A lo largo de la historia el ser humano ha tenido un contacto muy estrecho con las situaciones traumáticas. En la antigüedad era frecuente presenciar acontecimientos terribles: guerras, maltrato, abuso sexual, etc. Las sociedades más modernas han ido desarrollando un nivel de convivencia más aceptable, por lo que se ha conseguido evitar que tengamos que presenciar estas situaciones tan dramáticas, y con un intenso impacto emocional sobre nosotros. Sin embargo, no se ha conseguido evitar la existencia de situaciones traumáticas. Antes al contrario, los estudios epidemiológicos han demostrado que en paÃses donde no se han producido grandes catástrofes la gente corriente ha sufrido, o ha presenciado, cómo otros sufrÃan, situaciones que podemos considerar más allá del rango de las experiencias que puede deparar la vida a cualquier ciudadano corriente.