su ritmo cardíaco

disminuía, interpretando según los autores dicho estímulo como algo novedoso e
interesante25. Esto puede explicarse en relación a la menor sensibilidad fisiológica y
emocional que, según Eysenck33 presentaban los psicópatas y les impedía condicionarse
correctamente frente a los estímulos dolorosos y aversivos.
Respecto a la tasa de parpadeo, en los estudios en los cuales se mostraban imágenes
agradables y otras desagradables, el grupo control parpadeaba más ante estas últimas,
mientras que el grupo de psicópatas no se mostraban diferencias significativas en el número o
velocidad de parpadeo, indicando esto que para los sujetos psicopáticos el significado
emocional de las distintas imágenes era el mismo25.
5. 2. 3 Estudios de neuroanatomía estructural y funcional
Dentro de la neuroanatomía se ha relacionado generalmente las alteraciones en el área
prefrontal con el comportamiento antisocial 32, entre otros con el deterioro del control de
impulsos34.
Esta área, en sujetos normales, tiende a relacionarse con las funciones ejecutivas, el
razonamiento, la toma de decisiones, la planificación y la inhibición conductual; por lo que es
lógico que ante una alteración se presenten estas conductas prototípicas como son la
impulsividad o agresividad. Sin embargo, los estudios recientes apuntan a la posibilidad de
que estas alteraciones sean también las causantes de la disminución emocional de los
psicópatas, debido a que es una zona donde se integra toda la información procedente de
áreas sensoriales, emocionales y de memoria24.
5. 2. 3. 1 Neuroanatomía del córtex prefrontal
Se considera que existe una división del córtex prefrontal en tres zonas, como se
indica en la figura 3: dorsolateral, entre las que se incluyen las áreas 8, 9, 19, 45 y 46 de
Brodmann); ventromedial, subdividida a su vez en córtex ventromedial (áreas 25, parte de la
24, 32 y sector medial de 10) y córtex orbitofrontal (áreas 11, 12, 13, 14 y 47) y frontomedial
o cingular anterior.
La zona dorsolateral estaría relacionada con las funciones ejecutivas y con las
respuestas y acciones voluntarias dirigidas a una meta. El área ventromedial se encontraría
muy relacionado con el sistema límbico y con la modulación de las emociones en la
conducta24; encontrándose el córtex orbitofrontal de esta zona más relacionado con la
socialización y con la emisión de respuestas a estímulos sociales adecuados mediante la
generación de circuitos con las estructuras subcorticales como la amígdala o los ganglios

basales24. Y relacionándose también esta zona con el cambio de respuestas cuando se
modifican las contingencias24.
Por último, el área frontomedial y cingular se relacionaría con la evaluación e
inhibición de las respuestas conductuales, la curiosidad y desempeña una función importante
en los momentos de incertidumbre o conflicto24.
Estas tres áreas, actuarán de manera conjunta para hacer del lóbulo frontal una entidad
completa para la elaboración de conductas; sin embargo, cada zona, puede verse afectada de
manera aislada y generar como consecuencia, tres síndromes distintos con diferentes
síntomas, como indica la tabla 41.
síndrome Dorsolateral
-Apatía

síndrome Medial
-Apatía extrema

síndrome Orbital
-Impulsividad

-Embotamiento afectivo

-Espontaneidad reducida

-Desinhibición

-Enlentecimiento psicomotor

-Lenguaje empobrecido

-Afecto inapropiado

-Pobre

capacidad

de -Actividad motora reducida

anticipación y planificación

-Indiferencia al dolor

-Perseverancia motora
-Impersistencia

-Distractibilidad
-Incapacidad

para

inhibir

respuestas

en

la

-Egocentrismo

actividad dirigida a un fin

-Inestabilidad emocional

-Dificultad para desarrollar

-Falta de juicio social

planes de acción

-Irritabilidad

-Dificultad en la capacidad

-Escaso "insight"

