Este trabajo, por un lado, investiga el trastorno somatoforme desde las perspectivas del DSM-IV, la psiquiatría, el psicoanálisis, la psicopatología y la psicofisiología del trauma. Por el otro lado, propone un modelo de tratamiento basado en la psicoterapia ericksoniana, con intervenciones terapéuticas realizadas durante estados amplificados de consciencia, y con la utilización de los síntomas del individuo como parte de la solución.