Surge la necesidad de investigar el origen de producciones gráficas, tan particulares para los individuos víctimas de ASI, como representaciones mentales de las experiencias traumáticas tempranas, durante el desarrollo del sistema nervioso y sus improntas en la corteza cerebral (Áreas de Brodmann y Broca), asociadas a otros núcleos interconectados, que se ocupan tanto de funciones regulatorias de las emociones como de aquellas relacionadas con la cognición. Se podría hipotetizar que dichos gráficos son expresión motora de la evocación de los estímulos sensoriales experimentados durante el y/o los episodios traumáticos, y que son percibidos a través de todos los sentidos, a predominio del táctil (áreas somatosensoriales). Así, se estudiaron los dibujos de 38 víctimas de ASI (22 mujeres, 16 varones), cuyas edades oscilaron, al momento de la primera consulta, entre los 3 y los 35 años, con o sin revelación previa de los hechos. En su mayoría, fueron evaluados con HTP, DFH y Dibujo libre, cuyos hallazgos coincidieron con indicadores de ASI en otros tests proyectivos (Pata Negra, Desiderativo) y con signos clínicos (enuresis; trastornos del sueño, del aprendizaje y de la alimentación; ansiedad; somatizaciones, etc. ). Los gráficos mostraron sombreado de zonas genitales, marcas en los troncos, manos ocultas, partes del cuerpo ausentes; figuras asimétricas, inestables y pequeñas, etc. Se puede concluir que la relación entre los signos gráficos observados y las descripciones y/o sospechas de ASI, pueden fundamentarse a través de las improntas que dicho trauma ocasiona en las regiones corticales del SNC, naturalmente inmaduro, en cada grupo etario estudiado.