de

-Hipercinesia improductiva

abstracción

y

generalización

-Discriminación

olfatoria

-Fluidez verbal disminuida
deteriorada
tabla 6: Funcionalidad de las áreas del lóbulo prefrontal 1 (Adaptado de Pelegrin y
Gómez- Hernández, 1997)
5. 2. 3. 2 Alteraciones prefrontales y su relación con los psicópatas
La córteza prefrontal se ha asociado, como ya se ha mencionado, a los
comportamientos violentos no solo con sujetos psicopáticos, también con sujetos con lesiones
prefrontales adquiridas. Sin embargo, estas investigaciones han determinado también que la
zona ventromedial, la corteza cingulada anterior, la amígdala o la corteza prefrontal dorsolateral también se relacionan con las conductas violentas35.

Los estudios de neuroimagen así lo demuestran también. En los estudios con
neuroimagen se encontraron alteraciones en los lóbulos frontales, fundamentalmente en la
zona prefrontal ventromedial y orbitaria del hemisferio derecho. A la luz de dichos resultados
algunos autores comenzaron a hipotetizar que los daños provocarían alteraciones a nivel
social y agresividad y conductas de desinhibición26.
A través de las técnicas estructurales, en las que emplearon la resonancia magnética
(RM) se encontró las alteraciones encontradas previamente con las técnicas de neuroimagen y
se consideró que en los sujetos psicopáticos existía una reducción del volumen de sustancia
gris prefrontal y de la corteza prefrontal sin existencia de lesiones cerebrales26
5. 2. 3. 3. El sistema límbico y su relación en las emociones
psicopáticas
A partir de la tomografía por emisión de positrones (TEP), se han estudiado cambios
en la activación cerebral de zonas estrechamente relacionadas con el procesamiento
emocional, como son la amígdala, el córtex prefrontal y otros componentes del sistema
límbico como el hipocampo26.
La posible afectación de estas estructuras podría predisponer a un comportamiento
irresponsable e impulsivo34. Existen, según han demostrado las pruebas realizadas con TEP,
una menor activación en el lado izquierdo de la amígdala, hipocampo y tálamo. Esta menor
activación estaría en relación con los problemas en la emisión de respuestas condicionadas de
miedo y el no aprendizaje de las experiencias y correlacionarían positivamente con las
conductas violentas antisociales26.
Estas investigaciones pondrían de manifiesto la veracidad de la hipótesis que los
criminales psicópatas procesarían los componentes afectivos con estrategias cognitivas no
límbicas a diferencia de los sujetos normales26.
5. 2. 4 Estudio de las neuronas espejo
Otro campo de estudio en la búsqueda de una explicación fisiológica de la carencia de
emociones en los psicópatas son las neuronas espejo. Anatómicamente se localizan, en el
lóbulo de la ínsula, en la cisura lateral o de Silvio, las estructuras necesarias para el
reconocimiento de las emociones propias y las ajenas34.
Las investigaciones apuntan a que estas neuronas espejo localizadas en la cisura
lateral, estarían de alguna manera relacionadas con la empatía y podrían encontrarse dañadas
o alteradas en los psicópatas34.

6. Conclusiones
A lo largo del presente trabajo, se ha hecho un breve análisis del concepto de
psicopatía, desde su inicio hasta el concepto actual. Igual que hicieron otros autores
anteriormente, se ha podido constatar en esta revisión la confusión y ambigüedad
terminológica que existe en torno a este concepto.
Las dos causas más destacadas que generan la dificultad de su definición son, en
primer lugar, los criterios diagnósticos del DSM y, por otro lado, el tipo de población sobre
la que se diagnóstica dicho trastorno.
El DSM-IV-TR considera como condición necesaria para el diagnóstico del trastorno
antisocial de la personalidad, haber realizado conductas delictivas previamente. Sin embargo,
otros autores que se basan en un modelo dimensional como por ejemplo Blackburn,
consideran que no se

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Hola, Quisiera saber cómo acceder al artículo por favor. Gracias.

Camila Diaz
Psicólogo - Colombia
Fecha: 30/08/2020



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